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El pobre impacto económico de San Sebastián 2016

Los 47 millones que ha generado la capitalidad cultural en todo un año solo permiten cubrir su presupuesto

Representación de 'Sueño de una noche de verano' durante la capitalidad cultural San Sebastián 2016. Ampliar foto
Representación de 'Sueño de una noche de verano' durante la capitalidad cultural San Sebastián 2016.

La capitalidad cultural San Sebastián 2016 no ha pasado del aprobado. El Ayuntamiento donostiarra y la dirección de la capitalidad San Sebastián 2016 han realizado este miércoles una valoración de la repercusión del proyecto cultural en la economía local, que se sitúa muy por debajo del efecto que logran otras citas culturales en la ciudad. Su impacto en términos económicos se ha calculado en 47,1 millones de euros, han asegurado los responsables municipales. La estimación es muy similar al gasto que las instituciones públicas (46,8 millones) tuvieron que soportar para financiar la cita cultural.

La capitalidad cultural europea San Sebastián 2016 celebró a lo largo del año pasado un total de 3.193 actividades (ocho al día), según un informe presentado por la oficina en diciembre pasado. Un estudio realizado tras culminar el proyecto cultural concluye que durante la capitalidad se han inyectado 47,1 millones en el tejido económico de la ciudad, principalmente en sectores como la hostelería y el comercio (el 60%).

La repercusión económica de San Sebastián 2016 es bastante escasa, si se compara con otros acontecimientos culturales o deportivos que se celebran en la capital. Por ejemplo, el Festival Internacional de Cine genera 27 millones durante nueve días, según un estudio de 2013; otro más reciente cifra en 11 millones el impacto del Jazzaldia durante seis días de música, y la carrera Behobia-San Sebastián, en un solo día y con unos 30.000 atletas participantes, llega a los 15 millones. Todos estos eventos disponen de presupuestos muy inferiores al impacto económico que suscitan en la ciudad y, además, muy por debajo de las cuentas que ha manejado San Sebastián 2016.

Otro dato relevante que permite calibrar la repercusión económica que ha tenido San Sebastián 2016 es la que consigue Donostia Kultura (sociedad pública municipal que gestiona las casas y actividades culturales de la ciudad). Un estudio realizado por Ikertalde -el mismo gabinete que ha calculado ahora el impacto económico de San Sebastián 2016- concluyó en 2015 que Donostia Kultura genera en la ciudad una inyección de casi 63 millones y proporciona ingresos por valor de 22,5 millones para las instituciones. La aportación municipal a este organismo rondaba entonces los 20 millones, menos de la mitad de lo que las administraciones han destinado a la capitalidad.

El alcalde donostiarra, Eneko Goia, ha afirmado que el efecto de la capitalidad "se ha dejado sentir" en la ciudad, ya que "ha actuado como motor que desestacionalizando la oferta cultural y la atracción de visitantes". El concejal de Impulso Económico, Ernesto Gasco, ha rebajado los logros del proyecto cultural al admitir que "el balance es de aprobado".

San Sebastián 2016 iba a contar en un principio con un presupuesto global de 89 millones de euros, pero finalmente hubo que reducir esa cifra a causa de la crisis económica hasta los 46,8 millones, de los que una parte sustancial fueron aportados por el Ayuntamiento, la Diputación de Gipuzkoa, el Gobierno vasco y el Ministerio de Cultura.

El informe sobre la actividad económica generada en 2016 revela que el impacto directo fue de 34 millones, 18,5 de los cuales beneficiaron al tejido económico local. Indirectamente, la "movilización ciudadana" que logró este evento "originó un gasto de 28,5 millones", de los cuales 11,2 son atribuibles a los excursionistas, otros 10,2 a los turistas y 7,1 a los propios donostiarras. La suma de ambas variables da una cifra total de 47,1 millones.

El estudio recoge asimismo que el pasado ejercicio las pernoctaciones hoteleras alcanzaron la cifra de 1.894.610, con un crecimiento del 8,4%, si bien el 63% de ese incremento se produjo en "temporada baja", durante los meses de enero, febrero marzo, octubre, noviembre y diciembre, lo que ha permitido "desestacionalizar" la presencia de visitantes en la ciudad.