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Mercado del cine de Cannes: al gigante le salen pies de barro

El gran bazar de la industria, el epicentro de la compraventa mundial de películas, pierde fuerza y se apoya en presupuestos más pequeños y en la realidad virtual

Desde la izquierda, Fan Bingbing, Marion Cotillard, Jessica Chastain, Penélope Cruz y Lupita Nyong'o en la promoción de su proyecto '355'.
Desde la izquierda, Fan Bingbing, Marion Cotillard, Jessica Chastain, Penélope Cruz y Lupita Nyong'o en la promoción de su proyecto '355'. WireImage

Sí, los centenares de metros cuadrados siguen repletos de estands de productoras de todas partes del mundo. Sigue habiendo reuniones centelleantes, docenas de mesas redondas, centenares de proyecciones en las salas del Palais o de los multicines cercanos. Según el festival, hay más de 12.300 acreditados y se podrán ver 1.500 películas. Aquí se compran películas para la distribución nacional, se buscan inversores para centenares de proyectos, los programadores de festivales de todo el mundo preparan sus selecciones. El corazón de la industria palpita en los tres gigantescos sótanos del Palais y en las calles adyacentes y en las oficinas de los edificios de la Croisette. Pero este año las cosas no van bien, y cualquiera se puede dar cuenta a simple vista.

El Mercado de Cine de Cannes cierra sus puertas en dos días, el martes (el festival se prolonga hasta el sábado). Así que los acuerdos están ya firmados o a punto de concretarse. Y desde su inicio el miércoles las perspectivas no eran buenas. En los edificios de la Croisette ya no hay tantas pancartas ni anuncios de nuevos proyectos como en ediciones precedentes. La fachada de hotel Carlton, otrora un enorme reclamo publicitario de blockbusters de Hollywood, solo alberga este año un pequeño escenario-adorno sobre Han Solo: una historia de Star Wars, que ni siquiera tendrá su estreno mundial en Cannes el martes, sino que ya ha tenido su premiere en Los Ángeles. En los sótanos del Palais se notaban muchas menos aglomeraciones los primeros días, ya que muchos participantes han reducido su presencia exclusivamente al fin de semana. Cannes es caro.

La Realidad Virtual, el nuevo rey Midas

Si el año pasado la Realidad Virtual se presentó en Cannes con la instalación Carne y Arena, de Alejandro González Iñárritu, como un evento especial, en esta edición en el Mercado la VR (sus siglas en inglés) ha ocupado que hace un lustro disfrutaba el 3D: la nueva maravilla tecnológica. Ha habido mesas redondas diarias sobre su advenimiento, y diversas demostraciones. En Sundance ya se mostró Spheres, una serie de tres episodios que tiene como productor ejecutivo a Darren Aronofski y a Jessica Chastain y Patti Smith como narradoras. Es una de las 25 piezas de VR que están presentes en Next, el laboratorio de innovación del Mercado. Otras son, por ejemplo, desarrollos creados alrededor de Dunkerque, de Nolan, e Isla de perros, de Anderson. Y con publicidades gratuitas como Ready Player One, la película de Spielberg, este mercado, que este año ha generado entre videojuegos y cine más de 7.000 millones de euros se espera que se multiplique casi por cinco en 2023. Imax ya tiene siete cines con VR por todo el mundo, y los festivales de Sundance, SXSW, Sitges, Venecia y Toronto tienen secciones centradas en la realidad virtual.

De todo lo visto en Cannes, lo más llamativo es The Wild Life Inmersion, que cuenta con el apoyo del Instituto Jane Goodall y que dividido también en tres capítulos de 12 minutos, zambulle al espectador en un trío de ecosistemas en las piezas tituladas Agua, Tierra y Alba (por un mundo helado). Se están realizando o se van a realizar demostraciones en Los Ángeles, Montreal, Londres, Burdeos, Belgrado, Cannes y Shenzhen (China). Se ha rodado en 30 países de los cinco continentes durante 120 días.

No hay grandes estrellas vendiendo sus proyectos. Otros años, por ejemplo en 2014, se vio a Mel Gibson, Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Jason Stratham, Dolph Lundgren, Harrison Ford, Wesley Snipes y Antonio Banderas paseando en varios tanques para promover Mercenarios 3. Y como ese desfile rimbombante había similares cada día. Hoy, solo una película de este poderío se ha publicitado en Canes: 355, una de espías internacionales, de la que aún no hay guion definitivo y que bajo el impulso de Jessica Chastain, contará con ella, Penélope Cruz, Fan Bingbing, Marion Cotillard y Lupita Nyong'o como protagonistas. Ya han colocado su distribución en Estados Unidos por cerca de 20 millones de euros que irán a su presupuesto: en el cine muchas películas se financian con acuerdos de preventas internacionales. Y tres empresas chinas están pujando por su distribución en China: Fan Bingbing es la mayor estrella asiática actual. Otro proyecto que ha generado interés ha sido Scary Stories to Tell in the Dark, producido por Guillermo del Toro, y que el mexicano ha promocionado entre los inversores en el hotel Carlton. Finalmente, por aquí siempre pasa alguna figura del deporte, y este año es el turno del portero del Real Madrid Keylor Navas, que ha apoyado las ventas mundiales del documental Hombre de fe, sobre sus creencias religiosas. Sin embargo, en general, no hay ni estrellas de Hollywood, ni las grandes fiestas de antaño.

