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Todos contra el Mercado único digital en Europa

El rechazo al plan de Bruselas logra un insólito consenso entre el sector cultural continental y los grandes estudios de Hollywood

Los comisarios para la unión digital, Andrus Ansip y Gunther Oettinger. Ampliar foto
Los comisarios para la unión digital, Andrus Ansip y Gunther Oettinger. AFP

Cuando el domingo el propio primer ministro de Francia, Manuel Valls, cerró con un discurso el simposio dedicado en Cannes al mercado único digital, quedó claro que en la batalla había muchos intereses en juego: no solo culturales, sino económicos y laborales. Y que ese mercado único digital para Europa, idea auspiciada por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y defendida en Cannes por el comisario de Economía y Sociedad Digitales, Günther Oettinger, había encontrado poderosos enemigos. Por primera vez en muchos años, un Gobierno francés de izquierdas se ha coligado con la todopoderosa MPAA, la asociación de los grandes estudios de Hollywood. O como dice su presidente, el exsenador Chris Dodd: “Siempre me han visto como un Darth Vader, pero hoy estamos unidos”.

La voz de alarma ya la dieron en un comunicado varios cineastas después de que el 6 de mayo Bruselas desvelase sus planes. El domingo en Cannes, algunos acudieron a apoyar al Gobierno francés: Michel Hazanavicius, quien preside la asociación francesa de autores, directores y productores; Costa-Gavras, Bertrand Tavernier, Abderrahmane Sissako…

Oettinger, tras asegurar que sin un mercado único el continente quedaría en manos de los gigantes de Internet estadounidenses y surcoreanos, abrió allí la posibilidad de una negociación de excepciones en “sectores sensibles” como la televisión o el cine y que la prioridad siempre será la lucha antipiratería. Hazanavicius dijo a EL PAÍS: “Nos ha dado un poco de esperanza. Nada se puede imponer y sí que se debe de negociar”.

Ese mercado único destruiría la venta de películas territorio a territorio que, dependiendo de cada industria, supone de 37% al 60% de la financiación de un filme. Dodd va más allá: “Hablamos de 5.000 millones de euros que se mueven cada año. Y la mayor parte desaparecería”.

Creatividad

La ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin, apunta: “La creatividad es la base del cine. Hagamos ese mercado. Y en dos años, cuando no se haya recaudado dinero por los derechos intelectuales o por el negocio de los distintos canales, ¿qué podrá verse? Nada, porque no habrá películas. La industria se habrá derrumbado. La tecnología no es importante por sí sola, sino como soporte de la cultura”.

Para Chris Dodd, “en este caso estamos todos en el mismo bando”. “En Hollywood no nos preocupa, y quiero que me crea, tanto el dinero o quién paga qué, como la importancia de la diversidad cultural europea y la prosperidad de la industria cinematográfica del continente, que depende de esos acuerdos de compraventa entre países para su financiación”.

Claves del proyecto

  • Los mismos contratos. La Comisión quiere armonizar las normas de contratación entre empresas y consumidores online.
  • Facilitar la distribución. El 62% de las compañías europeas cree que hay demasiadas barreras para distribuir en otros países de la UE.
  • Eliminar fronteras. La Comisión quiere derribar las fronteras digitales injustificadas a la hora de consumir contenido de un país a otro.
  • Un 'copyright' europeo. Su creación está prevista para finales de este año

Para el cabeza visible de las majors, los productores locales tienen que ser libres a la hora de negociar sus contratos: “El sistema por ahora funciona: efectivamente, hay que hacer ciertas mejoras, pero la industria da trabajo a siete millones de personas en 28 países. A mí aún nadie me ha demostrado que el mercado único digital vaya no ya a producir nuevos empleos, sino sencillamente a conservar los existentes. El consumo del cine en Europa está creciendo, el público europeo desea escoger en la diversidad —y suele apostar por el producto local— y hay nueva tecnología que puede ayudarnos. Ante esas realidades, el mercado único digital no funciona”. Y señala dos problemas más: los europeos no tienen todos el mismo acceso a la tecnología y no hay un idioma común. “Defiendan sus diversas personalidades”, recalca.

Juan Carlos Tous, de Filmin, la web española de visionado de cine independiente, cree que este movimiento va en la dirección errónea: “Defendemos más la portabilidad que la eliminación de fronteras: hay que eliminar las geolocalizaciones, que un español pueda ver mi web desde el país europeo en que se encuentre”.

Tous apunta a que en el fondo, este mercado único digital está motivado por los derechos de retransmisión del fútbol. Puede ser cierto, visto el requiebro del domingo de Oettinger.

La lengua sin pelos de Chris Dodd

España ha pasado de ser el quinto mercado mundial del cine al decimotercero. Aun así, a Chris Dodd le importa el futuro de este territorio. “Bueno, están haciendo las cosas bien en la lucha contra la piratería. La protección a los derechos intelectuales ha mejorado mucho. Creo que deben de insistir más en la educación. ¿De verdad siguen creyendo los piratas que le están quitando a un estudio de Hollywood o la gente que pasea con smoking por la alfombra roja de Cannes? No, están llevando al paro a eléctricos, acomodadores…”.

Como presidente de la Motion Picture Association of America, cree que los tiempos han cambiado tanto, “que habría que cambiar tres de esas cuatro palabras”. “Solo vale la de asociación, porque vivimos en un mundo globalizado y los soportes y los formatos del cine son numerosísimos”. Y un ejemplo es China: “Es desde luego, el mercado emergente, no sé si el más interesante. Bien es cierto que porque venía de la nada. Es un sitio curioso porque es muy simple y a la vez está compuesto por muy diversos factores. Recuerda que cada día se abren en China 18 salas de cine. Cada día. Y crece el apetito del público por el cine”.

Hollywood ya ha aprendido a tener en cuenta esa audiencia en sus planes de futuro. “Un oficial del Gobierno me dijo que iban a crecer, pero a costa de su producción. Y no me molesta: si el público aumenta, será en beneficio de todos. Y seguro que hueco para coproducciones”.

El nombre de Dodd apareció en bastantes correos de Sonyleaks pidiendo fondos o en otras iniciativas. “Mira, me he ganado la vida como político desde hace 40 años. Mi nombre ha aparecido en papeles peores que esos [carcajada]. Ahora en serio, a mi equipo siempre le digo que cuando vayan a enviar un email, piensen si al día siguiente se sentirían cómodos viéndolo en la portada de un periódico local. Si la respuesta no, para eso está el teléfono. Para mí, lo peor del ataque a Sony y la reproducción de todos esos correos electrónicos está en la intromisión en la intimidad de los trabajadores de base”.

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