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Picasso sanea las cuentas del Reina Sofía

El museo cierra 2017 con 2,2 millones de euros a favor gracias al éxito de la muestra 'Piedad y Terror en Picasso. El camino a Guernica'

'El Guernica', de Pablo Picasso. pulsa en la foto
'El Guernica', de Pablo Picasso.

El Museo Reina Sofía ha cerrado las cuentas de 2017 con buenas noticias: ha ingresado más de lo que ha gastado y su tesorería también da un respiro. Ha ingresado 37,7 millones de euros y ha gastado 35,5 millones de euros en el ejercicio, lo que salda el año con 2,2 millones de euros a favor de la institución. Los datos recuerdan al otro hito sobresaliente de la última década, cuando la exposición de Salvador Dalí, en 2013, se convirtió en la más visitada de España, con 732.339 personas. Los motivos de la bonanza de este año hay que buscarlos en la muestra temporal Piedad y Terror en Picasso. El camino a Guernica, que cerró con 681.127 visitantes y que dejó –junto al resto de actividades– en las arcas más dinero de lo que habían previsto: 4,7 millones de euros.

Además, ha crecido un 3,6% respecto a 2016 en visitantes totales al llegar a 3,8 millones de personas. De ellos, pasaron por la sede principal 1,6 millones. El 58% de las visitas registradas suceden en las dos sedes secundarias del museo, en el parque del Retiro, en el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez, de acceso gratuito. Esta afluencia masiva a estos dos edificios marca la diferencia en la comparación con el Museo del Prado, que cerró 2017 con un millón menos de visitas que el Reina Sofía. Pero la taquilla del Prado llegó a los 19,6 millones de euros en venta de entradas (frente a los 4,7 millones del museo de arte contemporáneo), en parte también por la diferencia de precio: 15 euros para ver Las meninas y 8 euros para ver Guernica

La comparación entre ambas instituciones abre otro capítulo importante: el Prado recibió de las arcas del Estado 13,9 millones de euros (un 30,1% del total de 46,2 millones de euros de su presupuesto). El Museo Reina Sofía, dedicado al arte contemporáneo, tuvo ayudas públicas por valor de casi 27 millones de euros (un 69 % del total del presupuesto). Es decir, el Reina Sofía tiene pendiente potenciar los ingresos propios, que han crecido mucho en el alquiler de las salas, pero se han estancado en la captación de patrocinios en 1,7 millones de euros. En esto el atractivo del Prado, que posee un buen número de obras maestras de la historia de la pintura, vuelve a ser incontestable: en 2017, el equipo de Miguel Falomir llegó a captar 6,1 millones. Para acortar esa diferencia, Michaux Miranda, gerente del Reina Sofía, asegura que están elaborando un plan estratégico para la captación de ingresos patrocinados, más allá de las empresas del IBEX. Además de tratar de incrementar el micromecenazgo con el dinero de los visitantes y ciudadanos, sobre todo pretenden conquistar el corazón de las medianas empresas. 

Miranda considera que los resultados económicos de 2017 han sido “muy positivos” y cree que la exposición que inaugura a finales de este año, París años cuarenta, será una nueva alegría para las cuentas del centro. Este dato sobre los hitos de popularidad del Reina Sofía es llamativo para determinar los intereses del público: Dalí y Picasso (y la inminente París años cuarenta, en la que habrá más Picasso). Parece claro que los artistas modernos son los favoritos y que cuando Picasso ha vuelto a entrar en las temporales propuestas –14 años después de la última– los números del museo mejoran. Otro gran nombre adorna la muestra con más éxito del museo en el extranjero: Miró último (1963-1983): la experiencia de mirar. Comisariada por Carmen Fernández y Belén Galán, no se ha visto en la sede madrileña.