Los expertos coinciden: el ascenso de Netflix, el descenso de ventas de los derechos de películas para editarse en DVD o emitirse en televisión, y la huida de los estudios de Hollywood a festivales más amables, como Venecia, han hecho mella en el mercado francés. "Se nota mucho la apatía", cuenta Vicente Canales, el responsable de la agencia de ventas internacionales Film Factory, que en su estand tiene enormes publicidades de Petra, de Jaime Rosales, y de El ángel, una coproducción argentino-española en la que participa El Deseo, la empresa de los hermanos Almodóvar. "Y también que muchos prefieren solo venir el fin de semana para reducir gastos". Muy cerca la otra gran empresa española de ventas, Latido, ofrece proyecciones de El reino, de Rodrigo Sorogoyen, y de La noche de 12 años, de Álvaro Brechner, que presumiblemente podrían ser los platos fuertes del próximo festival de San Sebastián, en septiembre.

Obviamente, también hay cineastas felices. Como la estadounidense de ascendiente italiano María Pulera, que estos días promociona para sus ventas mundiales el thriller Between Worlds, que protagonizan Nicolas Cage y Franka Potente. "Estoy aprendiendo un montón, la verdad, aquí en Cannes", cuenta. Ella tiene a Cage como apoyo en el festival, y está encantada "de la magia que aportó al proyecto con su actuación, que recuerda al Cage de Corazón salvaje o Hechizo de luna". Pulera defiende que sí hay una mirada distinta entre cineastas hombres y mujeres, "sobre todo en el género". Y recuerda con mucho cariño España -aunque no habla español-, porque en España trabajó varios años y tuvo a su hijo. Tanto, que en julio comienza a rodar su tercer filme, El matador, en Marbella. "Mi productor acaba de cerrar las localizaciones, y en los próximos días anunciaremos el reparto, mezcla de actores estadounidenses y españoles. Se impondrá la geografía y la arquitectura, las presencias por encima de las palabras, al estilo El silencio de un hombre, de Jean-Pierre Melville". Y sí, se sabe privilegiada: "Vivo un momento maravilloso y hago un género en el que hay pocas directoras, cuando hasta en el thriller y el terror debería de haber paridad. He logrado enlazar un proyecto tras otro".

Curiosamente el otro gran mercado europeo de cine, que se celebra en enero durante el festival de Berlín, acabó con buen sabor de boca tras una larga temporada de tristeza. Puede que porque allí se prima el cine más pequeño, de autor, un tipo de filmes que no solían ser los más vendidos en Cannes, donde desde hace una década casi un tercio del mercado ha sido conquistado por el cine comercial asiático. Otro género que se sigue vendiendo bien es el terror, como confirma el éxito en preventas de la antes mencionada Scary Stories to Tell in the Dark. Es también el año del desembarco de Arabia Saudí, considerada la nueva China para Hollywood. ¿Y Netflix? Pues tras el desencuentro con el Festival, que le he llevado a retirar posibles películas de las diversas secciones del certamen (se rumoreaba que hasta cinco), la plataforma tiene a 26 representantes ojeando cine en el mercado. Para The Hollywood Reporter, el resumen de la situación es que "el mercado de Cannes vive un momento de transición". Veremos hacia dónde se dirige.

Carla Simón, premio Talento joven de Women in Motion

Carla Simón, en la cena de los premios Women in Motion.
Carla Simón, en la cena de los premios Women in Motion. Getty Images

A Verano 1993 aún le quedaban más premios por recoger. Tras ser la mejor ópera prima en la Berlinale de 2017, tras ganar el festival de Málaga, en los Goya, en los premios Platino y en los Fénix, a Carla Simón, su directora y guionista, le aguardaba otra sorpresa. Ha ganado en la categoría de Talento Joven de los Women in Motion, una iniciativa del festival de Cannes y de Kering -grupo de empresas comerciales entre las que se encuentran Gucci, Yves Saint Laurent o Alexander McQueen-, que desde 2015 luchan para lograr la paridad en la industria del cine. Junto a Simón, la ganadora del premio grande este año ha sido Patti Jenkins (Wonder Woman). La actriz Salma Hayek, encargada de la entrega del Joven Talento de este año, eligió ella misma a la cineasta catalana, que ha recibido además del trofeo y el reconocimiento 50.000 euros para financiar “una o varias de sus producciones fílmicas”. En la pasada edición lo lograron Isabelle Huppert y la directora palestina Maysaloun Hamoud.