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La Casa de Buñuel se quiere llenar de cine mexicano

El director Ernesto Contreras asume la presidencia de la asociación entre recortes al presupuesto cultural y en un nueva sede

Ernesto Contreras, en febrero de 2017.
Ernesto Contreras, en febrero de 2017.

La casa de Luis Buñuel es un edificio de tres plantas. Desde hace un mes es la sede de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC). Las paredes están recién pitadas. La planta baja es amplia y está bien iluminada. Sin embargo, la casa del cineasta que llenó de historia al cine iberoamericano con películas como Viridiana y Los olvidados está vacía. El responsable de llenarla es Ernesto Contreras, que desde noviembre es el nuevo presidente de la Academia. “Necesitamos hacer cambios e inspirar”, dijo el cineasta al presentarse al cargo.

Contreras tiene la difícil misión de sacar adelante un ente algo abstracto que busca más protagonismo en el gran momento que vive la industria nacional. El director de Sueño en otro idioma toma el testigo de Dolores Heredia, la actriz que dirigió la Academia y que dio más proyección al premio Ariel y que dejó la organización dándole una casa digna. Las gestiones de Dolores concluyeron un conflicto administrativo entre los Gobiernos de México y España.

Contreras no buscará el Ariel

Ernesto Contreras, con tres largometrajes, un documental, varios cortos y capítulos de televisión en su filmografía, es un director muy activo. Su nueva tarea al frente de la Academia le genera algunos problemas. Es por eso que ha decidido, después de meditarlo, no buscar el Premio a mejor director en la gala del Ariel del próximo año.

De esta manera el cineasta desea evitar un conflicto de interés en la 60 edición de los premios, organizada por la Academia mexicana. Sueño en otro idioma, su más reicente película, premiada en el Festival de Sundance, sí será incluida en la convocatoria para las estatuillas. "Sería injusto con los compañeros no hacerlo", reconoció Contreras. De esta forma, el elenco y el equipo técnico podrán buscar una nominación al premio.

Eso es historia reciente. Ahora Contreras y su equipo han presentado las líneas maestras de su proyecto. El primer paso es afrontar una dura realidad económica provocada por los draconianos recortes del Gobierno de Enrique Peña Nieto al sector de la cultura. El presidente de la Academia calcula que la asociación tendrá un presupuesto 77% menor para 2018. "Nos preocupa no tener claro la asignación de presupuesto que tendremos", dijo Lucía Gajá, integrante del nuevo equipo de la Academia.

Esta merma presupuestaria condiciona muchos de los objetivos que se han fijado. “Nos gustaría impulsar un cambio cultural contra la corrupción. Impulsar el cine es impulsar el debate que tanta falta hace a la sociedad”, dijo el cineasta este martes. De esta forma, el primer reto para la Academia es generar recursos propios. El edificio será sede de encuentros, conferencias, ciclos y actividades que podrán ser vistas en línea para formar nuevo público. “Queremos que esta casa sea el epicentro del cine mexicano”, dijo Contreras.

El 4 de diciembre, la Academia organizará junto con la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) una gala de la versión restaurada de La Barraca y publicará un cuadernillo especial sobre la cinta. Esta obra de 1945 dirigida por Roberto Gavaldón está basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez. Cuenta la historia de una familia española de finales del siglo XIX que pierde su casa y propiedades por la deuda contratada con un usurero. La película, considerada una de las joyas del cine mexicano, es la primera ganadora del Ariel, el galardón del cine nacional que en 2018 cumplirá 60 años. La gala de La Barraca tendrá un costo. Todo lo recaudado será donado a alguna comunidad afectada por el terremoto del 7 de septiembre. En el futuro, la Academia organizará más eventos como este para financiarse.