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El helenista Carlos García Gual, elegido miembro de la RAE

Filólogo, crítico y traductor, su obra se ha centrado en los mitos y la filosofía

El filólogo y crítico Carlos García Gual, en Madrid en 2014.
El filólogo y crítico Carlos García Gual, en Madrid en 2014.

"Solo soy un viejo profesor de griego". Con estas modestas palabras, el helenista Carlos García  Gual (Palma, 1943) ha agradecido por teléfono su elección como nuevo miembro de la Real Academia Española (RAE). En la votación del pleno celebrado esta tarde en la sede de la institución en Madrid, se ha impuesto en segunda ronda al otro candidato, el escritor gallego Alfredo Conde por 22 votos contra 5. En esa segunda votación son necesarios dos tercios de los votos de los académicos presentes. En la primera, según el propio García Gual, logró 26 votos, aunque fueron insuficientes. En esa votación inicial se necesitan también dos tercios, pero se cuenta el voto de los académicos presentes y de los que envían su papeleta por correo.

El balear García Gual, catedrático emérito de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, sucede en la silla J al dramaturgo Francisco Nieva, fallecido en noviembre de 2016. "Me hacía mucha ilusión porque no me esperaba que me lo propusieran tan pronto otra vez", ha dicho en referencia a su fallido intento del pasado mes de abril, cuando optó a la silla M en pugna con la escritora Rosa Montero y ninguno obtuvo los votos suficientes. "Es el reconocimiento a una trayectoria atenta sobre todo al humanismo, muy larga. Por otra parte, en la Academia hay mucha gente que aprecio".

Escritor, filólogo, traductor, editor y crítico, entre otros medios, de Babelia, suplemento cultural de EL PAÍS, había sido propuesto por los académicos José Manuel Sánchez Ron, Miguel Sáenz y Carmen Iglesias.

Maestro de griego durante medio siglo en institutos y universidades, Garcia Gual ha publicado obras sobre literatura, mitos y filosofía como Los orígenes de la novela, Epicuro, Historia del rey Arturo, Apología de la novela histórica o Diccionario de mitos, su último libro, publicado este año.  De saber enciclopédico, es, desde 1977, fundador y asesor de la serie griega de la Biblioteca Clásica de Gredos. Ha recibido en dos ocasiones el Premio Nacional de Traducción. En 2002 fue por el conjunto de su obra. Entre sus últimas traducciones destaca una versión de la Odisea de Homero.

Tras su elección, García Gual dispone de dos años para dar lectura en la RAE de su discurso de ingreso, del que aún no tiene muy claro sobre qué versará, "seguramente sobre literatura y humanismo". Hasta ese momento será académico electo, pero no de número en la tricentenaria institución.

Sobre su futura labor en la Academia, García Gual ha destacado que ayudará en el estudio del léxico de origen helénico. "Es curioso que la influencia del griego sigue siendo muy notoria, como ocurre con la formación de nuevas palabras acabadas en –filia y –fobia. El último ejemplo es turismofobia. En el vocabulario científico y médico y en la política hay mucho de origen griego porque ofrece facilidad para dar palabras nuevas", ha añadido. Por sus conocimientos de la Grecia clásica, espera "influir en que la atención al mundo helénico siga viva". También le interesa "el estudio de la relación entre la literatura española y otras europeas".

Preguntado por la reducción del número de horas dedicadas a las Humanidades en la enseñanza preuniversitaria, el nuevo académico confiesa estar "muy preocupado". "Soy pesimista, es muy grave porque estamos viviendo una crisis de la lectura. Los jóvenes leen menos". Por eso reconoce que es una "batalla casi perdida, aunque hay que seguir luchando desde las barricadas".

Tras la votación de hoy, de las 46 sillas académicas de la RAE solo hay una vacante, la M, cuyo último titular fue Carlos Bousoño, fallecido el 24 de octubre de 2015.

Así se elige a un académico de la lengua

Los estatutos de la RAE establecen que para elegir a un nuevo miembro será necesaria, primero, “la presencia de la mitad más uno de los académicos con derecho a voto”. Resultará elegido en primera votación "el candidato que obtuviere el voto favorable de las dos terceras partes. Los académicos ausentes podrán votar mediante envío acreditado de su voto”. Si no es elegido ningún candidato en el primer intento, se votará de nuevo, aunque solo se tendrá en cuenta esta vez el voto de los académicos presentes en el pleno. De nuevo, la condición es obtener dos tercios de los votos. Si tampoco hay fumata blanca, "se procederá en la misma sesión a una tercera votación. En esta resultará elegido el que logre los votos favorables de la mitad más uno de los académicos presentes”. Y si ninguno los obtuviera, la plaza quedará vacante y se procederá a una nueva convocatoria.