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El Museo de Colecciones Reales no abrirá al menos hasta finales de 2018

La inauguración está paralizada debido a la “interinidad” del actual Gobierno. Solo el nuevo Consejo de Ministros tras el 26 de junio podrá dar luz verde al Plan Museográfico, que se prolongará por espacio de dos años

Museo de las Colecciones Reales en Madrid. Detrás, la catedral de la Almudena.
Museo de las Colecciones Reales en Madrid. Detrás, la catedral de la Almudena.

Una firma tiene la culpa de que el esperado Museo de Colecciones Reales de Madrid, totalmente acabado y con un coste final de 150 millones de euros, no pueda ser inaugurado de momento por los Reyes de España. Esa firma es la del presidente del Gobierno y la del titular de Cultura en Consejo de Ministros aprobando el preceptivo Plan Museográfico. Teniendo en cuenta que en una situación como la actual de Gobierno en funciones eso es inviable, la apertura del museo –al principio prevista para 2016 y luego aplazada a 2017- no se producirá al menos hasta finales de 2018.

Así lo ha confirmado el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán, durante la presentación de la exposición De Caravaggio a Bernini. Obras maestras del Seicento italiano en las Colecciones Reales: “Los plazos administrativos son más elásticos de lo que a uno le gustaría”, ha admitido Pérez de Armiñán, que sustituyó en el puesto a José Rodríguez-Spiteri en octubre del año pasado. El máximo responsable de Patrimonio Nacional ha achacado a la “interinidad” del actual ejecutivo la imposibilidad de dar luz verde ahora mismo al nuevo museo.

La construcción de este apabullante contenedor, que albergará los más importantes tesoros artísticos acumulados por las sucesivas dinastías reales españolas, empezó con un presidente, Aznar; se desarrolló con otro, Rodríguez Zapatero; tendría que haber sido inaugurado por un tercero, Rajoy; y al final, será un cuarto (o al menos un cuarto mandato) el que tenga que dar la última luz verde.

El gran rectángulo blanco de 40.000 metros cuadrados obra de los arquitectos Emilio Tuñón y Luis M. Mansilla (fallecido en 2012) luce flamante y reluciente entre el Campo del Moro y la Plaza de Oriente de Madrid, pero deberá seguir esperando. Y no por defectos técnicos, pues el edificio está acabado, entregado y en estado de revista. Sino burocráticos. Solo falta esa aprobación oficial del Gobierno en Consejo de Ministros. Pero al no haber Gobierno –y si lo hay es interino- no hay presidente –o si lo hay es interino- que firma ahora nada de nada, y mucho menos la aprobación para dar curso a algo tan escasa o nulamente prioritario en España como es un equipamiento cultural.

El Plan Museológico de la nueva institución madrileña, es decir aquello que atañe a la estructuración e identidad de los propios contenidos y colecciones museísticas, fue aprobado en 2015. No así el Plan Museográfico, que tiene que ver con lo que podría llamarse la arquitectura interior del museo, la forma en que se distribuyen sus espacios y la forma en que las obras existen en esos espacios. Ese plan es el que sigue pendiente de aprobación. La futura luz verde oficial del Consejo de Ministros abriría la vía a un concurso público del Plan de Museografía dotado con 25 millones de euros, y cuya preparación e instalación exigen un plazo de al menos dos años. Las cuentas salen rápido: no habrá inauguración antes del otoño de 2018, y eso echando mano de cálculos optimistas. “Sin embargo”, explica el presidente de Patrimonio Nacional, “el Museo de Colecciones Reales se empezará a abrir y enseñar al público en 2017 con diversas exposiciones y visitas guiadas, sobre todo para poder rodar el edificio”.

Cuando por fin se encuentre en disposición de abrir sus puertas, el nuevo museo desplegará sus tesoros por doble vía. Por un lado contará con un fondo de obras permanente. En él figurarán obras claves de los fondos del Patrimonio Nacional, como por ejemplo, la soberbia Salomé con la cabeza del Bautista, el caravaggio en torno al que gira la exposición que hoy inauguran los Reyes en el Palacio Real. Por otra parte, el museo contará con lo que Pérez de Armiñán denomina “una colección variable”, o lo que es lo mismo, rotatoria, por la que puedan girar los ricos fondos de los Reales Sitios (palacios, monasterios, conventos, museos…) pertenecientes a Patrimonio Nacional.

Maestros italianos y españoles italianizados

'Salomé con la cabeza del Bautista', de Caravaggio.
'Salomé con la cabeza del Bautista', de Caravaggio. EL PAÍS

La muestra De Caravaggio a Bernini. Obras maestras del Seicento italiano en las Colecciones Reales reúne en las salas de exposiciones temporales del Palacio Real de Madrid 72 piezas entre pinturas y esculturas italianas del siglo XVII. “Italianas” no es exactamente cierto, salvo que se consideren italianos a Velázquez o Ribera, y a Charles le Brun o Fischer von Erlach… y en cierto modo lo son en este contexto y en su condición de viajeros embelesados por la Roma del XVII e influidos por el arte que allí se produjo.

De hecho, una de las joyas de esta extraordinaria exposición compuesta exclusivamente por fondos de Patrimonio Nacional es La túnica de José, de Velázquez (1630-1634), óleo sobre lienzo supuestamente pintado por el maestro sevillano al volver de su primer viaje a Italia. Tanto este velázquez mayúsculo como la mayoría de las aquí expuestas en la sobria y brillante escenografía de Jesús Moreno han experimentado una suerte de renacimiento. Un renacer en forma de restauración que, en el caso concreto de La túnica de José, ha hecho reaparecer el paisaje semioculto y el emocionante contraste de luces y sombras sobre los dos personajes de la izquierda.

Este conjunto de piezas maestras del XVII abre sus puertas tras un largo, complejo y costoso proceso de restauración y catalogación en el que han tomado parte 46 restauradores y 20 expertos italianos, y que ha arrojado como resultado varias nuevas atribuciones. Entre ellas destacan las de Cristo muerto llorado por dos angeles de Le Brun, la de Santa Catalina de Guido Reni y, sobre todo, la de Conversión de Saulo o Conversión de San Pablo, también obra de Reni, que dormitaba como pintura anónima en la Casa de la Botica del Monasterio de El Escorial hasta que fue descubierta en 2013 por Gonzalo Redín, comisario de la exposición hoy inaugurada. Una exposición de fondos propios “impensable en otros grandes museos del mundo”, según el director de Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, José Luis Díez. La muestra y el proceso previo de restauración y catalogación de obras ha contado con el mecenazgo de la Fundación Banco de Santander.

Una exposición ¿italiana? Desde luego, no hay más que acudir a la apabullante nómina de artistas. No solo Caravaggio y la Escuela Napolitana… no solo Bernini (su Cristo crucificado vale por sí solo el desplazamiento al Palacio Real) o Guido Reni… los Algardi, Luca Giordano, Antonio Raggi, Giambologna, Doménico Montini, Gargiulo, Andrea Vaccaro o Il Guercino, entre otros, conforman este vibrante conjunto de pinturas y esculturas del Barroco que vivirá hasta octubre en las salas del Palacio Real.