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Muere ‘Chachita’, símbolo de la época dorada del cine mexicano

La actriz mexicana Evita Muñoz ha fallecido a los 79 años de un paro respiratorio

La actriz mexicana Evita Muñoz 'Chachita'.
La actriz mexicana Evita Muñoz 'Chachita'. EFE

Cuando todo estaba diseñado para que brillara más Pedro Infante, apareció Chachita. La actriz mexicana Evita Muñoz dejó pronto de responder a su nombre para llamarse como el personaje de Nosotros los pobres (1947), una de las películas clave de la época dorada del cine mexicano. Este martes por la tarde ha fallecido de un paro respiratorio a los 78 años la pionera nacional de las estrellas infantiles.

La actriz sufría un severo cuadro de neumonía que fue mermando su capacidad respiratoria. Ha estado ingresada dos meses en un hospital de Ciudad de México hasta que este martes empeoró. "Era algo que ya esperábamos porque su salud se había complicado en los últimos días. Todo empezó con una neumonía y luego le falló la vesícula", ha declarado su esposo Hugo Macías al periódico mexicano Excelsior.

Aunque el sobrenombre le viene por su segunda cinta ¡Ay, Jalisco. No te rajes! (1941), en la que ella tenía apenas cinco años, se fue repitiendo en el resto de películas que hizo hasta llegar a la saga de Ismael Rodríguez, con Nosotros los pobres (1947), Ustedes los ricos (1948) y Pepe El Toro (1952), que acabó consolidando su carrera como actriz. El papel fue tan importante que lo retomó en la conocida serie de televisión Nosotros los Gómez (1987), donde desvelaba cómo había sido la vida de Chachita y su novio El Pichi, casi 40 años después. 

Un fotograma de la saga de 'Nosotros los pobres'.
Un fotograma de la saga de 'Nosotros los pobres'.

"Son de esos personajes secundarios que, sin que nadie lo esperara, acaparó el papel principal", explica Fernando Moreno, profesor y crítico de cine. En aquella época era común que las cintas giraran en torno a la estrella Pedro Infante y a sus respectivas parejas en la ficción. Pero la humildad y el carisma de una niña de 10 años atrapó para siempre a los mexicanos, tanto, que Chachita se convirtió en su nombre artístico, pegado a su apellido. 

Una de las secuencias de Nosotros los pobres se ha mantenido intacta en el imaginario popular mexicano. "Aquel diálogo entre Chachita y su novio, en el que él le pregunta con el tono clavado de ese tiempo: "¡Chachita, te cortaste el pelo!", es un momento icónico", explica Moreno. Se había cortado el pelo para poder comprarle a su novio una cadena de reloj, pero él había empeñado el reloj para hacerle un regalo para su pelo. "La ironía y la clave social que supieron manejar los directores de aquel entonces es muy interesante", apunta el crítico.

Muñoz formó parte de uno de los mejores momentos del cine mexicano, aquel que coincidió con un profundo cambio social. México era un país que poco a poco abandonaba el campo para irse a la ciudad y ahí se fueron sus películas. "A finales de los años cuarenta desaparecen las comedias rancheras y  las haciendas y el cine comienza a contar lo que ocurría en los arrabales, en las vecindades de las ciudades. Ahí se desarrolla una nueva iconografía y personajes que obedecen a estereotipos, pero que forman parte de la educación sentimental del mexicano", explica Moreno. La niña de un carpintero honesto, Pepe El Toro (Pedro Infante), representó como pocos la realidad de una miseria diferente: la del asfalto.

Chachita fue el trampolín más importante de su carrera. Al término de la época dorada del cine, dio el salto a la televisión, que tomó el relevo como máximo productor de contenidos audiovisuales. Muñoz fue también pionera en las telenovelas con su papel en Gutierritos (1958), el segundo melodrama de este tipo que se produjo en México, pero el que verdaderamente desató el furor por el género entre los mexicanos.

"Su otro gran momento en la gran pantalla no le llegaría hasta los años ochenta, en Hermelinda Linda [1984], en el que hacía de una bruja buena bastante especial", cuenta el profesor. Sin grandes papeles protagónicos como sus contemporáneos, logró lo que muchos ni siquiera habían soñado: opacar al mismísimo Pedro Infante. "En las portadas de las nuevas ediciones de Nosotros los pobres y el resto de la saga aparece ella junto al actor, en una imagen casi religiosa", añade el crítico.

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