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El imperio de las fotos de perfil

En la exposición 'Coined-Acuñados', el artista David Trullo reflexiona sobre el retrato y cómo se ha mantenido durante miles de años sin apenas cambios

Monedas de David Trullo, en la exposición 'Coined-Acuñados'.
Monedas de David Trullo, en la exposición 'Coined-Acuñados'.

Solo hace falta meterse la mano en el bolsillo para sacar unos cuantos retratos: las monedas, esos objetos pequeños de uso cotidiano en los que no se repara mucho más allá de su valor económico, son mucho más que dinero. Son documentos, sí, la mayoría circulares y de metal, pero documentos al fin y al cabo. En un reducidísimo espacio informan sobre el valor que tienen, el año y el lugar y las circunstancias en las que está acuñada. No dice lo mismo un euro con el rostro del rey Juan Carlos I en el anverso que uno con el de Felipe VI, un solo cambio cuenta parte de la historia actual de España. Esto está interiorizado, forma parte del imaginario colectivo, se llevan usando monedas desde el siglo VII antes de Cristo y, a pesar de los más de dos milenios de diferencia, el sistema sigue siendo muy parecido.

"Si alguien del Imperio romano hiciera un viaje en el tiempo y cayera en esta época, uno de los objetos que sin duda reconocería y sabría utilizar es la moneda. Apenas ha cambiado", asegura el artista David Trullo (Madrid, 1969), que inauguró el pasado jueves Coined-Acuñados una exposición en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid en el que las monedas le han servido de excusa y de inspiración para darle forma a su proyecto de retratos. Ha querido crear su imperio social, muestra 96 fotografías de la gente que le rodea y que forma parte de su vida, todos ellos hombres porque los ha equiparado a los emperadores de Roma y así los ha capturado: de perfil y "romanizando" los rostros, retocando cortes de cuello y narices para que dieran un aspecto de retrato de emperador en una moneda. Las fotografías las ha traspasados con diversas técnicas a círculos de cerámica de diversos tamaños y cada uno de ellos ha quedado como si fueran Augusto, Nerón, Adriano, Diocleciano...

En este caso las monedas de Trullo solo tienen el anverso, pero el artista explica que hubo un momento en que estas actuaban como si fueran una red social: "Por un lado, la foto de perfil y por el otro, los éxitos de cada uno: símbolos que representan batallas conquistadas, territorios adheridos al Imperio...". Razón no le falta, la moneda es y ha sido un instrumento utilizado por el poder, pero no solo por su uso como dinero, también por ser su imagen y difundirla. Nadie conoce hoy el rostro de sus mandatarios a través del dinero, pero ¿cómo conocerían el rostro del emperador los habitantes de una lejana provincia del imperio?, ¿ y sus logros? Seguramente las monedas con el retrato de este en el anverso ayudarían y si en el anverso llevaban, por ejemplo, un cocodrilo, les darían la pista de que un nuevo territorio, Egipto, había sido conquistado.

Sobre todo esto ha reflexionado Trullo, que le propuso Coined-Acuñados al museo y estos acogieron el proyecto. En el Lázaro Galdiano son habituales las exposiciones en las que el arte contemporáneo dialoga con los fondos de la colección. "A nosotros nos permite conectar con la creación actual y dar visibilidad a piezas difíciles de ver o que están en almacenes. Para esta ocasión hemos sacado 33 que no estaban expuestas", dice Carlos Sánchez, ayudante de conservador de la institución.

En la pequeña sala de la exposición, dos paredes muestran las piezas de Trullo y enfrentadas a ellas, las monedas, medallas y algún camafeo del museo en sus vitrinas y con sus cartelas explicativas. Esta vez, la relación entre el presente y el pasado no es un diálogo: "No quería mezclar, si no enfrentarlas. El fake [falso] y lo real", explica Trullo. Su círculo, que en el fondo también le retrata a él: artistas, gestores culturales, periodistas, amigos... frente a sestercios, placas de cobre esmaltadas con retratos de emperadores, medallas a partir del siglo XVI, papales, con representación de músicos, escritores, arquitectos, incluso la que mandó hacer Lázaro Galdiano con motivo de su boda con Paula Florido.

Hasta que el bitcoin se instaure de verdad, seguirán las monedas, billetes y tarjetas retratando la sociedad, solo hay que remitirse a las imágenes que en ellas aparecen.