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Eloy Tizón, luces al borde del precipicio

El escritor Eloy Tizón publica 'Técnicas de iluminación', un volumen de cuentos que muestran las luces y las sombras de la vida

El escritor Eloy Tizón, en Madrid.
El escritor Eloy Tizón, en Madrid. EL PAÍS

Le gusta el silencio cuando escribe, nada tiene que alterar el espacio en el que trabaja, ni nadie puede andar pululando a su alrededor. No tiene fechas ni límites para su oficio. Crea cuando las ideas llegan. Técnicas de iluminación (Páginas de Espuma) son diez relatos en los que Eloy Tizón (Madrid, 1964) reflexiona sobre las luces y las sombras, sobre el devenir o el silencio. Considera que los textos son el resultado del momento en el que se encuentra vitalmente “me apetecía mirar a ambos lados del espejo de la vida: el sombrío y el luminoso. Esa es la razón que me lleva a situar a los personajes en una encrucijada vital y los pongo al borde del precipicio. No pueden esconderse y deben enfrentarse a la verdad”.

Los relatos que figuran en las páginas de Técnicas de iluminación son resultado del momento  en el que se encuentra inmerso el escritor: “En la literatura me interesa el tránsito y no las estructuras ortodoxas. Hace diez años hubiese sido imposible escribir estos textos porque carecía de armas literarias y vitales para asomarme al vacío”.

Tizón, que admira a autores como Chejov, Cheever, Onetti y Cortázar, entre una larga lista, tiene más que claras las necesidades espaciales, temporales y visuales de cada narración. “Pienso en imágenes. Veo el relato, la atmósfera, los personajes y trato de que esa nitidez mental se traslade al lector a través de las palabras”. La literatura de las vanguardias del siglo XX son claves para el escritor madrileño “me dice mucho y me cuenta cosas que me resultan apetecibles”

Eloy Tizón, luces al borde del precipicio

Los relatos de Técnicas de iluminación son sueños con doble lectura. “Una, la literal, tiene que ver con la luz como elemento físico, y otra metafórica, en la que el personaje se siente iluminado a modo de revelación que le ayuda a entender quién es, dónde está, o cómo es el mundo que tiene alrededor”.

Ha querido el escritor adentrarse en un universo inquietante. "En el silencio nos quedamos al desnudo. Tenemos que hablar con nosotros porque no hay distracciones. Tienes que quitar  todo lo que te estorba y suena en el mundo para escuchar  tus propios sonidos. Un mundo donde te puedes enfrentar a la muerte".