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BLOGS Coordinado por JUAN CARLOS GALINDO

22 novelas negras para regalar esta Navidad

Clásicos que vuelven y otros que no se han ido, espías y policías y unos cuantos crímenes reales... opciones distintas y negras para estas navidades

22 novelas negras para regalar esta Navidad
GETTY IMAGES

Es muy complicado elegir entre todo el panorama negro que se despliega cada año en el mercado español. Por eso esta selección está hecha con el critero de lo que quien esto escribe regalaría. Hay de todo tipo y de todos los precios, para amantes del thriller o de lo clásico, del true crime o de la novela social, de los espías o los criminales patibularios. Pasen y lean.

Clásicos contemporáneos que vuelven

Chicago, David Mamet (RBA, traducción de Efrén del Valle). Basta con leer las dos primeras páginas de esta novela, un diálogo perfecto entre dos periodistas con anhelos y miserias, para saber que estamos ante una obra maestra, para ser conscientes de que los 27 años que han pasado desde que Mamet escribió su última novela han merecido la pena. La capacidad de inmersión en el mundo del Hampa que el autor del guion de Los intocables de Eliot Ness ha demostrado a lo largo de su carrera llega aquí a su más alto grado literario. Hay algo de Boardwalk Empire en esos jóvenes con vidas marcadas por la I Guerra Mundial, hay algo de Los sudarios no tienen bolsillos en ese retrato despiadado del periodismo y hay mucho de la mejor literatura .

Galíndez, Manuel Vázquez Montalbán (Anagrama). Que MVM vuelva a las librerías, a los periódicos, a las mesas de los lectores es una excelente noticia. Que lo haga la reedición de un libro como el que nos ocupa es un regalo. Me cuesta escribir sobre él sin caer en tópicos. Diré dos cosas: es una excelente novela de espías con una voz poderosa y única (¡¡y en segunda persona!!) y es un clásico indiscutible que ha envejecido de maravilla. La desdichada historia de Galíndez, de sobra conocida, es utilizada por Vázquez Montalbán para articular una historia sobre los abusos de poder, la verdad y la justicia. Un libro que es a la vez una novela política, realismo social, historia de espías y más. Y con una protagonista femenina, la majestuosa Muriel Colbert, historiadora de origen mormón, personaje inolvidable. Larga vida a MVM.

Tres indiscutibles de la novela de espías

Philby en una rueda de prensa en Londres en 1955 en la que, con gran sangre fría, negó estar al servicio del KGB.
Philby en una rueda de prensa en Londres en 1955 en la que, con gran sangre fría, negó estar al servicio del KGB.

Ya he confesado mi amor por Mick Herron y su Jack Lamb tras su debut en español gracias a Salamandra, que en 2019 editará la segunda. Distinto, con un humor negro excelente y con lo mejor de la novela de espías.

Si no les parece suficiente, siempre recurrir a dos clásicos muy distintos y de los que hablaremos más largo y tendido en breve. Pueden sumergirse en cualquiera de los libros de Ben Macintyre. Sí, es un historiador, pero sus ensayos se leen como novelas. Ataquen si no, por ejemplo, A Spy Among Friends, quizás el mejor libro que se ha escrito sobre Kim Philby. Pero si tienen mono de historias de espías, conspiraciones y grandes escenarios, permítanme que les descubra a Charles McCarry, un clásico vivo de esto al que en el mundo anglosajón comparan con John Le Carré. Particularmente puedo recomendar Old Boys y The Shanghai Factor.

Clásicos vivos gracias a empeños honorables

El asesinato del fuerte Medbury (George Limnelius (Espuela de Plata, traducción de editorial Dédalo 1930 corregida y ampliada por Lucila Torres y Antonio González). Un caso de habitación cerrada en un ambiente militar con un finado odioso. Así se puede resumir este clásico muy bien reeditado por Espuela de plata con el texto completo y un didáctico prólogo de Antonio González Lejárraga. Para los que tengan ganas de un clásico, un relato que sigue la estela de los mejores Gaston Lerroux, Arthur Conan Doyle, Edgar Allan Poe o Israel Zangwill y sus historias de habitación cerrada. 

