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La vida espectacular del río andaluz

‘Guadalquivir’ busca convertirse, con su tecnología y su aire flamenco, en algo más que otro documental de animales

Cascada de Cimbarra, en límite oriental de Sierra Morena, en un fotograma de 'Guadalquivir'.
Cascada de Cimbarra, en límite oriental de Sierra Morena, en un fotograma de 'Guadalquivir'.

“Todos los documentales son complejos, pero el uso de tecnología tan avanzada ha hecho aún más difícil el rodaje de Guadalquivir”. La declaración parece la típica frase de promoción de un director publicitando su producto, pero quien lo dice es Joaquín Gutiérrez Acha (Madrid, 1959), el gran realizador español de filmes sobre naturaleza que ha trabajado con National Geographic, con la BBC y para Canal +, y filmado todo tipo de bichos: camaleones ibéricos, escorpiones, arañas —en concreto su vida sexual—, lobos, meloncillos —mangostas—, linces, serpientes —que conoce especialmente bien—... Y todo tipo de paisajes y temas: bosques mediterráneos, el desierto de Tabernas, la isla de Alborán, la fauna andaluza, fondos marinos e incendios forestales.

Nadie como él para estarse dos años y medio rodando a lo largo del río Guadalquivir, para captar las cuatro estaciones del año y los animales que conviven —más o menos— en sus riberas. “Como es normal, hemos usado observatorios y acumulado mucha paciencia. Y suerte, que se presenta en forma de regalo: a veces estás filmando ciervos, y de repente aparece un lince. Lo normal es volverte con las manos vacías”.

Joaquín Gutiérrez Acha, en el rodaje. ampliar foto
Joaquín Gutiérrez Acha, en el rodaje.

Guadalquivir arranca desde el nacimiento del río y siguiendo la migración de un zorro a la búsqueda de comida hasta la desembocadura. “Teníamos una idea previa de lo que queríamos enseñar. Que fuera didáctico y entretenido, y que mostrara cómo tres escenarios naturales tan especiales, espectaculares y relevantes del mundo (Cazorla, Sierra Morena y las marismas) están vertebrados por el río. Es un punto caliente de la Tierra. No habrá leones, pero sí linces. Y águilas reales a las que hemos filmado a 1.000 fotogramas por segundo para congelar sus alas”. Pero Gutiérrez Acha asegura que siempre tuvieron claro que estaban rodando una película —que se estrenó el pasado viernes en salas—, que era algo más que un mero documental televisivo y que por tanto el hilo narrativo, el zorro, era obligado: “Es un animal extraordinario, un superviviente nato, ha colonizado todo el mundo, se mueven a cualquier hora del día o de la noche”. Tuvieron que recurrir a un zorro doméstico —“que estaba en nómina”, bromea el director— para algunos planos del viaje.

¿Qué hace de Guadalquivir una película diferente a otros documentales? “El formato, esa tecnología novedosa, el hilo narrativo y su personalidad. Hemos hecho una película flamenca, con banda sonora de este género, con una narradora como Estrella Morente. Es un producto 100% español y queríamos que tuviera la personalidad y el espíritu de la tierra. Teníamos que dar algo más —como toques de humor— para llegar a muchos espectadores, al que va a salas comerciales”.

Gutiérrez Acha está contento con la respuesta de la gente en los pases previos y en su arranque en salas: “Hablamos mucho de osos polares y al lado de casa tenemos lobos y linces. No apreciamos lo de aquí. Tenemos que educar a la gente, y llevar hasta ese público nuestra naturaleza, cuidando las horas de emisión. Y que pensemos en qué tenemos entre manos y lo que queremos conservar para nuestras generaciones siguientes”.

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