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Despedidas de solteras

Lucia Aniello, coguionista y directora, bien haría en pagar a Peter Berg una cantidad de dinero en concepto de derechos de autor por copiar 'Very Bad Things'

Una noche fuera de control
Las cinco amigas de la despedida de soltera de 'Una noche fuera de control'.

UNA NOCHE FUERA DE CONTROL

Dirección: Lucia Aniello.

Intérpretes: Scarlett Johansson, Kate McKinnon, Zoë Kravitz, Jillian Bell.

Género: comedia. EE UU, 2017.

Duración: 101 minutos.

Los observadores del estado de la crítica de cine en España quizá recuerden el regocijante momento vivido en el Festival de San Sebastián del año 1998. Mientras un amplio sector de especialistas, no necesariamente de una cierta edad pero sí de una cierta sensibilidad, arqueaba la ceja y pateaba con saña la presencia de dos películas en cartel ―una, a competición por la Concha de Oro; la segunda, en proyección especial en el Velódromo―, otra buena parte de la platea de periodistas celebraba a rabiar algunas de sus secuencias, con aplausos incluso a mitad de proyección. Esas dos películas eran Very Bad Things, de Peter Berg, y Algo pasa con Mary, de los hermanos Farrelly, dos aparentes gamberradas que, sin embargo, escondían mucho más que una celebración del cine como desafuero generacional. La de Berg, una bomba sobre la diferencia entre la gente a la que le gustaría casarse y la gente que mataría por casarse, retrataba la cateta cultura del cortinaje matrimonial. La de los Farrelly, con su semen perdido y hallado en el templo, y sus testículos a la cremallera, destrozaba con alborozo unos cuantos tabúes de representación. Y eso sin dejar de ser comedias románticas de Hollywood.

Viene este recuerdo a cuento porque, casi 20 años después de aquel maravilloso desencuentro crítico, llega otra comedia de aspecto sinvergüenza que, sin embargo, lo único que hace es retomar el lenguaje, la actitud y el tono donde lo dejaron Berg y los Farrelly, para plantarlo en una comedia protagonizada por mujeres. Y además sin las salvajadas visuales y morales con las que aquellas se atrevían. Chicas comportándose en una despedida de soltera como siempre se exhibió que lo hacían los chicos. El que espere de Una noche fuera de control una nueva La boda de mi mejor amiga, ésta sí, novedosa, descacharrante y brillante en su comicidad y en su asalto social, está muy equivocado.

De hecho, Lucia Aniello, coguionista y directora de Una noche fuera de control, bien haría en pagar a Berg una cantidad de dinero en concepto de derechos de autor, pues roba a Very Bad Things tanto su esencia argumental ―un mortal accidente relacionado con una de las actividades sexuales de la celebración―, como incluso la forma en el que este se desarrolla. Poca imaginación.

Con independencia de los paralelismos con la película de Berg, Una noche fuera de control está, en todo momento, mejor escrita que dirigida, sin apenas ritmo de montaje ni cadencia, salvo en algún momento esporádico, como el formidable gag con el que el novio aterriza en casa de las mujeres. Sin embargo, si el gran invento es que las chicas en las despedidas de solteras también se meten coca, llaman a chaperos y hablan de "meterla en el pilón", quizá no seamos tan distintos unos de otras. Al menos, según las generalizaciones: las del cine, y las de la vida.

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