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Woody Allen afronta un parón en su ritmo de producción por primera vez desde 1981

Las acusaciones de abusos sexuales han afectado a su costumbre de hacer una película por año

Woody Allen y su mujer, Soon-Yi, en Nueva York el pasado 23 de agosto.
Woody Allen y su mujer, Soon-Yi, en Nueva York el pasado 23 de agosto. GTRES

Woody Allen no es capaz de encontrar la financiación que necesita para rodar nuevas películas, debido al menoscabo que ha sufrido su reputación tras las acusaciones de abuso sexual de su hija adoptiva, Dylan Farrow. El director de cine, de 82 años, siempre negó estas acusaciones y nunca fue procesado en Estados Unidos. Pero ahora se ve obligado a parar, algo que no hacía desde 1981.
La hija de la actriz Mia Farrow reveló en una entrevista con Vanity Fair hace cinco años que el cineasta había abusado de ella cuando tenía siete años. Volvió a relatarlo por carta a The New York Times un año después. Pero no fue hasta el pasado enero, en una entrevista con el programa This Morning de la CBS, cuando su denuncia retumbó con fuerza.

Desde entonces, en pleno terremoto en el mundo de Hollywood por los abusos del productor Harvey Weinstein, destapados hace casi un año por su hermano Ronan Farrow, la imagen de Woody Allen cayó en picado. Actores que en el pasado trabajaron con él, como Michael Caine o Rebecca Hall, tomaron distancia o lamentaron públicamente haber trabajado a sus órdenes hasta el punto de donar los salarios que recibieron a organizaciones dedicadas a proteger a las víctimas.

Una máquina creativa

Allen es una máquina creativa. A lo largo de su carrera ha dirigido 48 títulos, el último A Rainy Day in New York para la plataforma streaming de Amazon. También respaldada por los estudios de Jeff Bezos es Wonder Whell. En este momento tiene tres películas más cerradas con esta productora y hay un cuarto proyecto en marcha para 2020 que necesita patrocinador. “Ama trabajar”, señalan desde su entorno en el New York Post, “nunca cogió unas vacaciones”. Las mismas fuentes explican que “necesita tomarse un descanso hasta que encuentre financiación”. Aunque algunos en el mundo de Hollywood le ven como una persona “tóxica”. El portavoz de Allen niega que la información publicada por el New York Post sobre la falta de financiación sea veraz. Amazon no opina sobre el asunto.

Pero no se trata solo de una cuestión de imagen o de dificultades para dar con actores. Pese a su trayectoria, desde hace años sus películas arrastran problemas para generar ingresos en taquilla. El escándalo le cierra más las puertas para lograr ese respaldo, especialmente en Europa.
Amazon se convirtió en su flotador. Firmó con sus estudios la distribución de cinco películas, cuando estaba liderado por Roy Price. El ejecutivo se vio forzado a dejar la productora de cine el pasado octubre, también por una acusación de abuso sexual.

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