Hollywood, el infalible más de lo mismo

En 10 de los últimos 14 años una secuela lideró la taquilla mundial de cine ‘Fast & Furious 7’ reina en 2015, a la espera de ‘Los Vengadores: la era de Ultrón’

Jeremy Renner (a la izquierda) charla con Joss Whedon durante el rodaje de 'Los Vengadores: la era de Ultrón'.
Jeremy Renner (a la izquierda) charla con Joss Whedon durante el rodaje de 'Los Vengadores: la era de Ultrón'.Jay Maidment

Era otro mundo. Las Torres Gemelas seguían de pie, no existía el iPod y ningún país permitía a los homosexuales casarse. Desde aquel 2001 las cosas han cambiado bastante. Sin embargo, otras que permanecen idénticas. Por ejemplo, Fast & Furious. El 22 de junio de 2001, se estrenaba el primer capítulo de la franquicia de coches y vidas al límite. Hoy su fama es planetaria y la historia ha llegado a su séptima entrega. Básicamente, una cada dos años. Pero, lejos de estancarse, Fast & Furious 7 marca nuevos récords: el capítulo más taquillero de esta serie, el filme que con mayor rapidez ha recaudado 1.000 millones de dólares (894,5 millones de euros) y el quinto con más ingresos de toda la historia.

Desde ayer, otra secuela intentará adelantar a los bólidos más famosos de Hollywood: llega a España Los Vengadores: la era de Ultrón, segundo episodio de los héroes de Marvel, que ya está arrasando en la taquilla de medio mundo. Inevitable, por tanto, que haya una tercera entrega de Los Vengadores, confirmada para 2018, así como Fast & Furious tendrá un octavo capítulo.

¿Demasiados déjà vu en las salas? ¿Pocas propuestas nuevas? Tal vez, aunque tanto los fans como el mercado parecen pedirlo a gritos. En 10 de los 14 años que han pasado desde el estreno de ese primer Fast & Furios la taquilla ha dictado la misma sentencia: el filme con más ingresos del año ha sido una secuela, de Harry Potter a Transformers, de Piratas del Caribe a El Señor de los Anillos, según datos de la web Mojo Box Office. Las únicas excepciones no hacen sino confirmar la regla: se trata de Avatar, Frozen y Los Vengadores, todas ellas películas que tuvieron o tendrán secuela.

Marcas millonarias

Harry Potter y la piedra filosofal(2001): 870 millones.

El Señor de los Anillos: las dos torres (2002): 825.

El Señor de los Anillos: el retorno del rey (2003): 1.000.

Shrek 2 (2004): 822.

Harry Potter y el cáliz de fuego (2005): 802 millones.

Piratas del Caribe. El cofre del hombre muerto (2006): 953.

Piratas del Caribe. En el fin del mundo (2007): 862.

El caballero oscuro (2008): 898 millones. 

Avatar (2009): 2.487.

Toy Story 3 (2010): 952.

Harry Potter y las reliquias de la muerte - Parte 2: 1.201 millones.

Los Vengadores (2012): 1.360.

Frozen (2013): 1.141.

Transformers: La era de la extinción (2014): 977.

Fast & Furious 7 rompe una regla de oro. Una secuela suele recaudar menos que el original y cuenta con una inversión menor”, asevera Casimiro Torreiro, profesor de Historia del Cine en la Universidad Carlos III de Madrid. Y seguramente aspiren a quebrar las normas las nuevas entregas de este año: habrá más Star Wars, Parque Jurásico, Los juegos del hambre o Terminator, por solo citar cuatro casos de una larguísima lista de etcéteras.

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“A lo mejor en Europa se tiene la idea del cine como arte. En Hollywood es una industria: se trata de hacer filmes con valor creativo, pero que tengan, sobre todo, viabilidad comercial”, defiende Ignacio Redondo Bellón, profesor universitario y autor del libro Márketing del cine. Redondo imagina una reunión tipo en una major: sobre la mesa lucen una decena de proyectos, pero hay que apostar todas las fichas a una sola carta. “Cuando la situación es mala, la gente tiende a decidir sobre seguro. ¿Qué es lo que convence? Un guion realmente novedoso, un tema que pueda funcionar por la coyuntura o una nueva versión de una saga”, zanja Redondo. “Hay pánico a fracasar. Una película de éxito te asegura que buena parte de la gente vaya a ver la segunda”, tercia Borja Cobeaga, guionista de Ocho apellidos vascos y de su secuela, que se está rodando actualmente.

Todos los filmes más taquilleros desde 2001 corresponden a una franquicia

Eso sí, el fenómeno suma millones, pero también alguna crítica. “El cine se está serializando. Se le dice al espectador: ‘Estos son los personajes con los que ya estás familiarizado; aquí va otro episodio”, apuntaba hace ya dos años a este diario el director Danny Boyle. Aunque el presidente en Europa de la MPAA (la entidad que representa a la industria del cine de EE UU), Stan McCoy, ve el asunto de manera opuesta: “Hay una dimensión creativa y otra económica. Por un lado, se crea un universo de personajes que se puede desarrollar más en profundidad. Por otro, puedes confiar en que los espectadores se impliquen de nuevo con ese mundo. Pero cada nuevo filme es un prototipo y el éxito nunca está garantizado”.

Lo cierto es que hay franquicias que han naufragado: valgan como ejemplos las pérdidas millonarias de Las crónicas de Riddick. Y la cuarta entrega de la saga de Bourne, rodada sin Matt Damon, salvó los muebles en la taquilla, pero sufrió el castigo de los críticos. Tanto que el quinto capítulo, previsto para 2016, tiene de vuelta a su protagonista histórico. Sea como fuere, “es el propio público quien dicta el final de una saga”, asevera Torreiro.

Así será, probablemente, también para Ocho apellidos vascos. Porque Nueve apellidos vascos llegará a las salas, pero la tercera entrega ya es más que una idea. Si hay un nuevo éxito, también habrá otro capítulo, confirma Cobeaga. “Cuando escribes nuevos personajes, eres el único que tiene una idea de cómo son; con una secuela, en cambio, todo el mundo tiene una imagen muy precisa de cómo tiene que ser”, subraya. El guionista defiende series históricas como las de Indiana Jones o los Gremlins, aunque añade: “Es verdad que ahí hay un peligro; creo que una industria con demasiadas secuelas no es especialmente creativa”. Salvo, eso sí, por el arte de ganar millones.

Sobre la firma

Tommaso Koch

Redactor de Cultura. Se dedica a temas de cine, cómics, derechos de autor, política cultural, literatura y videojuegos, además de casos judiciales que tengan que ver con el sector artístico. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Roma Tre y Máster de periodismo de El País. Nació en Roma, pero hace tiempo que se considera itañol.

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