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El túnel del tiempo| IMANOL ARIAS

“Quiero ser un galán hasta los 80 años”

Personajes españoles responden a preguntas similares a las que ya contestaron hace años

El actor Imanol Arias, el pasado julio en Barcelona. Ampliar foto
El actor Imanol Arias, el pasado julio en Barcelona.

Compartir mesa en una terraza madrileña con Imanol Arias (Riaño, León, 1956) es verse sometida a la presión de su enorme popularidad. Hay parejas que se acercan a saludarle, camareros que le piden autógrafos para sus hijas, curiosos que no le quitan ojo en ningún momento. Y es que el rostro juvenil, pese al cabello blanco, de Imanol Arias es uno de los más conocidos de España. Tras sus éxitos cinematográficos, el actor se convirtió en el referente de toda una generación de españoles gracias a su papel protagonista en la serie de TVE Cuéntame cómo pasó, que se emite desde 2001. “He cambiado mucho”, reconoce.

¿Ha creado un tipo nuevo de galán?

El actor en 1995, año en el que estrenó 'La flor de mi secreto'. ampliar foto
El actor en 1995, año en el que estrenó 'La flor de mi secreto'.
Septiembre de 1984, actor de éxito con 28 años:
No lo sé. Mi carrera no está orientada hacia el galán, que es algo temporal. Ni siquiera quiero limitarme a ser actor, quiero dirigir cine. Y quiero ser actor a los 40, a los 50 y a los 60 años. Si me contratan porque soy guapo o porque soy un buen actor, yo no entro. En España en los últimos años, y aún hoy, el galán ha sido el imbécil de turno, que acompañaba a la estrella de turno y a lo mejor duraban dos años. Pero, de repente, en otros países ha surgido gente no guapa que se ha impuesto a los galanes. Me refiero a Bob de Niro, a Al Pacino, o aquí a Pepe Sacristán, que tienen que ser galanes y actores. Por eso, reconocer ahora que eres un galán es una estupidez, porque el reto es no ser galán. El reto es que, aunque tu físico sea de galán, llegues a la medida de actor y hagas el cine que te interesa. La gente ya no quiere ver tipos guapos, quiere ver personalidades de cine. ¿Es que De Niro, Al Pacino o Jeremy Irons son galanes? John Travolta, en cambio, solo puede hacer de galán.

Intentaré que el éxito no marque un tipo de vida que acabe conmigo

2014:
Creo que sí, aunque ha costado lo suyo. Mi generación no se encontraba a gusto con el papel de galán. Nos salió otra faceta más combativa, menos preocupados por nosotros. Pero sí, sí, ahora diría a la hora de pelearme lo que decía Juan Luis Galiardo: “No me des en la cara que soy galán”. Mi objetivo es seguir siendo un galán a los 80 años. No sé si el talento ha superado a la seducción de la juventud, seamos humildes y digamos que se ha equiparado.

Los actores que trabajan con éxito en televisión, ¿tienen que pedir perdón al resto de la profesión?
Junio de 1997:
De ser así, los actores caeríamos en la autocontemplación y nos consideraríamos limpios haciendo solo de Camus.
2014:
No tengo muy claro si uno tiene que pedir perdón o ser sincero. La sinceridad te permite pedir perdón y además aceptar las frustraciones. Ahora me acaban de dar en Valladolid la Espiga de Oro a una carrera, uno se lo puede tomar como que te quieren echar, y que están empujando. Claro que, cuando te dan un premio así, ¿qué significa? ¿Que eres buena persona, un actor medio que no ha levantado demasiadas críticas ni polémicas? Antes que pedir perdón hay que decir: no voy a cambiar. No voy a ser el personaje social que se espera que reciba premios a una edad. Fernán Gómez me dijo un día: “Hijo, no te compliques la vida, si quieres tener vida privada no tengas opinión pública de todo”. Hay que seleccionar la opinión que uno hace pública, porque no están los tiempos para opinar de todo. Y la televisión tiene algo que es vergonzante, en tanto en cuanto no pagan por verte, en general. Y uno empieza a pensar que uno forma parte del aparataje ese de, digamos, cultura no elegida, no elaborada con el artista. Afortunadamente si lo que haces es bueno, la cosa cambia.

