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“Lo que he querido ser toda la vida es un ‘disc jockey’”

El escritor colombiano Alberto Salcedo Ramos contesta a las preguntas de este diario

El periodista y escritor colombiano Alberto Salcedo Ramos.
El periodista y escritor colombiano Alberto Salcedo Ramos.

Alberto Salcedo Ramos (Barranquilla, 1963) es uno de los cronistas más reconocidos en América Latina. Su gran pasión por la lectura, confiesa, cambió su vida. “Suelo decir que en los libros oigo voces que me ayudan a oír mejor mi propia voz”, afirma. Ha ganado los premios periodísticos Rey de España y Ortega y Gasset. Publica en revistas como Gatopardo, SoHo, El Malpensante, Etiqueta Negra y también es profesor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano creada por Gabriel García Márquez.

¿Cuál es el último libro que le hizo reír a carcajadas?

Toda Mafalda, el estupendo libro de Quino publicado por Ediciones de la Flor.

¿Cuál es su rutina para escribir?

Me gusta escribir desde por la mañana. No puedo escribir ni media línea mientras esté sin acicalar. Necesito ducharme y vestirme como si fuera a realizar una visita muy importante.

¿A qué personaje literario se asemeja a usted?

Me identifico más con ciertos narradores que con los personajes. A veces me descubro fantaseando con la idea de que yo escribí Cartas desde la Rue Taitbout, el hermosísimo libro de William Saroyan.

¿Con quién le gustaría sentarse en una fiesta?

Al lado del tipo que pone la música, a ver si puedo escoger algunas de las canciones. En el fondo lo que he querido ser toda la vida es un disc jockey.

¿Cuál es su lugar favorito en el mundo?

El mar de Montego Bay, en Jamaica, a las cinco y media de la tarde.

¿Qué libro le hubiese gustado haber escrito?

El secreto de Joe Gould. Me gusta la delicadeza con la que Joseph Mitchell perfila al personaje mitómano y algo triste de este hermoso relato.

Si pudiera tener un superpoder sería...

Hacerme invisible a voluntad. Viviría mejor informado si tuviera el superpoder de ver sin ser visto.

En una fiesta de disfraces ¿de qué se disfrazaría?

De marimonda. Este es uno de los personajes más importantes del Carnaval de Barranquilla, la ciudad donde nací. Es un disfraz hecho a mi medida porque encarna a un personaje procaz y disidente.

¿Qué cambiaría de usted mismo?

García Márquez decía que lo más importante que aprendió cuando cumplió cuarenta años, fue a decir “no”. Yo tengo cincuenta y dos y sigo sin aprender. No sabes cuánto me complico por tener el defecto de decirle “sí” a todo.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Siempre he sido muy llorón. Mis hijos dicen que soy capaz de llorar hasta despidiendo un avión de carga.

¿Cuál es el mejor consejo que le dieron sus padres?

Mi madre me decía: “encontrarás quien te critique sin mala intención; encontrarás quien te elogie sin buena intención”.

¿Cuándo fue más feliz?

Una tarde en que, de repente, mientras caminaba descalzo frente al Mar Caribe, me llegó la certeza de que me gano la vida haciendo lo que me gusta.

¿Qué lo deja sin dormir?

Lo único que a veces conspira contra mi buen sueño es la acidez estomacal.

¿Cuál fue la última música que descargó?

Un pasaje de Ismael Rivera cantando a capella. Nadie ha cantado la salsa con tanto sabor.

¿Cuál es el mejor regalo que ha recibido?

Cuando tenía dieciséis años una mujer que ojalá esté leyendo esta entrevista me regaló un pañuelo con mi nombre bordado en letras azules. Ningún otro regalo me ha conmovido tanto como ese.

¿Qué le diría a Juan Manuel Santos?

Que no desista en la búsqueda de una solución negociada para el conflicto armado colombiano.