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¿Un nuevo Museo Picasso para Aix-en-Provence?

La ciudad francesa ultima las negociaciones con la hijastra del pintor para exponer, en un antiguo convento, un fondo de 2.000 obras de su etapa tardía

Imágenes del convento en Aix-en-Provence donde crearía el museo.
Imágenes del convento en Aix-en-Provence donde crearía el museo.

Existen museos dedicados a la obra de Pablo Picasso en ciudades como Barcelona, París, Málaga, La Coruña, Antibes, Vallauris o Münster. Próximamente, el pintor malagueño podría contar con otro más en la localidad francesa de Aix-en-Provence, que se encuentra en negociaciones con la hijastra del pintor, Catherine Hutin-Blay, para inaugurar un centro en honor a Picasso en un antiguo convento del siglo XIII situado en el casco antiguo de la ciudad. Hutin-Blay es hija de la última esposa de Picasso, Jacqueline Roque, y heredera tanto del castillo de Vauvenargues, donde la pareja permanece enterrada, como de un fondo excepcional de 2.000 obras –mil pinturas y otras mil esculturas, cerámicas, ilustraciones y fotografías–, todas ellas pertenecientes a la etapa tardía de Picasso.

La hijastra del pintor llevaría años intentando encontrar una ubicación fija para esta colección, centrada en los años 50, 60 y 70, cuando el pintor convivió con su madre. El consistorio de municipal de Aix-en-Provence aprobó en diciembre vender este convento, situado en la Plaza de los Predicadores de la ciudad francesa, por una suma de 11,5 millones de euros. Es decir, más de un millón menos que la cifra que recomendaba exigir la dirección de patrimonio del Estado francés. Una rebaja del 8% que la alcaldesa conservadora de Aix-en-Provence, Maryse Joissans, justificó por el “fuerte interés local” generado por el proyecto, a causa de los beneficios económicos que sin duda generará. El Ayuntamiento de la ciudad francesa aspira a que 500.000 visitantes pasen anualmente por este centro, que debería llamarse Museo Jacqueline y Pablo Picasso.

Tendría una superficie de 4.600 m2 distribuidos en tres plantas. Según el documento que fija el acuerdo de venta del consistorio municipal, debería albergar una exposición permanente “de museografía innovadora”, pero también otras temporales, un centro de documentación, un auditorio para 200 personas, un restaurante y distintos espacios para talleres de artesanía. Según informaciones de la prensa local, Hutin-Blay cedería su colección durante un periodo de 15 años. Si entonces deseara retirarla, tendría que devolver el convento a las autoridades públicas por el precio cerrado en el momento de su compra. Si la ciudad termina llegando a un acuerdo con Hutin-Blay, la heredera de Picasso tendrá hasta 2021 para abrir sus puertas, según ese documento municipal.

De personalidad discreta y poco mediática, Hutin-Blay ha tenido distintos gestos con esta región, que era su destino prioritario para exponer la colección que le legó su madre. Entre 2009 y 2011 ya abrió el castillo de Vauvenagues durante tres veranos seguidos, antes de iniciar grandes obras de renovación. También ha prestado numerosas obras a museos locales y 45 cerámicas de Picasso para una exposición en Aubagne, en las afueras de Marsella, que tuvo lugar en 2013, cuando la ciudad fue capital europea de la cultura. Sin embargo, este proyecto de Museo Picasso debe formularse todavía en condicional. “Que nadie crea que ya está hecho. Tengo un proyecto, pero si despierta demasiada animosidad o si molesta, me iré con él a otro lugar”, advirtió en julio al diario La Provence. El resultado de la negociación se hará público a finales de junio, como muy tarde, cuando se firmaría, según los términos establecidos, el compromiso de venta. La venta debería cerrarse en septiembre de este año.

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