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Los dramas sociales estallan en Málaga

Daniel Guzmán y Juan Miguel del Castillo tiñen de realismo la jornada del festival

Daniel Guzmán besa a su abuela y actriz también, Antonia Guzmán.
Daniel Guzmán besa a su abuela y actriz también, Antonia Guzmán. EFE

El drama social ha teñido de realismo el Festival de Cine de Málaga. Dos historias desgarradoras basadas en hechos reales, muy conectadas con la crisis, protagonizaron la jornada de hoy del certamen, que mañana finaliza con la presencia de la última película a concurso, Los exiliados románticos, de Jonás Trueba, y el Premio Retrospectiva a una veterana como Isabel Coixet, quien estrena en Málaga Learning to drive, filme protagonizado por Ben Kingsley y Patricia Clarkson.

Pedazos de vida se han dejado en el camino Daniel Guzmán y Juan Miguel del Castillo, con sus respectivas películas A cambio de nada y Techo y comida, que suponen su estreno como realizadores de largos. Una dura historia sobre la adolescencia que tiene mucho de autobiográfica es la propuesta del actor Daniel Guzmán, madrileño de 41 años, mientras que Del Castillo, jerezano de 39, ha optado por un drama sobre el desahucio a través del drama de una madre soltera en paro y su hijo de ocho años, para el que se ha inspirado en el caso de una vecina suya. Dos proyectos que han compartido enormes dificultades de producción y que han logrado ver la luz gracias al empeño personal de ambos realizadores y de sus amigos.

Juan Miguel del Castillo en el Festvial de Málaga.
Juan Miguel del Castillo en el Festvial de Málaga. Getty Images

Diez años ha tardado Guzmán en levantar esta historia personal que tiene tanto de catártica. En la presentación a la prensa no pudo evitar —y mira que lo intentó— emocionarse en público. Aunque no quiso abundar en toda la verdad que hay de su vida en A cambio de nada, y eludió dar una respuesta concreta, el cineasta confesó que “la realidad supera a la ficción”.

“He utilizado experiencias de mi vida para contar una historia que necesitaba sacar de mí. Esto fue lo que me tocó vivir. Para lo bueno y para lo malo mi vida ha sido lo que ha sido. Creo que la adolescencia juega un papel fundamental en la formación de las personas. Con esta película me he quedado en paz conmigo mismo”, destacó.

A cambio de nada está protagonizada por actores no profesionales, incluida la abuela del director, Antonia Guzmán, junto a secundarios de lujo, como Luis Tosar, Miguel Rellán, Felipe García Vélez o María Miguel. El filme es el retrato de un adolescente, papel que interpreta Miguel Herrán, que escapa de su casa huyendo de un ambiente familiar muy hostil y que se adentra en un submundo de delincuencia, acompañado por su amigo del barrio (Antonio Bachiller).

Del Madrid áspero de Daniel Guzmán al Jerez de la Frontera al borde del colapso económico que retrata Juan Miguel del Castillo. Techo y comida, que cuenta con una espléndida interpretación de Natalia de Molina (Goya a la mejor actriz revelación en 2013 por su papel en Vivir es fácil con los ojos cerrados), se adentra con crudeza y determinación en el drama de los desahucios en unos meses muy concretos de 2012, con el fondo festivo del éxito en la Eurocopa de la selección española de fútbol.

Sueños rotos, angustias cotidianas y esperanzas que se van quedando en el camino. De todo eso trata Techo y comida, cuyo objetivo para su realizador fue la denuncia de una realidad como la que afecta a tantos miles de ciudadanos. “Escribí esta historia enfadado por el caso de una vecina. Mi intención ha sido dar voz a estas familias afectadas por los desahucios y despertar a la gente dormida. Jerez es una tierra muy castigada en la que yo he mamado desde chico muchos dramas”, explica el realizador, quien consiguió levantar su proyecto sin subvenciones ni ayudas gracias al micromecenazgo.

Otra manera de compartir historias

Tres han sido los actores que en esta edición del Festival de Cine de Málaga han dado el salto a la dirección. Ayer lo hizo Daniel Guzmán con su filme A cambio de nada, una historia muy personal con rasgos autobiográficos, lo mismo que Leticia Dolera, la actriz que presentó hace días su ópera prima, Requisitos para ser una persona normal, escrita e interpretada por ella misma.

Zoe Berriatúa debutó con Los héroes del mal, un retrato de la adolescencia herida producido por Álex de la Iglesia. Han sido tres presencias poderosas que están entre lo mejor de lo visto en el certamen.

Es la necesidad de contar historias, de compartir experiencias lo que ha llevado a estos intérpretes a ponerse detrás de la cámara. Para Dolera, fue la denuncia de la presión que tienen las mujeres jóvenes por ser modelos de perfección y por resaltar el valor de la diferencia. Daniel Guzmán cree que su objetivo es el mismo como actor que como director: contar algo que le interese al espectador y que sirva de reflexión colectiva.

Berriatúa, quien llevaba también años tratando de plasmar ese callejón sin salida en el que viven tantos adolescentes, se adentra sin tapujos en el dolor y la violencia.