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Picasso se despide de Madrid con “más de 680.000 visitantes”

El número de visitas, ofrecido por el museo, se acerca al récord de la muestra de Dalí, celebrada en el centro en 2013

Cola para entrar en la exposición sobre el 'Guernica' el sábado por la tarde.
Cola para entrar en la exposición sobre el 'Guernica' el sábado por la tarde.

Aunque Dalí sigue ostentando el récord de la exposición más vista del Reina Sofía (730.339 personas), la muestra dedicada a Picasso y el 80 aniversario del Guernica, que hoy lunes cierra sus puertas al público, se ha quedado muy cerca. Según cálculos del museo, 680.000 visitantes habrán pasado por las salas del edificio de Sabatini desde el 5 de abril hasta hoy lunes 4 de septiembre. Todo un éxito, en opinión del director del centro, Manuel Borja-Villel, por cuanto se ha cuidado mucho la calidad de la visita evitando la concentración excesiva y porque se trata de una exposición de tesis en la que el resultado de la investigación se ha podido mostrar con obras maestras que difícilmente se volverán a exponer juntas, como es el caso de Las tres bailarinas (1925), de la Tate de Londres; Mandolina y guitarra (1924), del Guggenheim de Nueva York, Mujer peinándose (1940), del MoMA, Desnudo de pie junto al mar (1929), del Metropolitan Museum, o Mujer en el jardín (1930), del Museo Picasso de París. En total, 150 obras con las que se ha mostrado la evolución del artista desde los años 20 hasta la realización del mural Guernica.

Aunque la pieza central de la exposición era el Guernica, la obra más famosa del Reina Sofía y por tanto expuesta permanentemente, el interés por contemplar una muestra en la que el espectador puede hacer su propia investigación sobre cómo el artista malagueño concibe el mural ha tenido una respuesta multitudinaria desde el día de su apertura. Españoles y extranjeros, en un 50% según el museo, se han repartido cada día por las salas, en las que se ha controlado siempre que el número de visitantes no interfiriera en la calidad de la visita, a diferencia de lo que ocurrió con la exposición dedicada a Dalí, donde la acumulación de espectadores dificultaba el recorrido ante las obras. Dentro de esa cadencia controlada, la mayor concentración se ha producido por las tardes debido que a partir de las 19.00 (y hasta las 23.00, de manera excepcional), la entrada ha sido gratuita para todo el mundo. Aunque no hay cifras exactas, en el museo se calcula que el 80% de las visitas han sido libres. Entre los muchos famosos que han visitado la exposición se ha podido ver a gente de la cultura como Norman y Elena Foster, Eduardo Mendoza, Benjamin Buchloh, María Pagés, Amaral, Ricky Martín o políticos como Javier Solana, José Manuel Durão Barroso, Ban Ki-Moon, Cristóbal Montoro, Albert Rivera o Alberto Garzón.

Picasso reinará en Londres

Concluida la exposición de Madrid y mientras el Peggy Guggenheim de Venecia dedica una muestra a sus bañistas de 1937, Pablo Picasso volverá a reinar en el calendario de exposiciones gracias a la muestra que en la primavera de 2018 le dedicará la Tate Modern de Londres: Picasso 1932: amor, fama y tragedia.

Con un centenar de obras se ilustrará el que se considera el año más creativo del artista español y en el que se convierte en uno de los artistas más importantes del siglo XX. Comisariada por Achim Borchard Hume, director de exposiciones de la Tate Modern, la muestra narrará cómo la vida de Picasso se encontraba entonces dividida entre la tranquilidad del campo y el bullicio de la ciudad, su esposa y una nueva amante, la pintura y la escultura y la sensualidad y la oscuridad.

El director del museo opina que la respuesta masiva a la exposición está en el nombre de Picasso, “no tan personaje como Dalí, pero con un atractivo imponente en todo el mundo". "Lo importante es haber logrado que un trabajo de tesis se haya convertido en algo popular, en que haya sido comprendido por tanto público. La muestra es producto de la investigación del historiador británico Timothy J. Clark y de la estadounidense Anne M. Wagner, y esos estudios pasarán, junto a toda la documentación de los viajes, a formar parte del centro de investigación del museo en un lugar específico que se podrá consultar en otoño. Será una forma de poder profundizar más en Picasso”.

Concluido Picasso, el otoño artístico del museo viene cargado de grandes nombres entre los que el director del museo destaca las exposiciones dedicadas al legado de la galerista Soledad Lorenzo, el depósito de Telefónica o las monográficas centradas en dos grandes artistas contemporáneas: Esther Ferrer y Doris Salcedo.

Otra novedad de la temporada será el uso por parte del Reina Sofía de las actuales salas de Tabacalera, en la calle de Embajadores, 53; espacio gestionado desde 2003 por el ministerio de Cultura para exposiciones con obras de gran formato. Borja-Villel asegura que no sabe la fecha exacta en la que podrá intervenir en Tabacalera y precisa que el lugar será compartido con otras marcas culturales. “Fuera del concepto más clásico de este edificio de Sabatini, podremos desarrollar otros programas que aquí resultan complicados. Por ejemplo, me interesan mucho las prácticas ligadas al proceso de creación o a los talleres. Lo importante no es siempre el resultado inmediato. Hablo de espacios de negociación, de residencias para artistas…”.

En diciembre, Borja-Villel concluye su segundo mandato de cinco años al frente del Reina Sofía, según se establece en el concurso de Buenas Prácticas por el que accedió al cargo. Un tercer mandato de otros cinco años es posible si así lo acuerda y propone el Patronato al ministro de Cultura. “Por lo que a mí respecta, estoy totalmente interesado en seguir. Tengo pendiente completar la colección que ahora acaba en los ochenta y desde entonces han pasado muchas cosas en el mundo. Y además, hace tiempo que trabajamos en un nuevo proyecto centrado en la ciudad y en la arquitectura. Con todo ello, completaría mi idea de museo de arte contemporáneo”.