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ANÁLISIS

Harry el Sucio se topa con el macaco Naruto

Un simio logra una parte de los beneficios que generó un 'selfie'

El fotógrafo David Slater junto al selfie del macaco Naruto.
El fotógrafo David Slater junto al selfie del macaco Naruto.

Harry el Sucio, el policía poco respetuoso con la idea de que todos, incluso los criminales, están protegidos por la ley, pasó a la historia por su famosa frase "Alégrame el día". Harry no solía tomarse muy bien cuando algún fugitivo tenía la peregrina idea de pedirle un abogado o reclamarle sus derechos. Ahora, un tribunal de su ciudad, San Francisco, se lo ha puesto todavía más difícil a Harry porque si ese sospechoso fuese un simio también tendría que leerle sus derechos. Tras una larga disputa jurídica, el fotógrafo David Slater y la asociación PETA han llegado a un acuerdo ante ese tribunal para que el 25% de los derechos del selfie que se hizo un macaco crestado de Sulawesi llamado Naruto vayan a proteger su hábitat. En otras palabras, Naruto es propietario de parte de los derechos de autor de la foto.

Este fallo no está aislado: existen numerosas demandas para lograr que los animales sean titulares de derechos esencialmente humanos, como el Habeas Corpus, algo que ya ha conseguido una chimpancé llamada Cecilia. La orangutana Sandra ha sido considerada una "persona no humana", mientras que la cautividad de las orcas —animales muy inteligentes y sociales— está cada vez más cuestionada.

Estas sentencias provocan enormes dudas jurídicas y hasta pueden parecer un chiste, empezando por lo más obvio: no son los propios animales los que han presentado las demandas. Sin embargo, responden a una realidad: nuestra percepción de la inteligencia animal está cambiando rápidamente y a favor de las criaturas con las que compartimos el planeta. Dos excelentes ensayos de dos científicos de primera fila resumen esos nuevos conocimientos: ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? (Tusquets), de Frans de Waal, y Mentes maravillosas (Galaxia Gutenberg), de Carl Safina.

La asociación de derechos de los animales PETA señala sobre el acuerdo que "representa un punto de no retorno en la expansión de los derechos de los animales no humanos, un objetivo por el que continuaremos luchando". Un animal podría simbolizar ese cambio de sensibilidad: el cuervo. Como ha explicado muy bien el historiador francés Michel Pastoureau, durante siglos fue considerado un pájaro de mal agüero, un carroñero pero, poco a poco, según avanzaba la ciencia, se iba descubriendo que posee una inteligencia extraordinaria. La revista Time tituló un reportaje en julio: "Un pájaro tan listo como nosotros". Pueden resolver problemas complejos como utilizar llaves, son capaces de hacer previsiones de futuro y son muy solidarios. De hecho, son tan listos que cuando descubren un truco en un experimento, se lo cuentan a los demás. Los derechos logrados por el macaco Naruto, que no sonríe a la cámara, sino que más bien la amenaza al mostrarle los dientes, pueden habernos alegrado el día, pero no dejarían de ser una anécdota, incluso una extravagancia, si se tratase de un fallo aislado. Pero no lo es. Seguramente, Naruto no será nunca consciente de ello, pero se ha convertido en un pionero.