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LA PELÍCULA DE LA SEMANA | CALABRIA OPINIÓN i

La estirpe y sus consecuencias

Resulta pintoresco que el cine italiano nos hable de vez en cuando de sus raíces

“Esa es mi familia, Kay, no soy yo”, le confiesa con gesto tranquilo y mirada limpia el joven Michael Corleone a su asustada novia. Aunque su padre y sus hermanos se rebotaran convencidos de que Michael sufría un grave problema en el cerebro al creer en la defensa de la patria y alistarse voluntariamente para combatir en la Segunda Guerra Mundial, él tiene claro que se casará con esa chica tan estadounidense y tan normal, se ganará la vida ejerciendo un trabajo dentro de la ley. Sus intenciones serán violentamente desmontadas por la realidad, se impondrá la lealtad a su sangre, el compromiso con la defensa de la familia. Y le pillará gusto al padrinazgo y al poder. Será aun más implacable que su sabio padre.

CALABRIA

Dirección: Francesco Munzi.

Intérpretes: Marco Leonardi, Peppino Mazzotta, Fabrizio Ferracane, Carlos Bardem.

Género: thriller. Italia, 2014.

Duración: 103 minutos.

Siempre identificamos la mafia con abundantes momentos de gloria del cine estadounidense, protagonizados en estado de gracia por Scorsese y Coppola. Por ello nos resulta pintoresco que el cine italiano nos hable de vez en cuando de sus auténticas y hasta hoy saludables raíces. Sicilia las expandió hacia lamerica mediante la esplendorosa Cosa Nostra. Otras organizaciones como ella no necesitaron abandonar la madre patria que tanto aman para que su ancestral negocio prosperara.

El director Matteo Garrone transmitió al cine con fuerza, realismo, horror y credibilidad las cotidianas barbaridades que nos había descrito el kamikaze escritor Roberto Saviano sobre la Camorra napolitana en su esplendido y aterrador libro Gomorra. En Calabria, Francesco Munzi intenta retratar con verosimilitud a los verdaderos dueños de Calabria, a la más que poderosa Ndrangheta, una organización de la que datos fiables afirman que ingresa anualmente entre 35.000 y 40.000 millones de euros, mayoritariamente con el tráfico de drogas, pero sin despreciar otras lucrativas fuentes.

Cuenta varias historias paralelas en torno a la lucha de clanes familiares en un pequeño pueblo de Calabria para controlar el gran negocio, que se desarrolla en Milán, pero fundamentalmente la de un miembro de esa familia que ha tratado inútilmente de organizar su existencia fuera de las delincuentes movidas de sus hermanos, dedicado al pastoreo y al cultivo de flores, apartado de los rituales de honor y venganza, intentando desesperadamente que su hijo, tan audaz como descerebrado, no escuche los opulentos cantos de sirena que le ofrecen sus tíos para integrarse en un universo tan próspero como peligroso. La ambientación, fundamental para que funcione este tipo de historia, es notable. Funciona la mezcla de actores profesionales con lugareños (es fundamental no oírla doblada), el desenlace es tan imprevisible como fuerte. No es una gran película, pero sí bastante aceptable.

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