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Talento jazz al servicio de la pantalla

La joven Cecilia Krull es compositora de canciones para películas y cabeceras de series de televisión

La cantante de jazz Cecilia Krull en la cafetería Olivia Te Cuida en Madrid.
La cantante de jazz Cecilia Krull en la cafetería Olivia Te Cuida en Madrid.

Todas las mesas del madrileño Café Central están ocupadas. A pesar de ser más de las nueve y entre semana pequeños grupos de todas las edades apuran la cena o la copa cuando la música comienza. Juan Sebastián Vázquez al piano, Francisco López Loque al contrabajo, Daniel García Bruno en la percusión, y de pronto la voz de Cecilia Krull inunda el local. El público contiene la respiración, algunas parejas se cogen de la mano y Madrid se convierte por un par de horas en la Nueva Orleans de mediados del siglo pasado.

Su intensa mirada verde revela una mujer decidida y con carácter, y un tatuaje en la muñeca con el nombre de su hijo delata a una dulce y joven madre. Al googlear Cecilia Krull los primeros resultados la definen como “una de las cantantes más importantes de las nuevas generaciones de músicos de jazz” e inmediatamente después Internet nos desvela que Krull es la voz de La casa de papel, serie española de éxito internacional, y otras bandas sonoras. Dos caras de una artista a la que le gusta definirse como versátil: que canta jazz en acogedores clubs de Madrid mientras su canción My life is going on, cabecera de la serie de Netflix, acumula más de siete millones de reproducciones en Spotify.

“No me gusta encasillarme en un solo estilo. Mis referentes siempre parten del jazz pero también he escuchado muchísima música clásica, contemporánea, me encanta el hip-hop, me gusta el funk, el flamenco... Encuentras tantos matices, tantos mensajes y tantas cosas bonitas en cada estilo que por eso trato de empaparme de todos”, comenta. De padre franco-alemán y madre mitad gallega y mitad cubana, sus influencias se amplían a las “músicas del mundo”. “Mis canciones nacen de mi experiencia, la mezcla de nacionalidades es algo que me influye tanto a la hora de componer como en mi día a día, en mi forma de ser, de expresarme, de vivir la vida. Es quien soy”, explica.

Hija del conocido pianista Richard Krull, la artista se siente orgullosa de formar parte de una generación de jóvenes jazzistas que tratan de revivir este género en España. “Yo soy muy positiva, creo que el jazz se va a extendiendo cada vez más. Cuando dicen que está de moda, ¡Pues genial, que se ponga de moda, que la gente escuche jazz! Cuando digo que canto jazz la gran mayoría de la gente me dice que le encanta el jazz, aunque a lo mejor no sabe nombrar a ningún músico o ningún disco. Hay que acercar el jazz a la gente, sea más o menos comercial, se trata de que la gente escuche diferentes estilos y viva la experiencia de la música en directo”, comenta.

Krull reconoce haber tenido la suerte de nacer ya dentro del mundo de la música, al que se dedica profesionalmente desde los siete años cuando se convirtió en voz de Disney. Pero insiste en que nada cae del cielo. “Hay que trabajar mucho y ser muy constante, no vale solo con cantar, hay que formarse”, afirma.

Su carrera da un giro en 2010, cuando el compositor Manel Santiesteban le propone algo totalmente diferente y a lo que su versatilidad no le permite resistirse: hacer la canción de la película Tres metros sobre el cielo, basada en el libro homónimo de Federico Moccia. “La canción tuvo una gran acogida entre el público y Manel y yo nos enamoramos musicalmente y empezamos a trabajar juntos. Él me da la oportunidad de cantar cosas que se salen un poco de mi rutina jazzística y me encanta y me divierte”, cuenta.

Después nacieron las bandas sonoras de la película Fuga de cerebros 2 y las series Vis a vis y El accidente. Pero la gran sorpresa se la llevaron con La casa de papel, una serie producida por Antena 3 que se convirtió en un éxito internacional al ser comprada por la plataforma Netflix. “Esto nunca te lo esperas, te llega, y cuando llega hay que tomárselo con calma, con alegría pero con los pies en la tierra. Disfrutarlo y seguir trabajando”, comenta la compositora. "Hay algo en la canción que a la gente le está gustando, recibo muchísimos mensajes de cariño, covers de fans que hacen versiones y estoy muy agradecida”. La canción My life is going on es número uno en Argentina, Brasil, Turquía y está entre las más escuchadas en países como México, Colombia, Portugal, Francia, Italia, Luxemburgo o Suiza. Entre sus próximos proyectos está una gira por Turquía, un disco y continuar haciendo magia en las salas de jazz con su cuarteto.

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