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“Me hubiera gustado escribir ‘Guerra y paz’, aunque fuera un capítulo”

El escritor Sergio Ramírez responde al carrusel de preguntas de este diario

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez en Madrid.
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez en Madrid.

Es imposible hablar de literatura nicaragüense sin mencionar a Sergio Ramírez (Masatepe, 1942). El autor de Margarita, está linda la mar es uno de los escritores más reconocidos no solo en Nicaragua, sino en toda América Latina. Ramírez, ganador del premio Carlos Fuentes en 2014, fue vicepresidente del país centroamericano con Daniel Ortega tras el triunfo de la revolución sandinista. Ahora, con Ortega nuevamente en el poder, Ramírez es opositor y se dedica a lo suyo: la literatura. Su última novela, Sara, está inspirada en el personaje bíblico.

¿Qué libro le cambió la vida?

Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, que leí a los 20 años.

¿Cuál es su rutina diaria para escribir?

Como un buen oficinista, de las 8 de la mañana hasta la hora del almuerzo al mediodía.

¿Qué personaje literario se asemeja a usted?

No sé si por semejanza, pero me hubiera gustado ser Edmond Dantès. No hay otro personaje como él en la literatura.

¿Con quién le gustaría sentarse en una fiesta?

Con Meryl Streep vestida como Sarah Woodrof, la mujer del teniente francés.

¿Qué libro regalaría a un niño para introducirlo en la literatura?

El Principito, claro. 

¿Cuál es su lugar favorito en el mundo?

Mi casa de madera de pino en Masatepe, junto a una quebrada, rodeado de árboles que se estremecen con el viento.

¿Qué libro le hubiese gustado haber escrito?

Guerra y Paz. Aunque fuera un solo capítulo.

¿Qué cambiaría de usted mismo?

Me faltó aprender a bailar. Tal vez todavía es tiempo.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Cuando perdimos las elecciones en 1990, y perdimos la revolución.

¿Cuál es el mejor consejo que le dio alguno de sus padres?

“Hijo, tenés que volver a la literatura, la literatura es lo tuyo”, insistía mi madre cuando llegaba a visitarla a Masatepe siendo vicepresidente.

¿Cuándo fue más feliz?

Cuando el avión despegó de Managua rumbo a San José, Costa Rica, el 26 de julio de 1964. Nos habíamos casado ese día Tulita y yo, íbamos de luna de miel y nos quedamos 14 años. Ya llevamos 51 juntos.

¿Qué lo deja sin dormir?

A veces una foto, como la de José Palazón, los emigrantes africanos subidos a la cerca y abajo los apacibles e indiferentes jugadores de golf.

¿Lo último que compró y le encantó?

Un “selfie” stick. 

¿La última música que descargó?

En paz, el poema de Amado Nervo al que puso música y canta Pablo Milanés.

 ¿El mejor regalo que ha recibido?

La Biblia del Oso, traducida por Cipriano de Valera y Casiodoro de Reina, propiedad de mi abuela protestante, Luisa Mercado.

¿Cuál es su web favorita?

Kiosko.net Todos los periódicos del mundo están allí.

¿Tiene algún sueño recurrente?

Estoy perdido en una ciudad desconocida, no encuentro la dirección del hotel, no sé cómo llegar, y se hace de noche.

¿Qué le reprochan sus amigos?

A los que les gusta amanecer, lo temprano que me voy de las fiestas.

¿Qué le asusta?

Las culpas del pasado que ya no puedo resolver.

¿Cuál es su olor preferido?

El de la tierra mojada cuando comienza a caer un aguacero en Nicaragua.

Una recomendación de un lugar para comer

La Taberna La Carmencita de la calle Libertad en Madrid, donde me llevó Juan Cruz.

Si pudiera tener un superpoder ¿Cuál sería?

Volverme invisible, los lugares a los que entraría, las cosas que vería y que haría…

¿Dónde no querría vivir?

Lejos de Nicaragua. Nunca más volveré al exilio.

¿Qué es un buen fin de semana?

Las voces de mis nietos en la puerta.

¿Qué le diría al presidente Ortega?

Que si ha vuelto a leer La conjura de los necios, de John Kennedy Toole. Conocí esa novela gracias a él.