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Cela, la literatura y los periódicos

La Complutense analiza las relaciones entre el articulismo y la narrativa del autor de 'La colmena'

De izquierda a derecha, Eduardo Riestra, Darío Villanueva, Camilo José Cela Conde, Bieito Rubido y Juan Luis Cebrián.rn Ampliar foto
De izquierda a derecha, Eduardo Riestra, Darío Villanueva, Camilo José Cela Conde, Bieito Rubido y Juan Luis Cebrián.

Imposible imaginar la cara que habría puesto Camilo José Cela de haber estado en la Facultad de Filología de la Complutense para asistir a su homenaje. Se hablaba del Cela escritor y del Cela periodista. Él, quien sabe, quizá un poco incómodo ante la avalancha, más que haber acudido a los conceptos y a los grandes principios para autorretratarse a lo mejor habría preferido acordarse de aquel día lejano de hace medio siglo en que abrió la puerta en pelotas, en su pisito de Ríos Rosas, a aquellas monjitas a las que iba a dar limosna pero que, claro, salieron despavoridas ante el abrupto paisaje que se les ofrecía. Porque eso y no otra cosa fue el autor de La colmena: el chispazo y lo sensacional –de sensación-, la vida sin filtro y la anécdota genial elevada a categoría, un arte solo al alcance de los más grandes y de ahí el Nobel. “Una literatura vital, más de sensaciones que de ideas, más de cosas, olores y señoritas que de conceptos”, que decía Umbral, clavándolo.

Las jornadas Literatura y periodismo. (Homenaje a Camilo José Cela),celebradas el miércoles y el jueves en la Complutense (donde el autor fue nombrado doctor honoris causa en 1991 y donde cursó estudios de Derecho, “y no era un estudiante tan malo como él presumía”, según el rector Carlos Andradas), exploran más que las relaciones entre esas dos facetas dentro del escritor, la posibilidad misma de que existiera eso: un CJC periodista.El jueves intervendrán Manuel Jabois, Antonio Lucas y Fernando Rodríguez Lafuente.

Y ahí existen versiones para todos los gustos, como se ha podido comprobar en este homenaje de la Complu que se enmarca en el centenario del escritor. “En su caso, hablar de literatura y periodismo es la vuelta al origen, porque su carrera literaria se forjó en las revistas y en los diarios” (Camilo José Cela Conde, su hijo, escritor, profesor y filósofo de la ciencia). “Fue un escritor para periódicos, no un escritor de periódicos, su lengua es literaria, no periodística” (Jorge Urrutia, poeta, ensayista, profesor de Literatura y catedrático emérito de la Universidad Carlos III). “En todos sus artículos, hasta en los más pedestres, había relato y poesía” (Jorge Cela Trulock, su hermano y ex redactor-jefe de Papeles de Son Armadans, la revista cultural que fundó el escritor en 1956). “Era escritor de periódicos más que periodista. Era el mejor prosista de la España del siglo XX, no un periodista” (Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del Grupo Prisa, fundador del diario EL PAÍS y académico de la Lengua). “Como periodista fue un filón, porque se movió entre la gran creatividad del novelista y el estudioso obsesivo de todo lo que tenía delante, como un Bosco cualquiera” (Fanny Rubio, poeta y novelista). “Como Torrente Ballester, y a diferencia de Vargas Llosa o de García Márquez, Cela escribía para los periódicos… pero no era un escritor de periódicos ni un periodista” (Bieito Rubido, director de ABC). O Darío Villanueva (director de la Real Academia Española) que estableció las concomitancias entre la literatura, en concreto la poesía, y el periodismo.

Juan Luis Cebrián evocó su vieja relación personal con el autor de La familia de Pascual Duarte y el paso de este por la redacción y las páginas de EL PAÍS, en dos etapas distintas: “En el periódico hizo dos tipos de columna: una que se titulaba El asno de Buridán y que era una columna muy conceptual, casi de reflexión filosófica, y que no tuvo mucho éxito porque era demasiado densa y complicada. Y después hizo otra, que se titulaba Píldoras de la tercera edad, más ligadas a la actualidad y más ligeras”. Cebrián ha admitido que, pese a que él mantuvo hasta el final una relación “cordial” con él, la de Cela con el propio diario fue “de amor y odio”: “Se me quejaba de que mucha gente en el periódico no le quería”.

Tanto Fanny Rubio como el editor Eduardo Riestra, moderador de la mesa redonda El texto periodístico en Camilo José Cela, coincidieron en sugerir si no era el momento de que los directivos de prensa recuperaran e impulsaran la dimensión literaria del género de la columna como reclamo ante los lectores. “Podría ser pero, por desgracia, hoy el día a día es muy prosaico y muy vulgar”, objetó Bieito Rubido.

Vista la riqueza de argumentos y el educado –aunque granado- fuego de interpretaciones, puede que en definitiva el tema verdadero de estas jornadas de la Complutense sea, más allá de la dimensión periodística o no de Camilo José Cela, la tenue frontera entre los géneros. Y el hecho de que quizá no sea tan necesario ponerle etiquetas a todo, ya que, como ha clavado en pocas palabras Jorge Cela, “en nuestro mundo pasan cosas… y el ser humano a veces tiene la manía de querer contarlas”. ¿Periodismo? ¿Literatura? Las obras maestras de alguien como Manuel Chaves Nogales sobre la Guerra Civil, el torero Juan Belmonte o los porqués de la caída de Francia ante el nazismo… ¿son solo periodismo o también literatura? O: ¿son solo literatura o también periodismo? ¿Y aquella vez en que –como ha recordado Camilo Cela Conde en la mesa redonda- Emilio Romero, director de Pueblo, le puso un coche a Cela para que recorriera a sus anchas los paradores y los albergues de España y escribiera lo que le diera la gana basándose en lo que vía y oía… ¿era un encargo periodístico? ¿literario? ¿las dos cosas a la vez? Viaje a la Alcarria, indudablemente alta literatura de viajes, ¿no lleva dentro un inmenso reportaje escrito por el más sabio calavera del oficio?