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La charrería mexicana es nombrada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

El Comité destaca que la práctica tradicional de comunidades dedicadas a la cría y el pastoreo del ganado a caballo es un "elemento importante de la identidad" de México

Un charro prepara a su caballo minutos antes de participar en una competición.
Un charro prepara a su caballo minutos antes de participar en una competición. AP

La charrería mexicana, una práctica tradicional de comunidades dedicadas a la cría y el pastoreo del ganado a caballo, ha sido declarada este jueves Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Tras el nombramiento este miércoles de Las Fallas de Valencia, la cerveza belga y la rumba cubana, el Comité intergubernamental reunido en Etiopía ha decidido otorgar la misma categoría al deporte espectáculo por ser un "elemento importante de la identidad y patrimonio cultural" de México.

"Constituye para estas comunidades un medio para transmitir valores sociales importantes a las nuevas generaciones", ha añadido la Unesco sobre esta costumbre de hacer suertes a caballo vestido con traje de charro. Además de un ejercicio tradicional de pastoreo realizado por comunidades mexicanas, la charrería es considerada un deporte nacional y una de las riquezas históricas y culturales del país.

"Hoy compartimos con mucho orgullo con la humanidad una de nuestras tradiciones más queridas, esperamos que así sea recibida por todos ustedes", ha subrayado el doctor del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, Francisco López, tras la aprobación de la inscripción de esta tradición por el Comité de la Unesco. El embajador de México en Etiopía, Víctor Manuel Treviño, agradeció este reconocimiento internacional y aseguró que el Gobierno mexicano implementará un plan de salvaguardia de esta tradición.

El presidente de la Asociación Nacional del Charro Gabriel Cabello, que se encontraba también en la delegación mexicana en Etiopía, ha destacado que el reconocimiento de la Unesco no dará "beneficios solo a la charrería, sino a México", y garantizó la protección de "todos los seres vivos que participan en esta tradición".

En sus orígenes, la charrería facilitaba la convivencia entre los ganaderos de diferentes zonas del país y, actualmente, asociaciones y escuelas siguen transmitiendo este arte ecuestre y vaquero tradicional. En las competiciones, conocidas como charreadas, hombres y mujeres muestran ante el público su destreza en las diferentes suertes de arrendar y jinetear yeguas y toros cerriles.

El antropólogo Francisco López terminó su intervención ante los expertos de la Unesco recitando un estribillo popular entre muchos pueblos iberoamericanos: "Y aunque lo quieran o no, ser charro es ser mexicano, sencillo, valiente y sano, franco de a carta cabal".