El Instituto Cervantes quiere crecer más allá del Sáhara

Tras estrechar lazos con América Latina, la institución pretende expandirse por África y lograr una ley propia de autonomía

Sede del Instituto Cervantes, en Madrid.
Sede del Instituto Cervantes, en Madrid. ULY MARTIN (EL PAÍS)

A la espera de un nuevo Gobierno que le otorgue su ansiada ley propia, el Instituto Cervantes va perfilando sus estrategias de futuro. La autonomía que requiere una institución así –actualmente controlada en su mayor parte por el ministerio de Asuntos Exteriores- ha sido un clamor en la última etapa del mandato de Víctor García de la Concha. Ayer, el actual director, insistió en la necesidad de una mayor autonomía de gestión, “para no depender de los vaivenes políticos”, pero avanzó ya claves de futuras acciones. “La primordial, una expansión por África, donde hoy existen 1,2 millones de estudiantes de español a los que debemos dar asistencia”.

Rafael Rodríguez-Ponga, secretario general del Cervantes, detalló partes del plan. “No debemos renunciar a nuestra presencia allí. Nos hemos afianzado desde hace años en el norte, pero del Ecuador hacia abajo, no existe apenas nada”, afirmó. “África se encuentra en crecimiento y nos guiamos sobre cálculos de posibilidades reales, así como por las demandas de países que requieren nuestra presencia allí”.

Actualmente, la cúpula del Cervantes estudia varias fórmulas. Así se lo han hecho saber sus responsables a los directores de todos los centros del mundo reunidos esta semana en Madrid. “No sabemos aún qué fórmula emplearemos. En algunos lugares abriremos una sede propia y en otros penetraremos de la mano de alguna institución similar dentro de la UE, como hemos hecho con nuestra alianza junto al Goethe Institut alemán en Estocolmo, de manera muy satisfactoria”, afirma Rodríguez-Ponga.

La crisis ha formalizado uniones. No sólo entre las instituciones de este ámbito en Europa, sino también en América Latina. La iberoamericanización del Cervantes ha sido un eje primordial en la etapa De la Concha. De esa acción se han derivado varios frutos. El Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE) ha sido el último: un título impulsado por el organismo estatal y cerca de 80 universidades de toda América. Pero también la apertura de aulas en Estados Unidos de la mano de otros países hispanohablantes, así como las alianzas con instituciones como la Conaculta mexicana (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) o el Instituto Caro y Cuervo de Colombia.

China con coraza

Asia va a tener que esperar… La estrategia futura del Instituto Cervantes en el continente se encuentra con algunos problemas de acción. El proteccionismo de China es uno de ellos. “Allí las autoridades es difícil que dejen abrir más de un centro a una institución extranjera, nosotros contamos con dos: Shanghai y Pekín, pero es casi una excepción”, afirma Víctor García de la Concha. La carestía es otro asunto. “Es muy caro abrir centros allí. Pero, por otra parte, hay que ver las condiciones extremas con las que nuestros centros conviven en países como La India. Hacen un trabajo extraordinario y lleno de entusiasmo”.

Otras prioridades de expansión siguen siendo Estados Unidos y Brasil. Cara a la primera, la apertura del Observatorio del Español en la Universidad de Harvard ha dado sus frutos con una radiografía real de la situación del idioma en el norte del continente. “Debemos aspirar al bilingüismo”, asegura García de la Concha. La labor de estudio de los problemas reales de la lengua en los últimos años, delimita mejor las acciones. “Debemos otorgar prestigio y calidad al español allí”, añade De la Concha.

Son asuntos que estos días debaten los responsables de los centros. “Lo hemos hecho cada año en diferentes ciudades, pero en esta ocasión debíamos reunirnos en Madrid por hacer un homenaje a la ciudad en la que murió Cervantes hace 400 años”, resaltó Rodríguez-Ponga. Alguna sesión ha contado con la presencia de la reina Leticia. “No para un cierre o apertura institucional, sino como parte de las reuniones y debates de trabajo”, aseguró el actual director.

Sobre la firma

Jesús Ruiz Mantilla

Entró en EL PAÍS en 1992. Ha pasado por la Edición Internacional, El Espectador, Cultura y El País Semanal. Publica periódicamente entrevistas, reportajes, perfiles y análisis en las dos últimas secciones y en otras como Babelia, Televisión, Gente y Madrid. En su carrera literaria ha publicado ocho novelas, aparte de ensayos, teatro y poesía.

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