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El autor del ‘boom’ latinoamericano que no estuvo allí

Marcelo Chiriboga, un escritor ficticio salido de la mente de José Donoso, reaparece en un documental

Desde la izquierda, García Hortelano, Carlos Barral, García Márquez y Vargas Llosa. La foto se ha trucado en el documental para cambiar a Salvador Clotas por Chiriboga (con un vaso en la mano). El último es Castellet.

Si hay un escritor del boom que llevó una vida llena de incógnitas y tuvo un final misterioso es el ecuatoriano Marcelo Chiriboga. Fue el único ecuatoriano del boom y el primero en utilizar el sentido del humor en su obra. Su primera novela, La línea imaginaria, es una voluptuosa obra que ejerce una crítica ácida a lo absurdo e inútil del conflicto entre Perú y Ecuador que derivó en la guerra de 1941. Todo esto es broma, claro. Porque Marcelo Chiriboga nunca existió, al menos no en la vida real, solo en la ficción. Chiriboga es el personaje principal del falso documental Un secreto en la caja del cineasta quiteño Javier Izquierdo, que acaba de estrenarse en España y se proyectará en la Cineteca del Matadero (Madrid) durante el mes de septiembre.

Marcelo Chiriboga ya había aparecido en las novelas de los escritores José Donoso y Carlos Fuentes. De hecho, en la novela del chileno, Chiriboga es el novelista más aclamado del boom, aquel al que el personaje principal de El jardín de al lado quiere parecerse. Aquel que quiere ser. “Un oscuro objeto de envidia”, dice el director del filme, Javier Izquierdo. “El personaje de Chiriboga, que sí ha tenido resonancia en el mundo literario ecuatoriano, ha despertado muchas inquietudes en la gente”, cuenta el cineasta que, en su momento, recibió llamadas de los libreros ecuatorianos, enfadados por haber creado un falso boca a boca. “De alguna forma, Chiriboga habla, también, de esa invisibilidad de los escritores ecuatorianos dentro de lo que se llamó el boom. De todos esos escritores que no salieron en la foto”.

La manera como se va confeccionando la biografía de Chiriboga dentro del documental le sirve como pretexto al director para explicar la idiosincrasia ecuatoriana, ese imaginario colectivo que, en el siglo XX, tiene como elemento clave el conflicto armado entre Ecuador y Perú de 1941, en el que los ecuatorianos terminaron por ceder parte de su territorio. “De alguna forma, todos los escritores del boom reelaboraban la historia de sus países a través de la ficción en sus novelas”, dice Izquierdo “y una de las preguntas que me planteé fue, ¿de qué hubiera tratado la gran novela ecuatoriana del boom latinoamericano?”.

 

País en guerra

En esa primera novela de Chiriboga, La línea imaginaria, los jóvenes soldados ecuatorianos se encuentran en medio de la selva, desconcertados, sin saber que la guerra ya ha terminado y que lo suyo es un sinsentido. Esa idea de país que tienen los ecuatorianos en mente va despareciendo paulatinamente hasta ser borrada del mapa. Literalmente.

Más allá del pseudónimo

El caso de Marcelo Chiriboga no fue el único. La amistad entre Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares dio pie a Honorio Bustos Domeq, un autor ficticio bajo cuyo nombre escribieron Seis problemas para don Isidro Parodi, entre otros relatos, estos estaban precedidos de una biografía del falso autor. Pero ese no es el único escritor creado por los literatos argentinos, otro fue Benito Suárez Lynch, una de cuyas obras, para seguir el juego, fue prologada por Bustos Domeq.

Fradique Mendes fue un poeta, viajero y hombre de mundo que se inventaron a finales del siglo XIX varios escritores portugueses: Eça de Queirós, Jaime Batalha Reis, Antero de Quental. La correspondencia de Fadrique Mendes es el libro que cuenta su historia y donde se recogen sus cartas. Todo inventado.

“Chiriboga tiene todos los elementos del escritor latinoamericano que decide vivir fuera, en Europa”, dice Izquierdo. Efectivamente, luego de una juventud guerrillera en la que toma las armas —léase el grupo armado de Toachi de Ecuador— y pasar una temporada en la cárcel por ello, Chiriboga emigra a Europa, a Berlín oriental, donde es testigo de los recortes a la libertad de expresión del régimen comunista. “Es el primer escritor del boom en cambiarse de bando, incluso antes que Vargas Llosa”, dice la supuesta hija del editor barcelonés que publica a Chiriboga en la ficticia editorial Terra. “Los exiliados, así es como nos llaman”, dice Chiriboga, a quien los dictadores ecuatorianos censuran sus novelas por antipatrióticas; “somos como europeos atrapados en cuerpos de latinoamericanos, y no tenemos nada que decir”.

Aquel proyecto de novela a cuatro manos sobre el conflicto peruano-colombiano que Vargas Llosa y García Márquez planearon escribir y nunca llegó a concretarse podría haber sido parte de la obra del inexistente Chiriboga. Él no cree en las fronteras, ni en las nacionalidades, todo es imaginario. El conflicto entre los países latinoamericanos es inútil, estéril y absurdo. Cuando en el falso documental, Soler Serrano le pregunta a Chiriboga qué consejo le daría a un joven escritor ecuatoriano, este responde: “Escriban como si no tuvieran un país”.