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Bille August recupera su rumbo

El cineasta danés logra una gran ovación con el drama ‘Silent heart'

Bille August, en el centro, con el equipo de 'Silent heart'. Ampliar foto
Bille August, en el centro, con el equipo de 'Silent heart'.

Público llorando mientras aplaudía, responsables del festival mirando sonrientes a los espectadores: “Hacía tiempo que no veíamos algo así”. Y el danés Bille August, recibiendo el cariño de los donostiarras, que aunque es cierto que son pródigos en aplausos, se han volcado en su película con una ovación arrebatada. August (Brebe, 1948) puede que no llegue al brío de películas previas suyas como Pelle el Conquistador (1987) —Oscar al mejor filme de habla no inglesa y Palma de Oro en Cannes— o Las mejores intenciones (1992) —otra Palma de Oro en Cannes—. Aun así, ha recuperado parte de sus fuerzas en Silent heart, un drama que ahonda en los secretos familiares, cuando una familia se reúne un fin de semana y dos hijas aceptan que su madre, enferma terminal, acabe con su vida antes de que su estado empeore. De paso recupera a un creador. Un creador que deja atrás épocas más melosas en las que hizo filmes como La casa de los espíritus o Tren de noche a Lisboa.

En San Sebastián, August ha rechazado haberse perdido en este camino, que hace un cuarto de siglo le convirtió en el heredero de Ingmar Bergman, incluso con la bendición del genio sueco, que le dio el guion de Las mejores intenciones. Silent heart no es una vuelta atrás: “Siempre voy hacia delante. Este tipo de historia, centrada en las relaciones familiares, me interesó mucho. La eutanasia se ha abordado en muchas ocasiones en el cine danés en los últimos años. Y sin embargo cuando recibí el guion me encantó cómo le afectaba a la familia la decisión de la madre de morir voluntariamente. Creo que mi película también tiene que ver con la cuestión de la dignidad”, algo muy ligado a la eutanasia. “Yo no he tomado una decisión sobre ella, pero sí me atrae la idea de plantear muchas preguntas a los espectadores”.

August huyó de las resonancias teatrales del texto: “Bueno, eso ocurre porque se desarrolla en una única localización, la casa. Pero sí creo que todas las buenas películas pueden convertirse en obras de teatro, y sospecho que el guionista acabará transformando su libreto en una pieza para los escenarios”.

Su reparto ha confesado que se sintieron muy cómodos en un rodaje tan complejo. Paprika Steen, que encarna a la hija mayor de la matriarca, asegura que August, como le han contado que hacía Bergman, “solo rodaba en un par de tomas cada plano”. “Y a la vez, esa rapidez no nos tenía aprisionados, sino que Bille nos dio libertad para poder aportar nuestras ideas a los personajes”. Y recordó que hablar de la eutanasia es abrir una caja de Pandora: “En cuanto te empiezas a preguntar si lo harías o no, surgen más y más cuestiones. Eso es el arte: lanzar preguntas abiertas al espectador para que cada uno investigue y encuentre en la obra su propia respuesta”.