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CRÍTICA | NOCHE REAL

Idealización de Isabel II

Noche real cuenta la jornada de farra, de baile y jolgorio, de encuentro con la vida a pie de calle, como un after hours aristocrático, de una joven de 19 años, hija de rey

Cuando en plena dictadura de Franco se estrenó ¿Dónde vas, Alfonso XII? (Luis César Amadori, 1958), circuló por España una interpretación casi conspiranoica de la película, según la cual se trataría de una maniobra por parte de los sectores más afines a la monarquía para despertar el sentimiento y el espíritu reales, en claro agotamiento tras dos décadas y media de sistemas políticos republicanos y autoritarios. Aunque nunca demostrada, tal operación cinematográfica de ensalzamiento de un sistema político alternativo viene al recuerdo con el estreno de Noche real, película británica de clarísima vocación monárquica, que llega casi en medio de los fastos por el 90º cumpleaños de la reina, pero en un siglo XXI en el que la existencia de una sangre privilegiada parece claramente caduco para una parte de la ciudadanía.

NOCHE REAL

Dirección: Julian Jarrold.

Intérpretes: Sarah Gadon, Emily Watson, Rupert Everett, Jack Reynor, Bel Powley.

Género: comedia. R U, 2015.

Duración: 97 minutos.

Planteada, al igual que aquella ¿Dónde vas, Alfonso XII?, como una abierta idealización de la figura de Isabel II, más guapa, más simpática, más brillante, más cercana al pueblo y más rebelde (vista la rebeldía como una virtud en una institución a la que se le achaca el estatismo), la película de Julian Jarrold cumpliría con creces un doble propósito: primero, el de alabar una figura poco contestada en las islas, pero en unos tiempos de terrorismo global casi tan convulsos para el patriotismo como los que retrata; y segundo, y lo más importante aquí, como perfecto entretenimiento cómico romántico, de exquisita ambientación, tono simpatiquísimo y emocionante dibujo de un momento histórico clave.

Noche real cuenta la jornada de farra, de baile y jolgorio, de encuentro con la vida a pie de calle, como un after hours aristocrático, de una joven de 19 años, hija de rey (Jorge VI, el del discurso), que, acompañada de su gamberra hermana, vive una experiencia catártica la noche del 8 de mayo de 1945, el Día de la Victoria en Europa. Momento glorioso para el país, que Jarrold y sus guionistas desarrollan con el desparpajo de una screwball comedy americana, con banda sonora de ecos jazzísticos y magnífica corte de secundarios: los reyes, la princesa Margarita, los guardaespaldas, el dueño del burdel... Una película en la que quizá el elemento más soso sea el del soldado, que representa el lado romántico de una historia con evidentes ecos de Vacaciones en Roma, aunque con una enorme diferencia: Audrey Hepburn era princesa de un pequeño país inexistente, y la estupenda Sarah Gadon interpreta a un mito viviente que se desea preservar.

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