Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los ancestros de ‘Wallace y Gromit’ contra la evolución

Nick Park, el creador de las películas animadas mediante 'stop motion', vuelve con una disparada historia sobre cavernícolas que juegan al fútbol

Nick Park, director y animador de 'stop motion', junto a dos de los protagonistas de su nueva película 'Cavernícola', en un hotel de Madrid.
Nick Park, director y animador de 'stop motion', junto a dos de los protagonistas de su nueva película 'Cavernícola', en un hotel de Madrid.

Cuando el director británico Nick Park (Lancashire, 1958) era pequeño, se quedaba absorto mientras veía las películas de Ray Harryhausen, conocido por su técnica de animación stop motion en títulos como Simbad y la princesa o 20 Million Miles to Earth. De hecho, esta última era su película favorita de niño. A los 11 años, Park comenzó a construir sus propias figuritas con plastilina y a animarlas grabando fotograma a fotograma con una cámara de vídeo casera. Casi 50 años después, con cuatro oscars en su haber, tres ellos a mejor cortometraje animado, además de uno a Mejor largo de animación por Wallace & Gromit, vuelve a la gran pantalla con Cavernícola, una película que narra el choque de civilizaciones entre la Edad de Piedra y la de Bronce y que se estrena en las salas españolas este viernes.

“Para grabar un minuto de película tardamos una semana y eso si tenemos una semana buena”, explica entre risas Park. Para poder llevar a cabo este filme, han necesitado entre 35 y 40 animadores, además de varias figuras de cada personaje de la película. Grababan varias secuencias a la vez en platós diferentes y cada grupo de filmación conseguía entre dos o tres segundos de película al día. A pesar de los avances tecnológicos, el director prefiere el método artesanal, que se queden marcadas las huellas de los diseñadores en la plastilina que conforma el personaje y que se note como se mueve la tela de la ropa al pasar de un fotograma a otro.

Alrededor de 200 personas han trabajado para sacar adelante este proyecto, que ha tardado casi 5 años en completarse. Los dos o tres primeros, el británico se dedica a idear y diseñar la historia, construir el guion, inventar los personajes y dibujar el storyboard. Los 20 meses siguientes son para rodar, montar y la posproducción de las imágenes porque, aunque hacen todas las secuencias se graban a cámara, luego añaden los fondos a ordenador. “Antiguamente, si los personajes corrían y saltaban, teníamos que sujetarlos con cables y ocultarlos con hilo de pesca. Ahora, en cambio, podemos utilizar una estructura metálica sin preocuparnos de ocultarla, podemos trabajar mucho más rápido y después solo tenemos que pintarla digitalmente”.

La película relata la historia de Dug, un cavernícola adolescente de la Edad de Piedra, que, junto a su tribu, tendrá que enfrentarse en un partido de fútbol a los hombres de la Edad de bronce para poder seguir viviendo en un valle, su hogar habitual. "La trama de la película surgió tratando de crear personajes idiotas y divertidos. Un día estaba dibujando el típico cavernícola con la lanza, golpeando una roca y, de repente, pensé en ponerle a hacer deporte". La temática no es casual ya que el director reconoce que siempre se ha sentido atraído por esa época, aparte del reto técnico que supone elaborar la estética salvaje de un cavernícola.

La cara de las figuras es de plastilina, para poder cambiar la forma de la boca y la expresión de los personajes. El resto del cuerpo es de silicona con látex y tienen un esqueleto metálico para que puedan doblarse. “Cada personaje tiene 20 bocas. Cada una tiene una forma diferente para representar todos sonidos y vocales. Cuando un personaje habla a cámara, tenemos que cambiarle de boca 12 veces por segundo”, apunta el director. El mismo Park ha sufrido al otra lado de la cámara, haciendo de Cerdog, la mascota del protagonista que es mitad cerdo, mitad perro.

Más información