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OPINIÓN

La gratitud va de suyo

La ganadora del Premio Naciona del Ensayo 2014 explica los motivos por los cuales ha aceptado el galardón

Recibir un premio, como el Nacional de Ensayo, ha sido para mí una alegría, y aceptarlo, una obviedad. ¿Razones para hacerlo? No hacen falta muchas. Es cosa natural en las personas acoger con agradecimiento las muestras de estima por el trabajo realizado, y con esa naturalidad lo recibo. Más todavía cuando es un jurado de personas muy cualificadas el que ha tomado la decisión de conceder el premio. La gratitud, creo yo, va de suyo.

Pero también es cosa natural en todas las culturas recordar de tiempo en tiempo la relevancia de algunas actividades para la vida en común, premiando a personas e instituciones que consideran en ese momento representativas. Entre nosotros, es el caso de premios tan célebres como los Oscar, Goya, Nobel, Príncipe de Asturias y tantos otros que recuerdan la necesidad del cine, el trabajo por la concordia, la investigación, las humanidades, las artes o el deporte, a través de esos premiados que cambian en cada edición.

En el caso del Nacional de Ensayo de este año, es la necesidad de la ética y la filosofía para la vida cotidiana la que ha atraído la atención, y así lo han entendido tanto los medios de comunicación como los amigos y colegas que han hecho llegar su felicitación, convencidos de ello. La ética es parte indeclinable de la vida humana, pero lo percibimos cuando nos falta, y los escándalos de corrupción, la desigualdad creciente y la pobreza intolerable reclaman otras formas de vida capaces de generar confianza, ejemplaridad y cohesión social en la vida pública. La filosofía es indispensable en la formación y en la vida corriente y reducirla en la educación es un error.

Ojalá que los dos mensajes lleguen a quien corresponde. Eso es lo que deseo, agradeciendo a la vez el reconocimiento recibido.

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