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FÁBRICA DE SONIDOS

Spotify nos tiene calados

Spotify nos tiene calados

Desde hace unas semanas Spotify sorprende a sus suscriptores con lo que ellos mismos denominan Descubrimiento Semanal. Se trata de una playlist que se te agrega de forma directa a tu perfil y que cada lunes va cambiando su contenido. Básicamente consiste en una lista que, en función de las escuchas más habituales que realizas, elabora su propia selección con el objetivo de descubrirte cosas similares a tus gustos. Por un lado me parece un complemento fascinante y muy práctico: la fidelidad y acierto con la que el programa informático detecta tus preferencias y te recomienda canciones es tan alta como su utilidad, ya que te ahorra romperte la cabeza inventando listas cuando andas falto de ideas o cuando no sabes qué escuchar. Si te has levantado torcido y espeso, si eres incapaz de pensar más de dos minutos seguidos, no está nada mal saber que ahí siempre vas a tener una compilación interesante esperándote.

Sin embargo, esta herramienta también provoca una sensación de inquietud y desasosiego difícil de explicar. Es esa sensación de que incluso en tus gustos musicales estás atado en corto, de que una vez más la tecnología te tiene absolutamente calado, de que no hay escapatoria. Llega el lunes y te diriges a la carpeta del Descubrimiento Semanal con curiosidad y, por qué no decirlo, con algo de tensión en el cuerpo: ¿Y si esta semana no da pie con bola?¿Y si esta semana me recomienda cosas infumables que siempre negaré que me puedan gustar?¿Y si mis gustos musicales no son tan ideales y maravillosos como pensaba? Es una prueba de fuego semanal, un test a ti mismo y tus hábitos de escucha al que no puedes renunciar. La adrenalina del autoexamen. Por regla general esta carpeta no te deja en mal lugar, al contrario: los estilos, artistas y canciones que te aconseja podrían formar parte tranquilamente de cualquiera de tus playlists. Tiene buen gusto; en cierto modo es como mirarte al espejo y estar encantado de conocerte.

Pero siempre aparecen dos, tres, cuatro temas que te ponen la mosca detrás de la oreja: ¿Qué diablos hace esto aquí?¿Quién la hecho creer a esta máquina que podría gustarme esta banda? Si está ahí será por algo, te dices a ti mismo contrariado. A fin de cuentas la informática nunca se equivoca, ¿no? Y lo que aún es más preocupante de todo ello: esta lista de recomendaciones semanal es un contundente mazazo de realidad y un bofetón a tus aspiraciones de melómano tolerante y expansivo. Tú, que vas de tío abierto, ecléctico y exquisito de repente descubres que en las últimas semanas solo has escuchado rap, las baladas de Tom Waits y a algunos productores electrónicos con tendencia al aislamiento y la depresión. Menudo drama. Eres monotemático, previsible, nostálgico y bastante sectario, y lo peor es que esta herramienta del diablo no dejará de recordártelo cada lunes de tu vida mientras sigas suscrito. Gracias, Spotify.