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Adela Cortina: “Todos los nacionalismos son un retroceso”

La catedrática de Ética y Filosofía Política y creadora del término 'aporofobia' gana el premio Antonio de Sancha 2018 de la Asociación de Editores de Madrid

La catedrática, filósofa y escritora Adela Cortina, en 2017 en Barcelona.
La catedrática, filósofa y escritora Adela Cortina, en 2017 en Barcelona.

"Todos los nacionalismos son un retroceso", ha afirmado Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, al ser preguntada por la situación de Cataluña este jueves en rueda de prensa. La creadora del término aporofobia (rechazo al pobre) ha ganado el premio Antonio de Sancha 2018 de la Asociación de Editores de Madrid por "sus aportaciones al valor y papel de la ética en la empresa, en la educación, en la cultura y en la vida pública". 

La filósofa ha expresado su incapacidad para vislumbrar una solución al enredo del independentismo catalán y para entender lo que considera un "caldo de cultivo". "Todo lo que sea el retroceder al grupo pequeño, a la tribu, al cerrar, me parece una verdadera reacción. Se puede tener un enorme cariño a la propia tierra sin necesidad de retroceder a posiciones nacionalistas", ha sentenciado.

Las asignaturas pendientes en Europa, ha señalado Cortina, son la inmigración y el refugio. La catedrática nombra un estudio del think thank estadounidense Pew Research Center que ha situado a los españoles como los más partidarios, entre 18 países, de que su Gobierno reciba a personas que huyen de la violencia y de la guerra, con una abrumadora mayoría del 86% a favor. Cortina ve esto como muy positivo, aunque observa una disensión entre lo que quiere la sociedad civil y los políticos, que tienen que articular cómo se realiza la acogida. "No es una tarea fácil, pero esa es su tarea", reconoció. 

La catedrática también ha abordado la situación de la universidad y la política españolas. Con respecto a la primera, se ha mostrado positiva y ha afirmado que, pese a todo, "tiene una buena calidad". Aunque no ha negado que aún queda mucho por hacer, ha resaltado la calidad del profesorado joven y su perspectiva internacional. Más crítica ha sido con los políticos, de quienes ha afirmado que "deberían esmerarse más en pensar en el bien común y en resolver los problemas de la ciudadanía y no en sus elecciones particulares y en ganar votos". "Estamos permanentemente en democracias electoralistas porque da la sensación de que las decisiones que se toman dependen más de los votos que del bien de los ciudadanos y la resolución de los problemas como el paro, la sanidad o la educación", ha expresado.

La primera mujer miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas ha defendido que el "el siglo XXI tiene que acabar con la aporofobia". Hace 20 años acuñó este término, que no solo se refiere al rechazo de la sociedad a los pobres sino también a "los vulnerables". Este rechazo se basa, según Cortina, en la creencia de que "esas personas no van a aportar nada". Este siglo, ha precisado, no solo tiene que "acabar con la pobreza y las desigualdades sino también con el drama de aquellos que están peor situados". La filósofa se muestra optimista a este respecto aunque recuerda que "la aporofobia es tan vieja como la humanidad". 

Leer para crecer

El premio Antonio de Sancha se otorga anualmente a aquellas personas que destacan por la promoción y defensa de los valores culturales en general y del libro y la promoción de la lectura en particular, según ha resaltado el presidente de la Asociación de Editores de Madrid, Miguel Barrero. Este ha resaltado los méritos académicos y la calidad humana de la premiada, así como su contribución a resaltar los valores éticos en todos los aspectos de la sociedad.

En este sentido, Cortina ha defendido la importancia de la "libertad para publicar y escribir" y ha lamentado la existencia de "un lenguaje oscuro en todos los ámbitos que impide conocernos los unos a los otros". "Por eso es fundamental promover la lectura y sobre todo los libros", ha apostillado. Además, ha enfatizado que "la cultura es fundamental para que un país vaya adelante" y se ha mostrado preocupada por la irrupción de Internet que, a su juicio, provoca que la gente tenga cada vez "menos capacidad para leer un libro hasta el final. Y eso es tremendo".

Entre otros galardones, Adela Cortina fue Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2007 y Premio Nacional de Ensayo 2014, ha recibido la Alta Distinción de la Generalidad Valenciana 2017 y en reiteradas ocasiones ha formado parte del Jurado de los Premios Príncipe y Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y de Ciencias Sociales. Entre sus libros destaca Ética mínima (Tecnos, 1986), Ética aplicada y democracia radical (Tecnos, 1993), Ciudadanos del mundo (Alianza, 1997), Alianza y Contrato (Trotta, 2001), Ética de la razón cordial (Nobel, 2007), Las fronteras de la persona (Taurus, 2009), Justicia cordial (Trotta, 2010), ¿Para qué sirve realmente la ética? (Paidós, 2013) y Aporofobia, el rechazo al pobre (Paidós, 2017). En 2018 sus colegas le han dedicado el libro de homenaje Ética y Filosofía política.

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