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LAS COLECCIONES DE EL PAÍS

Los ‘influencers’ pueden robar la infancia a los niños

Modelos demasiado adultos o faltos de valores provocan una distorsión entre el desarrollo emocional y el comportamiento de los menores

Una niña disfrazada de princesa sostiene un peluche de Peppa Pig.
Una niña disfrazada de princesa sostiene un peluche de Peppa Pig.

El entorno familiar y educativo de los niños es el primer y más directo condicionante de su  personalidad, pero no el único. La exposición a la ola de información puede provocar distorsiones en su desarrollo al proporcionarles referentes poco adecuados para su edad. Películas, canciones, redes sociales, youtubers... inciden en su comportamiento y comprensión del mundo desde que comienzan a hablar, lo que puede acortar su infancia y causarles grandes frustraciones.

'Mis pequeños héroes'

Los cuentos son una herramienta excepcional para presentar modelos de conductos y trabajar emociones y conceptos. EL PAÍS brinda a los padres una ayuda con la colección Mis pequeños héroes, cuyo primer número saldrá el próximo domingo con el diario.

Cada volumen presenta un personaje de la historia que ha sido un emblema en su campo: Albert Einstein, Frida Khalo, Leonardo Da Vinci... Héroes de carne y hueso que con su trabajo mejoraron el mundo. En el libro se repasan los momentos claves de sus vidas e incluye una doble página de juegos y actividades.

El año pasado una encuesta de Adecco preguntó a casi 2.000 niños de entre 4 y 16 años quién les gustaría que fuese su jefe. Las respuestas mayoritarias fueron, en el caso de las niñas, Shakira, y en el de los niños, Cristiano Ronaldo. La lista estaba compuesta por deportistas, cantantes, actores, un youtuber y un político -Mariano Rajoy-, ejemplo de la influencia de los personajes públicos en los menores. La psicóloga Rocío Fernández-Durán, directora del centro Atención Psicológica Aplicada Integral de Madrid, advierte que la formación de referentes empieza antes de lo que muchos padres creen, desde el momento en el que los niños comienzan a hablar. “Los padres deben estar alerta porque pueden decir qué más da que vea eso si aún es muy pequeño, pero los niños copian todo, solo hay que ver como piden todas las cosas de Peppa Pig o como cantan las canciones de Bob Esponja”. Alerta de que esto puede provoca que el periodo infantil sea cada vez más breve, ya que los personajes que imitan suenen ser adultos. Además se une la presión social del éxito temprano que muchas veces ejercen los propios padres. “Queremos que toquen el piano con solo cuatro años”, ejemplifica.

La hipersexualización de las niñas, la imitación de comportamientos adultos en gestos y palabras puede llevan a los menores a experimentar situaciones y emociones para las que no están preparados y que les conducen a la frustración. La solución, dice la experta, “es educar, no asustar”. Explicar las consecuencias de una vestimenta inadecuada o el uso de un lenguaje soez ayudará al menor a decidir por sí mismo a no seguir con esos comportamientos. “Los niños suelen revelarse, si le prohíbes algo porque sí, lo seguirá haciendo, en cambio, si sabe que su profe lo castigará si insulta, entonces se lo pensará”, apoya Fernández-Durán. Además, recuerda que “no hay que reírles las gracias” o lo repetirán una y otra vez.

Otra manera de atajar los modelos inadecuados es ofreciéndoles otros nuevos, por ejemplo, a través de los cuentos. “Me parecen una vía de trasmisión de valores buenísima, que incluso dan sentido a la vida de los niños porque cada cuento está protagonizado un personaje que representa una faceta de la personalidad”, expone. De esta manera los niños identifican valores y emociones y además aprenden a gestionarlas, ya que los cuentos suelen desarrollar una problemática y también su resolución. La psicóloga recuerda que “los referentes deben ser siempre catalizadores de valores, deben dotar a los niños de herramientas para tratar sus emociones”.