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México asombra y Ecuador se estrena con polémica

La comunidad artística ecuatoriana no se reconoce con la obra de María Verónica León

Pabellón de Ecuador, con las obras de la artista María Verónica León.
Pabellón de Ecuador, con las obras de la artista María Verónica León.

Es difícil que dos contrastados artistas que poseen un lenguaje potente acepten participar en la Bienal de Venecia con una obra conjunta. Es lo que ha logrado Karla Jasso, comisaria del Pabellón de México, con el escultor y performer Felipe Luis Ortega y la videoartista Tania Candiani. El resultado ha causado asombro. Su proyecto Possessing Natureenlaza el pasado precolonial de México y la historia de Venecia mediante una gran estructura de acero. Primero fue un palacio aristocrático, siguieron la casa de un mercader y una iglesia, para acabar en un espacio militar, la Sala de Armas del Arsenal. “Es un sistema de contención y pérdida, relacionado con el sinsentido del monumento, la lógica del poder y el fracaso del proyecto de la modernidad”, explica Felipe Luis Ortega. Por esta estructura transita el agua sacada en tiempo real de la laguna. “Venecia y México eran dos ciudades anfibias, hasta que la colonia drenó las aguas y cambió el rumbo de la historia”, añade Ortega.

Enfrente, el pabellón de Chile exhibe las acciones en vídeo de Lotty Rosenfeld y las fotografías de Paz Errázuriz, reunidas en el proyecto Poéticas de la disidencia, que busca el rescate a través del arte de los cuerpos maltratados por la explotación económica, la inasistencia pública y la privatización de la justicia.

Por primera vez Perú y Ecuador se presentan con un pabellón propio y no en la propuesta colectiva que el Instituto Italo-Latino Americano (IILA) organiza desde hace 43 años. Perú, que ha llevado a cabo un proceso de selección modélico, presenta Misplaced ruins, de Gilda Mantilla y Raimond Chaves, una pareja de artistas cuya obra se puede ver en Barcelona en la muestra ReserVoir hasta final de mes. Su proyecto reflexiona sobre la apuesta turística de Perú y su veneración por el pasado, a través de un panorama de ruinas que parecen de piedra, pero finalmente son de cartón reciclado. “Una metáfora de la ruina económica, social y política actual”, según Chaves, que se completa con un calendario político, sentimental y climatológico que marca eventos como el proceso a Fujimori o la matanza indígena de Bagua.

Mucho más polémico es el pabellón de Ecuador, con una instalación multimedia sobre el agua y el oro de María Verónica León, artista que ha financiado su participación en la Bienal. Así lo denuncian creadores como Patricio Palomeque y Rosa Vijón. “La comunidad artística ecuatoriana no se reconoce en este pabellón, para nosotros la participación de Ecuador en la Bienal es el fragmento audio de Fabiano Kueva para la gran instalación del IILA, Voces indígenas, que reúne el tesoro genético y cultural de todo un continente”, aseguran.