S. S. Van Dine.
S. S. Van Dine.

No solo morir, Ted Lewis (Sajalín, traducción de Damià Alou). Publicada en 1980, dos años de antes de la muerte del autor, se trata de una nueva exploración en el submundo criminal londinense. En este caso, de la mano de George Fowler, un traficante de porno caído en desgracia que trata de reconstruir su imperio. Una novela con acción siempre justificada, dura, brillante y violenta. Está desarrollada en dos espacios temporales distintos, aspecto que no dificulta para nada la narración. Una nueva prueba del éxito literario de la incansable labor de esta editorial por sacar a la luz algunos clásicos underground

Crímenes a la francesa, Mauro Armiño (Editor y traductor. Siruela). Si estamos hablando de regalos, pocos habrá mejores para un aficionado al noir. Desde la selección de autores y textos a la erudición del editor en el prólogo, un libro indispensable de otros que no se cansan de publicar clásicos del género para que no caigan en el olvido. En este caso, entre otros: Honoré de Balzac, Guy de Maupassant, Gaston Leroux, Maurice Leblanc, Prosper Mérimée, Alexandre Dumas, Léon Bloy, Guillaume Apollinaire, y más.

El caso de los asesinatos de los Greene, S.S. Van Dime (Reino de Cordelia, traducción de María Robledano). Tercera aventura de Philo Vance en la que podemos seguir disfrutando de uno de los personajes más irritantes y divertidos del panorama negro clásico. La erudición del tipo –un excéntrico excombatiente de la I Guerra Mundial, clase alta y cultura excelsa– bebe directamente de la del autor, un conocido crítico de arte cuyo nombre real era Willard Huntington Wright. En definitiva, un mito de la época recuperado con pleno acierto por Reino de Cordelia.

Liberty Bar, Georges Simenon (Acantilado, traducción de Núria Petit). Que la obra de uno de los mejores escritores del siglo XX tenga reflejo en buenas traducciones en español y una constante presencia en librerías tiene que ver con afán de Acantilado. En esta ocasión estamos ante un caso en el que Maigret se va a la Costa Azul para investigar la muerte de un magnate australiano. La novela es deliciosa. Si no han leído a Simenon, es perfecta para empezar (les quedarán, más o menos, otras 190 por detrás). Si ya lo leyeron, vuelvan al ataque. 

Un poco de todo (y bueno)

La isla de las últimas voces, Mikel Santiago (Ediciones B). Hay ritmo y diversión desde la primera página de esta cuarta novela de Santiago que reúne y acentúa todo lo bueno que había mostrado el autor en las anteriores. Una caja misteriosa a bordo de un avión. Una isla muy al norte de Escocia. Dos voces narrativas, Carmen y Dave. Un misterio y mucha acción. Lo mejor es que el autor sabe a lo que juega. En algunos momentos me recuerda a David Baldacci, ese habitante del territorio argumental conspiranoico que bordea el desastre pero del que sale siempre indemne. Sin complicaciones, sin descanso.

Lean una entrevista con el autor

Fred Vargas en Gijón en 2009.
Fred Vargas en Gijón en 2009. EFE

Fred Vargas, oh reina. Hace poco un clásico vivo de las letras en español decía que dudaba de la altura de Vargas para merecer el Princesa de Asturias de las Letras. Ajá. Yo no me cansaré de recomendar Cuando sale la reclusa, la última entrega, por el momento, de las aventuras y desdichas de Adamsberg, posiblemente el mejor personaje de la ficción negra contemporánea. Sus argumentos son increíbles pero funcionan. Sus personajes son irreales pero verosímiles. Y nadie transita por las vías de la originalidad con el acierto de Fred Vargas. Siruela, su editora en España, ha tenido a bien volver a publicar todos sus títulos en edición especial. Corran.

No pidas nada, Reynaldo Sietecase (Alfaguara). Una de las voces más potentes de Argentina para quienes quieran bucear en las miserias del cono sur americano. Una pregunta, por qué se matan los que mataron, los torturadores de la dictadura, desencadena una trama que nace de la investigación periodística para aprovechar un mundo que el autor conoce muy bien. Contado en una arriesgada primera persona, la novela es en realidad un thriller sobre los mecanismos del mal en América que conecta directamente con la obra de autores como Jorge Fernández Díaz.

