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La devolución de las obras de Sijena crispa la campaña catalana

Los partidos independentistas aprovechan el cumplimiento de una resolución judicial para arremeter contra el PP, Ciudadanos y el PSC

Momento de la carga de las obras de Sijena en el camión.

La devolución de los bienes del monasterio de Sijena entró ayer en la campaña electoral de Cataluña. Los técnicos de Aragón llegaron a Lleida durante la madrugada junto con 70 agentes de la Guardia Civil y trasladaron a Sijena 44 obras. Los partidos independentistas aprovecharon el mero cumplimiento de una resolución judicial para arremeter contra el PP, Ciudadanos y, especialmente, el PSC, al que acusaron de “cómplice” de lo que calificaron de “expolio”.

Los partidos independentistas aprovecharon la entrada de los técnicos y la intervención policial para asegurar que solo era el preludio de lo que podía ocurrir, según ellos, si ganan los partidos constitucionalistas. A estos, el retorno de las obras les pilló a contrapié. En especial al PSC, al que se dirigieron las críticas de los secesionistas al considerarlo “cómplice” de la devolución por su apoyo a la intervención de la autonomía. Pero hasta el candidato popular Xavier García Albiol se mostró incómodo con el asunto. “La decisión no nos gusta, pero la tenemos que aceptar como no puede ser de otra manera”, afirmó.

En plena campaña, y con unas encuestas que alejan al bloque secesionista de la mayoría absoluta, los partidos independentistas usaron la devolución de las obras de arte de Sijena como arma arrojadiza contra Ciudadanos, el PSC y el PP. Junts per Catalunya atacó sobre todo a los socialistas, que gobiernan la ciudad de Lleida. La coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, acusó al PSC de ser cómplice de esa actuación al haber apoyado la aplicación del artículo 155, mientras que la número uno de la CUP por Lleida, Mireia Boya, advirtió al alcalde de la ciudad, Àngel Ros: “Que no se acerque más, que no venga a pasear su cinismo. La gente tiene memoria”.

Iceta respondió a ese alud de críticas acusando a los partidos independentistas de mentir, puesto que la decisión obedece a una resolución judicial y no a la aplicación del artículo 155. “¿No es una decisión de un juez? ¿Por qué mienten, engañan y por qué les encantan los conflictos en vez de las soluciones?”, lamentó. Aun así, el líder socialista se mostró contrario a esa decisión por “precipitada”, puesto que todavía no hay una sentencia firme.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, también enmarcó la devolución en una decisión del juez y recriminó al Ejecutivo cesado de Carles Puigdemont no haber alcanzado un acuerdo con Aragón. “Es una situación que ojalá nos hubiéramos podido ahorrar”, zanjó. El ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, sostuvo que el traslado se hizo con “profesionalidad” y recordó que el Gobierno ha aceptado defender la posición de la Generalitat al interponer un recurso a la decisión del juez en su nombre.

Comitiva de vehículos

Las 44 obras iniciaron poco después del mediodía su regreso al monasterio oscense de Santa Maria de Sijena. La comitiva formada por una docena de vehículos de la Guardia Civil, un furgón y el camión de la empresa Feltrero que llevaba a bordo las piezas que habían estado hasta ese momento en el Museo Diocesano y Comarcal de Lleida salió alrededor de las 14.00 de ayer y enfiló la Rambla de Aragón rumbo a esa misma comunidad a toda velocidad. Tanta, que fue difícil seguirle la pista por la carretera que conduce hacia el monasterio de la comarca de los Monegros.

Las obras llegan a Sijena.

Allí esperaban, desde hacía horas, unas 200 personas del pueblo y vecinos de toda la comarca y de la capital aragonesa que querían ver el regreso de las piezas de arte que en los años setenta se llevaron las pocas monjas que quedaban en el monasterio cuando se trasladaron a vivir a Barcelona, y que después vendieron a la Generalitat. Cuando el camión llegó una hora después, muchos no contuvieron las lágrimas al ver los embalajes que contenían las tres grandes cajas mortuorias de monjas y abadesas del siglo XV, o los cuatro que contenían enormes altorrelieves de alabastro traslúcido del siglo XVI, incluso los que sirvieron para transportar las 21 pinturas de temática religiosa, sobre todo de la vida del rey David.

Las piezas no podrán verse hasta dentro de unos meses, después de su restauración. “Están mucho peor de lo que parece, después de estar tanto tiempo en un museo”, explicó el alcalde de Sijena, Ildefonso Salillas.

En un día frío pero soleado, acudieron al recibimiento de las piezas el letrado municipal Jorge Español y la consejera de Cultura del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, quien explicó que algunas de las piezas recuperadas, tras una exhaustiva revisión de los técnicos, se hallaban “en un estado muy, muy, muy deteriorado y algunas serán difíciles de recuperar”. Culpó además al ministro Méndez de Vigo por su inacción.

