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Mitificando los mitos

El argentino Pablo Agüero rehúye la comedia y apuesta por la experimentación lírica para reconstruir la desaparición del cuerpo de Eva Perón en ‘Eva no duerme’

Un fotograma de la película 'Eva no duerme'. Ampliar foto
Un fotograma de la película 'Eva no duerme'.

Eva Perón murió a los 33 años. El proceso de su embalsamiento duró casi uno. Su cadáver estuvo desaparecido 16 años y la mayor parte de ese tiempo lo pasó enterrado –bajo otro nombre- en un cementerio en Milán. Parte de todo ese delirante recorrido lo describe el argentino Pablo Agüero en su Eva no duerme, a concurso hoy en el festival de San Sebastián.

Agüero (Mendoza, 1977) ha apostado por no seguir la estructura lineal: “La historia completa es tan compleja, alargada y a veces anecdótica que pensé que el espectador se perdería si no hacía una serie de televisión. Además, yo no quería caer muy bajo muy fácilmente, porque en ese proceso hubo hasta rituales espiritistas. Por favor, defendamos el pudor”. Pero, añade, al director le motivaba hacer su cuarta película con una evidente carga poética, con lirismo y una estructura de episodios casi experimental. “La financiación es la nueva censura actual. Obtuve diversos premios y ayudas con el guion; en cambio, en cuanto me puse a cerrar el presupuesto solo obtuve cartas con palabras muy bonitas sobre la calidad de la obra en las que a continuación los grupos de poder rechazaban ayudarme. Y todo se debía a la forma. Hoy en día estás empujado a representar el mundo de manera igual para todos”.

El director Pablo Aguëro (izquierda) y los actores Imanol Arias y Sofía Brito, en la presentación de 'Eva no duerme'. ampliar foto
El director Pablo Aguëro (izquierda) y los actores Imanol Arias y Sofía Brito, en la presentación de 'Eva no duerme'. EFE

El argentino rechaza hacer cine pequeño, pese a los presupuestos que maneja. “El dinero me obliga a hacer cine a la escala del dinero que tengo, lo que no quiere decir que me achique. No quiero bajar la calidad. Así que me concentré en la metonimia, en la calidad narrativa… y rodé en 20 días. Busqué planes impecables y únicos”. Otra de sus libertades la tomó en el reparto: Imanol Arias, Daniel Fanego, Gael García Bernal y Denis Lavant, entre otros. “El cine ya se divide entre pobres, de autor, de buen gusto, solo para intelectuales, o el de Hollywood. Yo creo en un tercer camino que aporte al espectador una vista distinta, que sea tan espectacular como insolente. Y apostar por temas hasta históricos con actores de todo el mundo”.

Y qué mejor tema histórico para Argentina que Eva Perón. “Mi primera opción era la cómica. Y reflexioné sobre lo fácil y trillado que era ese camino, qué sencillo es desmitificar los mitos y burlarse de una plebeya que llegó al poder mientras reverenciamos a la reina de Inglaterra. Es más revolucionario tomar al pie de la letra el mito y ver qué representa y de dónde viene. Estoy cansado de la ironía del siglo XXI, de que las películas no digan nada. Parece que nos molesta que aún hoy haya pobres y gente que muere de hambre, y que las cosas no han cambiado”.

Por suerte para Agüero, al menos así lo confiesa, el tema no le ha aplastado y le ha tocado hablar más del estilo experimental de la película que de Eva Perón. “Pero creo que Argentina nunca digerirá el mito de Evita porque la situación nunca se ha resuelto, siguen las mismas desigualdades. Como personaje vivo solo tenía sentido en un sitio y un tiempo. Como mito, trasciende. Yo espero que el espectador navegue por mi filme como si fuera un sueño, porque creo que el aspecto onírico de mis imágenes hacen que el mensaje llegue más allá que una mera clase de historia”.