Azul de Prusia, Philip Kerr (RBA, traducción de Eduardo Iriarte). Cito aquí el homenaje de Jacinto Antón, alguien que adoraba tanto a Gunther como yo. “Esta penúltima es de las muy buenas. La aventura transcurre en paralelo en 1956, con Gunther huyendo de la Stasi y el MI5, y en abril de 1939 ¡en el Berghof!, el refugio de Hitler en los Alpes bávaros. En Azul de Prusia, Gunther tiene que lidiar con Rudof Hess y sobre todo con Martin Bormann, y suelta una de sus frases antológicas: “Bueno, ¿por qué no ser nihilista?, uno ha de creer en algo”... Qué gran tipo. Desde la trilogía original que compone Berlin Noir hemos pasado tantas cosas juntos”.

Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, Stuart Turton (Sexto Piso, traducción de Lorenzo F. Díaz). Utilizo en este caso la voz de Laura Fernández, que ya entrevistó al autor de este libro entre Agatha Christie y la ciencia ficción: “Lo curioso de la primera novela de Stuart Turton, una suerte de Sophie Hannah –la nueva reina del whodunnità la Christie – que hubiera visto más de la cuenta Doctor Who y hasta, por qué no, Black Mirror, es que, para resolver el misterio, Aiden va a contar con ocho días y la posibilidad de pasar cada uno de esos ocho días en el cuerpo de un invitado de la fiesta. Si al llegar al octavo día no ha conseguido resolver el misterio, todo volverá a empezar, y él olvidará que ha estado haciendo todo eso antes, y la pesadilla continuará. Es decir, que mezcla el whodunnit con el viaje en el tiempo para acercarse tanto como pueda a su admirada Agatha Christie". No lo podría decir mejor. Gracias, Laura. 

Corazón helado, Tami Hoag (Navona, traducción de Rebeca Bouvier). Un thriller con víctima femenina pero fuera de los tópicos habituales. Un libro que una de las autoras más vendidas de EE UU lleva con un pulso admirable. Un libro entretenido, que se acerca al “nada es lo que parece” pero sin caer en trampas fáciles y que ha pasado un poco desapercibido en España. Prueben.

Tres excelentes true crime

De acuerdo, muertes y crímenes escabrosos y reales no son lo más navideño que nos podemos encontrar, pero estos tres libros son buenas muestras, muy distintas y hasta cierto punto inquietantes, de lo bueno que es el género en la actualidad:

El asesino sin rostro, Michel McNamara (RBA, traducción de Eduardo Iriarte), un libro con una magnífica historia detrás de la que ya hablé aquí.

La casa de los lamentos, Helen Garner (Libros del K.O, traducción de Alba Ballesta). La radiografía del caso de un hombre acusado de ahogar a sus hijos tras precipitar su coche al agua y huir realizada por Garner sigue la estela de The Staircase o del asunto Jeffrey Macdonald (famoso por el libro de Janet Malcom, The Murderer and the Journalist). Una de las mejores muestras de hasta dónde puede llegar el género.

Magnetizado, Carlos Busqued (Anagrama). Un libro muy raro y profundo del que hablé en su día un tanto sobrecogido y al que Babelia dedicó su apertura hace poco. Leánla y verán por qué.

Dos policías iconoclastas

Terminamos las recomendaciones con dos agentes de la ley en universos opuestos.

Por un lado, el Hanson de El sol verde, esa maravillosa novela de Kent Anderson (ADN). Un tipo que trata de aplicar su propia moral en el Oakland de la década de los ochenta y conseguir hacer algo de bien en el mundo. Un personaje que recuerda mucho a su peculiar autor.

En el otro lado del ring, Edgar el Zurdo Mendieta, adorable policía mexicano de moral dudosa, lo que no le impide ser básicamente un buen tipo, y de amistades un tanto sospechosas. Un policía con su particular forma de hacer el bien y muy bien caracterizado por la pluma artesana de Elmer Mendoza. La mejor manera de acercarse, sin alardes, a la realidad del narco. La última novela publicada es Asesinato en el Parque Sinaloa (Literatura Random House).

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