Ha dicho: “El cine es más generoso que la vida”. ¿Tiene alguna queja de su vida?Diciembre de 2001: 
No, pero el cine es más agradecido, porque todo queda volátil. En el cine hasta yo puedo ser un héroe. La vida es más corta y más pequeña de lo que uno piensa. Pero no puedo echarle nada en cara. Ni siquiera que sea corta.
2014:
No, no en absoluto. Lo que pasa es que el cine te da la posibilidad de realizar ideas que tú has vivido más como dudas, pero la vida ha sido muy generosa conmigo. La profesión me ha permitido además disfrutar de otras muchas cosas, me ha ayudado a comunicarme, y a conocer a mucha gente a la que quiero muchísimo.

¿Cómo ve la España que le rodea?
Diciembre de 2001:
Veo a España como un estudiante que ha hecho todo el bachiller con buenas notas, con sus altos y sus bajos. Y tiene la prueba definitiva cuando llega a la universidad, que es Europa. Estamos a un tris de hacer la selectividad y yo no he visto peor el asunto, podemos pasarla raspando.
2014:
En España, históricamente, hemos afrontado mal los momentos de cambio. Excepto en ese momento mágico de la Transición, que produjo un acuerdo. Creo que el new deal que se plantea hoy es una redefinición del tipo de sociedad que queremos. Hay un nuevo monarca, y la Constitución de 1978 envejece. En mi opinión, 1978 demostró que este país puede soportar un referéndum sobre la Monarquía y una consulta sobre Cataluña.

¿Qué le da miedo del éxito?
Agosto de 2003, casado con la actriz Pastora Vega de la que está actualmente separado:
No me daba miedo cuando me tenía que dar miedo... Lo que te da el éxito es esa especie de desgaste de gasolina que hace que hagas trampas con tu vida, con tus sueños, con tus afectos, que huyas, que bebas, que te drogues... Cuando era joven vivía los éxitos de una manera un poco paranoica: no dormía, me ofuscaba con el trabajo... Menos mal que he tenido una familia, que es algo que siempre me ha impresionado, que sigo enamorado de mi mujer, después de 18 años, que es una cosa rara en mí, y en cualquiera... Ahora mismo hago Cuéntame estando con mi familia. Y leyendo, es fundamental. Eso hace que el éxito ya no me dé miedo.
2014:
Al final me he acostumbrado al éxito y no me ha hecho peor persona. El asunto es cómo establecer una buena relación con el fenómeno. Lo que me da miedo del éxito es que hay que evitar que sea lo importante. El compromiso sería no abusar del éxito y a la gente darle todo lo que tú tengas. Decía Fernán Gómez: “Comer de esto o es muy fácil o es imposible”. Ya que a mí no se me ha hecho imposible, intentaré que el éxito no marque un tipo de vida que acabe conmigo.

¿Qué es lo que le parece más injusto?
Agosto de 2003:
El desconocimiento que tenemos de nosotros mismos. El chismorreo, que está en todos los niveles, hasta en el Premio Cervantes. La falta de cultura del psicoanálisis... A los españoles nos habría venido bien ser un poco luteranos, un poco europeos, para no tragarnos bolas que son muy difíciles de tragar, pero que nos las tragamos.
2014:
Lo más injusto de todo es el cambio de poder en el mundo. La globalización nos permite conocernos, pero otros tienen que vivir peor para que nosotros vivamos bien. Es injusto que los poderes económicos estén por encima de los Gobiernos, que el 80% del dinero del mundo se dedique a especular. Creo que se puede ser millonario, y tener poder haciendo un uso más equilibrado de ese dinero.