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Juanjo Mena y Antoni Parera, Premios Nacionales de Música 2016

Mena, en la modalidad de Interpretación, y Parera, por Composición, ganan los galardones concedidos por el Ministerio de Cultura

Juan José Mena, director de orquesta, en el Auditorio Nacional en 2015.
Juan José Mena, director de orquesta, en el Auditorio Nacional en 2015.

De mucha gente se acordó Juanjo Mena (Vitoria, 1965) ayer cuando le comunicaron que había ganado el Premio Nacional de Música (modalidad de interpretación). Pero hubo un rostro con luz que adquirió especial fuerza: el de Antxon Lete. “Fue un profesor que pasó por nuestro colegio un día para ver qué sabíamos de música y si podíamos entrar en un coro”. El hombre quedó sorprendido al comprobar que el niño Mena identificaba rápido una serie de notas. Y ese día, cambió su vida.

Hasta hoy, cuando ya es un director recio, consagrado y con foco internacional constante, sobre todo desde que se ha convertido en el titular de la BBC Philarmonic, con sede en Manchester. Este 2016 ha sido un gran año para Juanjo Mena. Su consolidación le llevó en mayo al podio de la Filarmónica de Berlín, donde fue invitado a dirigir por Simon Rattle. Ayer estaba en Estocolmo, donde toca esta semana con la Orquesta de la Radio Sueca y otro premio nacional español, Javier Perianes, que lo recibió en 2012. Rendirán homenaje a Falla con Noches en los Jardines de España y demostrarán una compenetración especial, que ambos han labrado durante años.

Antoni Parera Fons se alza con el de Composición

Antoni Parera Fons, ganador del Nacional de Música de Composición.
Antoni Parera Fons, ganador del Nacional de Música de Composición. EFE

El piano, la voz y el repertorio sinfónico marcan la obra del Premio Nacional de Música (modalidad de Composición) de este año. Antoni Parera Fons (Manacor, 1943) nos ha legado hasta la fecha más de 250 obras, muchas de ellas para el cancionero, pero con letras de grandes, como Jaime Gil de Biedma (La vida a veces), Manuel Vázquez Montalbán (Luces en tus manos, Tu tenías veinte años, Nana para un niño con suerte, etc.), Rafael Alberti (Siete Nanas) o Pedro Salinas (No me fío de la rosa de papel).

El jurado que le ha otorgado el premio ha destacado “su singular compromiso desde la creación actual con el género lírico, como atestiguan su reciente aportación a la ópera contemporánea con el estreno de María Moliner y los ciclos de canciones interpretados por las más relevantes voces internacionales”.

Además de compositor, Antoni Perera ha desarrollado una intensa labor como director artístico y productor discográfico. Se formó en el Conservatorio de Palma de Mallorca y Superior de Valencia y Barcelona; estudió composición y posteriormente prosiguió sus estudios de piano con Rosa Sabater. En su vertiente como gestor, participó en grandes acontecimientos en directo como las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, diversas galas de televisión, además de la producción artística de centenares de grabaciones discográficas con figuras como José Carreras, Montserrat Caballé, María Bayo, Alfredo Kraus, Joan Pons o Jaime Aragall y directores como Antoni Ros Marbà, Víctor Pablo Pérez y Jesús López Cobos.

Para el jurado, Mena merece el premio por “su trayectoria profesional en la última década en los principales escenarios internacionales y al frente de las orquestas más prestigiosas del mundo“ y por "su compromiso con la difusión de la música española, tanto clásica como contemporánea, en las salas de conciertos y estudios de grabación”.

Cuando el jurado apostó en esta edición por él, lo hacía por una generación de la que Mena se siente bandera. Son los músicos nacidos en los sesenta y posteriormente, que sirvieron de puente entre sistemas anteriores y expansiones presentes, con carreras que crecen por todo el mundo. De ahí ha salido él mismo, pero también Jaime Martín, Josep Caballé Domenech… Un poco antes, el gran Josep Pons, que lideró la Orquesta Nacional (ONE) durante una década y ahora sigue en el Liceu, o, más tarde, Pablo Heras-Casado y Gustavo Gimeno… “El panorama de la dirección desde hace poco tiempo en nuestro país ya no se cuenta por individualidades, sino por grupos”, asegura Mena desde Suecia. Y eso representa un salto de gigante para la música española.

Aparte de sus maestros, con Lete en un lugar especial y una larga lista detrás, en la que se encuentran Carmelo Bernaola, Enrique García Asensio o Sergiu Celebidache, el maestro vasco recordó también aquella pequeña gran mina de talento que fue la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde). “Lo hicimos todo, limpiábamos los atriles, dormíamos en los descansos, nos entregamos a un proyecto ilusionante que marcó como un antes y un después a nuestra generación”, afirma Mena.

Por eso contempla preocupado un panorama cultural que ve mermar. “Hoy toca también reivindicar que bajen el IVA cultural cuanto antes, o que en las escuelas, atrofiadas por programas demasiado técnicos, volvamos a ofrecer una educación que aúne otros valores además de eso. Para hablar claro: menos iPads y más humanismo”, suelta Mena. “Así se lo quiero decir al nuevo secretario de Estado, Fernando Benzo, cuando me reciba”.

El Nacional redondea y alienta una carrera que comenzó como director en la Orquesta Juvenil de Euskal Herria, siguió en la Sinfónica de Bilbao y prosigue ahora en el Reino Unido en ese entramado bastante mastodóntico, pero de gran dinamismo, de la BBC. Alterna su presencia como invitado en varias formaciones de Estados Unidos y Europa. Precisamente, la primera semana de diciembre recala en Madrid para dirigir a la Orquesta Nacional de España. “Será una ocasión para celebrarlo con tantas personas a las que debo este premio, sobre todo, los músicos a los que he dirigido a lo largo de mi vida en cada una de las orquestas. Sin ellos, nosotros, los directores, no tenemos nada que hacer”.

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