Ir al contenido
_
_
_
_
Crítica | Dignidad
Opinión

Ciudadano Álex

Ignasi Vidal estrena un ‘thriller’ sobre la amistad, la ambición política y la corrupción

Un thriller político, ajustado a la realidad como un guante. El partido en el poder está maduro tirando a pasado; Fran, líder del partido emergente que dice representar el cambio tranquilo, se ha forjado una imagen pública de ciudadano honesto; Álex, su secretario de organización, acaricia la vicepresidencia, y las empresas cotizadas en bolsa alientan la candidatura de ambos a las legislativas, que están al caer. En Dignidad, Ignasi Vidal habla de la lucha de poder dentro de los partidos, de la vocación y las ambiciones de sus dirigentes y de cuán sencillo es que los cargos sean instrumentalizados y se corrompan cuando no se desempeñan con transparencia absoluta.

Dignidad

Autor: Ignasi Vidal. Intérpretes: Daniel Muriel e Ignasi Vidal. Director: Juan José Afonso. Teatros del Canal. Hasta el 26 de abril.

La función es un debate cara a cara in crescendo entre estos dos amigos, uña y carne cuando entraron en política, que ahora, con el poder a su alcance, ocupan posiciones divergentes moralmente. Daniel Muriel (Fran) dice haberse inspirado en Albert Rivera para componer su papel, pero, por su físico y por el idealismo que trasluce, recuerda por momentos a Zapatero joven: su interpretación dúctil y orgánica (ya desde la entrevista en vídeo que Esther Palomera le hace a modo de prefacio), su fuerza delicada y su determinación contrastan con el físico de lanzador de jabalina de Álex, encarnado por el propio Ignasi Vidal con un empaque que evoca el de Carmelo Gómez. Juan José Afonso, su director, hace valer el interés creciente de la comedia, cuyo hiperbólico giro final no debería llevarse a término (o sí, pero sembrando cierta ambigüedad al respecto de lo sucedido).

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_