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José María Sicilia pinta el tsunami

El artista plasma en las imágenes, formas y sonidos de 'Fukushima. Flores de invierno' la creatividad desde la destrucción

Lienzos-bandera de José María Sicilia en su exposición 'Fukushima. Flores de invierno'
Lienzos-bandera de José María Sicilia en su exposición 'Fukushima. Flores de invierno'

“El accidente es lo que sucede, lo que sobreviene de forma imprevista en el sistema en nuestras vidas, lo inesperado, la sorpresa… Sin embargo todo estaba ya ahí. Toda sustancia es materia para el accidente. El tiempo todo lo devora. Somos la imagen de una imagen, un eco. El azar se nos parece cada vez más y el miedo empieza a ser la pasión de la vida”.

Así de categórico expresa el artista José María Sicilia (Madrid,1954), el sentido y significado de su exposición 'Fukushima. Flores de invierno', que se expone simultáneamente en Japón y en España, como parte del intercambio cultural por los 400 años de relación entre ambos países. Acción Cultural Española inauguró la muestra el pasado mes de octubre en el mismo territorio inspirador del artista, en el Fukushima Prefectural Art Museum donde se podrá ver hasta el próximo 1 de diciembre para viajar luego a la Embajada de España en Tokio hasta marzo de 2014.

A miles de kilómetros de la zona del desastre, Matadero Madrid, una antigua nave de despiece de reses convertida en centro de arte podría ser una metáfora del despojo, de la voracidad implacable de la naturaleza. Pero lo que en este espacio presenta Sicilia (hasta el 19 de enero) es un reflejo de cómo surge la creatividad desde la destrucción. Es la plasmación de lo positivo que renace tras una experiencia traumática. "La investigación del misterio", como dice Sicilia sobre su exploración artística de los desastres humanos.

El creador, premio nacional de Artes Plásticas 1989, viajó a la región de Tohoku poco después del gran terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo de 2011: "Fui a entender lo que pasaba". Si en visitas anteriores a Japón fue a exponer su trabajo o a ver amigos, en esta ocasión se trataba de descifrar sensaciones para tratar de proyectarlas de forma visual después ante los ojos de quienes contemplan sus obras. Y no solo los ojos. Fukushima. Flores de invierno reta al pensamiento y a los oídos. Sicilia expone la música y el lenguaje del desastre: el registro sonoro del tsunami obtenido por la Universidad Politécnica de Cataluña, las voces de los supervivientes que subieron los vídeos que tomaron a Youtube y que fueron grabados en 19 localidades diferentes de Tohoku, y los testimonios directos de residentes de la prefectura que recogió el propio Sicilia. En su recorrido por la región de Tohoku, Sicilia realizó además diez talleres en las ciudades de Fukushima, Minamisoma y Ofunato en los que, acompañado de psicoterapeutas y profesores, guiaba a grupos de niños para que expresaran artísticamente sus experiencias o recuerdos ligados a ese terrible 11 de marzo.

Banderas de la exposición 'Fukushima. Flores de invierno'.
Banderas de la exposición 'Fukushima. Flores de invierno'.

Un hecho que le impresionó fue el relato de cómo los cuervos empezaron a graznar día y noche un mes antes del tsunami, en una premonición que solo comprendieron cuando el mar remitió. “Mi trabajo es querer entender", insiste. "No pretendo hacer una obra de compasión”. Y es al entendimiento y la comprensión del drama ajeno como si fuera propio es lo que reta la exposición, donde los visitantes van pasando como por un desfile de 14 banderas gigantes (como los noren o cortinas de las casas y tiendas japonesas) con la representación pictórica de los efectos del terremoto y del tsunami. Varias esculturas simbólicas, un documental y la banda sonora con esos sonidos recopilados por el artista completan la película, donde el índice de radiactividad, el nivel del agua, la presión atmosférica, los mensajes de alerta y las voces de terror son traducidas en creaciones artísticas. Y ese viaje de Sicilia al entendimiento humano tras la bofetada de lo imprevisto se ha recogido también en un libro (en español, japonés e inglés), editado por Turner, que incluye textos de Takashi Sasaki, profesor de Pensamiento Español ahora jubilado en Minamisoma y autor del libro Fukushima, vivir el desastre (Satori).

El título de la exposición de Sicilia evoca la obra Flores de verano (Natsu no Hana), del escritor Tamiki Hara, superviviente de la bomba atómica de Hiroshima. En el proceso de creación de sus Flores de invierno, el artista madrileño reflexiona sobre la brevedad de la vida y el ataque de lo inesperado: "El instante no espera a nadie, es irreparable, no lo puedes prolongar... Lo efímero es aceptar lo fluyente y lo flotante, el espíritu de la ola".

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