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Juan Rulfo no se acaba nunca

La Feria Internacional de Guadalajara homenajea al autor de 'Pedro Páramo' en su centenario

Los escritores Gonzalo Celorio, Rosa Beltrán, Fernando del Paso y Élmer Mendoza participan durante el homenaje a Juan Rulfo.
Los escritores Gonzalo Celorio, Rosa Beltrán, Fernando del Paso y Élmer Mendoza participan durante el homenaje a Juan Rulfo. EFE

Fernando del Paso le contó a Francia la muerte de Juan Rulfo. En 1986, desde la emisora de radio con la que colaboraba al salir de la embajada, el diplomático y escritor mexicano leyó una carta de despedida a su paisano y maestro que sonó de nuevo este viernes en el pabellón principal de la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) durante el homenaje al autor de Pedro Páramo. “Perdóname Juan si no te escribí nunca, pero como me dijeron que tu nunca respondías las cartas, pues para qué. Y ahora me arrepiento. Yo tuve la culpa, fui yo el que me fui de México. Y no fue ayer sino hace muchos años cuando nos reuníamos cada miércoles en el café, donde pasamos años y felices vidas platicando de libros y fumando como chacuacos”.

Rememorando aquellas tardes, el premio Cervantes rompió el tono solemne con una de sus muletillas irónicas. “Aunque nos vimos muchas veces nunca compartí con Juan ninguna sustancia que pusiera en peligro su integridad como escritor. Éramos solamente cafetomanos y tabacómanos”. Juan Rulfo tendría ahora 100 años. Fernando del Paso tiene 82 y durante este tiempo casi siempre que ha podido se ha encargado de recordar su deuda con al autor jaliciense. Como en 2007, durante la lectura del discurso de recepción del premio FIL, en el mismo salón donde se sentó este miércoles, con su melena blanca y su saco a cuadros. “Aunque ya han pasado 20 años sin escribirte –dijo en aquella ocasión– tengo ya más años de los que tú tenías cuando te fuiste. Aun así, tú serás siempre mi mayor, una figura inalcanzable”.

Borges consideraba Pedro Páramo no solo una de las mejores novelas de la literatura latinoamericana, sino “una de las mejores novelas de la literatura a secas”. García Márquez la leyó dos veces seguidas la misma noche que llegó a sus manos y comparó el impacto con la Metamorfosis de Kafka. Susan Sontag lo definió como uno de los libros más influyentes del siglo XX. La lista de grandes nombres que le han rendido pleitesía continúa con Günter Grass, Elías Canetti, Kenzaburo Oe, Tahar Ben Jelloun o Urs Widmer.

Sobre Rulfo se ha escrito más que sobre ningún otro autor mexicano

“Prácticamente todos los grandes autores mexicanos han escrito sobre Rulfo –señaló Rosa Beltrán, académica y escritora– y muchos de los más importantes del mundo también entendieron muy rápido su importancia”. Ensayos, artículos, entrevistas, valoraciones de carácter filológico, estructuralista, narratológicos, psicoanalítico, anecdótico. Sobre Rulfo y su obra –apenas 300 páginas entre Pedro Páramo y el Llano en llamas– se ha escrito más que sobre cualquier otro autor mexicano.

“¿Por qué?”, se preguntó retóricamente la académica mexicana. “Porque a mas de 50 años de su publicación, la obra rulfiana sigue siendo tan enigmática que entendemos que solo a través de esos trabajos podemos comprenderla realmente”. Y, si como decía Borges, un clásico es un autor cuya obra produce inagotablemente nuevos significados para los lectores, “es previsible que las interpretaciones sigan produciéndose año con año”.

Para Del Paso, la influencia de Rulfo en otras novelas se percibe de forma sutil, porque va más allá del estilo, más allá de lugar común sobre las estampas rurales de sus obras. “Se trata de una actitud particular ante el silencio y la muerte”.

El escritor norteño de novela negra, Elmer Mendoza, explicó por su parte que la figura de Rulfo “es tan grande que nos cobija a todos”, y la comparó también con un tipo de pez voluminoso y escurridizo con el que jugaba de niño en el estanque del rancho de la familia: “nunca pude agarrarlo”.