Era el final de un intenso día que había comenzado 15 horas antes, justo cuando el reloj de las iglesias cercanas tocaban las 12 de la noche. Vencía en ese momento el plazo para la entrega voluntaria de las obras fijada por el juez de Primera Instancia de Huesca en su providencia. Fue entonces cuando los Mossos d’Esquadra comenzaron a desplegar las vallas alrededor del museo para impedir que los vecinos, curiosos y medios apostados en la puerta del centro pudieran acercarse.

El cerco fue haciéndose cada vez más grande. Los Mossos impidieron que el alcalde Àngel Ros y el director general de Patrimonio de la Generalitat accedieran al interior del museo, donde solo estaba su director y un par de personas. Luego, una vez se proporcionó una lista con el DNI de cada uno, accedieron los técnicos del museo y varios representantes de la Generalitat. Ros no logró acceder al museo y, además, recibió una lluvia de críticas por el respaldo dado al 155 por parte de su partido, el PSC.

A las tres y media de la madrugada, los técnicos de Aragón, custodiados por más de una decena de vehículos de la Guardia Civil —unos 70 agentes— llegaron a las puertas del museo para comenzar el examen e inventario de los bienes. Con la llegada de las primeras luces del día se produjeron los primeros altercados entre los Mossos y grupos de personas contrarias a la devolución, la mayoría llegadas tras una convocatoria independentista.

51 piezas más

La actividad en el interior fue frenética en las primeras horas. Las luces encendidas permitían ver el movimiento de guardias civiles y técnicos de la empresa Queroche y la matriz de su grupo, la firma Feltrero, la misma que se ocupó del traslado en julio de 2016, cuando se entregaron las 51 piezas depositadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Poco después de las dos de la tarde el camión que transporta las obras salió del Museo de Lleida con 44 piezas. La consejera aragonesa denunció la falta de una de las piezas reclamadas —un lienzo del siglo XVIII—, que según explicaciones del propio director del museo no se encontraba allí sino en el Palacio Episcopal de la ciudad. A cambio, se entregó una pieza extra de alabastro que no se había consignado judicialmente en la reclamación.

Las piezas que viajaron ayer a Sijena son las 44 que la Generalitat depositó en el Museo de Lleida y que había comprado a las monjas sanjuanistas de Sijena por 10 millones de pesetas (unos 60.000 euros) el 21 de abril de 1983. Del conjunto, las piezas más destacadas son las tres cajas mortuorias, sepulcros de madera policromada del siglo XV. También los cuatro relieves de alabastro expuestos en el Museo de Lleida. El resto permanece en el almacén: son 6 tablas de retablo y 21 pinturas que representan temas religiosos además de nueve fragmentos de altorrelieves de alabastro muy deteriorados por el incendio de 1936. Finalizado el proceso, quedaron vacías las estanterías donde habían reposado las obras. Según el director del museo, Josep Giralt, en su lugar no se colocarán temporalmente nuevas obras. “Lo que ha ocurrido forma parte de la historia de este museo. También hay que mostrarlo”, aseguró. De todas formas, en Lleida no descartan que al final la justicia acabe dándoles la razón, y por eso han recurrido la sentencia de la Audiencia Provincial.

El Gobierno de Aragón, molesto con el PSC

E. G. DE BLAS

El Gobierno de Aragón, presidido por el socialista Javier Lambán, recibió con malestar las declaraciones del PSC, desde el alcalde de Lleida, Ángel Ros, al primer secretario, Miquel Iceta, que consideraron un error la entrega de los bienes. “Lamentamos profundamente que nuestros primos no entiendan que ante todo está el cumplimiento de las sentencias judiciales”, subrayaron fuentes cercanas al presidente. No hubo comunicación ayer entre ambas direcciones socialistas pero, en todo caso, en la sede del Gobierno aragonés se reconocía que la posición del PSC, contraria a la devolución de las 44 obras de Sijena, había sido la misma también antes de la campaña electoral. Solo Ciudadanos mantuvo la misma postura —favorable al cumplimento de la sentencia— tanto en Aragón como en Cataluña. El PP catalán fue incluso más timorato en la defensa de la devolución de los bienes.

El Gobierno aragonés vio con extrañeza, además, que el Ejecutivo de Mariano Rajoy haya obstaculizado la entrega de las obras, dado que, por aplicación del artículo 155, le correspondía al ministro Íñigo Méndez de Vigo la competencia en el departamento de Cultura catalán. “Si el ministro Méndez de Vigo hubiera actuado a tiempo ejerciendo sus competencias desde el 1 de diciembre no habría habido ningún problema de orden público”, destacaron ayer fuentes de la presidencia. El Gobierno del PP, que incluso recurrió la entrega, dejó solo al Ejecutivo de Aragón ante el conflicto con Cataluña, como siempre ha ocurrido, lamentaban ayer en Zaragoza.

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