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Gas y Wert protagonizan una noche dedicada al poder y la traición

El ministro recibe abucheos en el estreno de 'Julio César' en el festival de Mérida

El actor interpreta al general romano en la obra de Shakespeare

Un momento de la representación de Julio César en el Festival de Mérida
Un momento de la representación de Julio César en el Festival de Mérida

“Hacía tiempo que no se hacía un Julio César en Mérida y es un texto que hay que revisitar de vez en cuando y en los momentos convulsos que vivimos, en los que el pueblo pide una cosa y los gobernantes hacen otra, es un montaje que nos viene como anillo al dedo”, decía ayer Paco Azorín, director de este montaje que anoche acudieron a ver unas dos mil personas al Teatro Romano. Eran palabras reveladoras, proféticas y casi certeras de lo que ocurrió anoche en este estreno del Festival de Teatro de Mérida. Todas esas personas aplaudieron y ovacionaron sonoramente el austero montaje, que apuesta por la esencialidad del texto de Shakespeare y cuyo reparto de ocho estupendos actores encabezan nada menos que Mario Gas, Tristán Ulloa y Sergio Peris-Mencheta.

Pero no fue el único espectáculo de la noche. El ministro de Cultura Educación y Deporte, José Ignacio Wert, que acudió al estreno, también protagonizó el suyo, con puesta en escena, interpretación y texto propios. Es el que de un tiempo a esta parte lleva de bolos por toda España y que parece tener siempre una gran acogida por parte del respetable que lo recibe y lo despide, nada indiferente, entre abucheos y gritos de ¡fuera! ¡fuera!.

Wert no pudo ni pasar a saludar a la compañía y a los actores que rechazaron, unánimemente, tal honor

El pobre, que estaba allí junto con los directores de los institutos Cervantes de todo el mundo que se reúnen una vez al año, no pudo ni pasar a saludar a la compañía y a los actores que rechazaron, unánimemente, tal honor y se fue a toda leche del teatro cuando se acabaron los aplausos para el Julio César que se había visto allí y las miradas y el meneo se volvió de nuevo hacia él. Y es que el cabreo de las gentes de la cultura y de aquellos a los que les afecta la pérdida y el no logro de una educación libre, gratuita y de calidad, es muy grande. Y el hecho es que no hay nadie que no esté afectado.

Poco antes de recibir su pitada Wert confesó que de joven trabajó en esta mítica obra que cuenta las circunstancias que rodearon la muerte de uno de políticos más influyentes de la Roma clásica. Hizo el papel que encarna en este montaje Mario Gas: Julio César. No se sabrá nunca de qué manera le hubiera influido hacer de Bruto, personaje que encarna Tristán Ulloa. O a lo mejor el que le ha marcado más es el del fiel Marco Antonio, que borda con energía Peris-Mencheta, quien al terminar la representación apuntó: “Esto ha sido un sueño hecho realidad, esa luna llena y ese público con nosotros y contra quien tenía que estar…, y recordarnos el artículo 44.1 de la Constitución que reza que los poderes públicos garantizarán y promoverán el acceso a la cultura a la que todos tenemos derecho”.

Poco antes de recibir su pitada Wert confesó que de joven trabajó en esta mítica obra

El caso es que, al igual que Peris-Mencheta se llevó un cerrado aplauso en mitad de la representación por el buen oficio con que abordó uno de sus monólogos, la función que ofrecía desde la cávea Wert, también contó con un actor de reparto que se llevó lo suyo. El actor Juan Echanove, sentado en la fila de delante de Wert y presente en Mérida por ser el presidente del jurado de los Premios Cede (que se entregarán el próximo 29 de agosto) que entrega y organiza el propio festival, dio la mano tanto a José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, como a Wert. Y su actuación tuvo una indeseable, y sorprendente para él, acogida. De hecho mientras le increpaban, chuflaban y algunos le llamaban traidor, miró hacia el público y puso gesto de decir “¿Pero qué pasa?, ¿qué es lo que está mal?”. Nada más terminar la función declaró a este periódico: “Yo llego al teatro y saludo al presidente de la Junta y al ministro de Cultura de mi país, les doy la mano y les digo buenas noches, si al público le molesta pues lo siento muchísimo, creo que está muy claro lo que pienso del ministro Wert y del gobierno de mi país, porque lo he dicho sólo mil millones de veces, no estoy de acuerdo con la política que lleva Wert y sobre todo en teatro, para el que está siendo tan dañina, pero nunca dejaré de dar la mano al ministro de cultura de mi país, miembro de un gobierno elegido democráticamente”.

Pero como dijo Mario Gas allí lo que había que celebrar era la fiesta del teatro, porque para los actores había sido una noche muy hermosa la que les había proporcionado esa historia de poder que Shakespeare concibió para narrar encima de un escenario el asesinato del político y militar romano. Aquí se añadió un obelisco de nueve metros de altura, símbolo del poder, y una gran pantalla, que incorpora el lenguaje audiovisual a un montaje de escenografía sencilla. El espectáculo que estará hasta el domingo y luego continuará su periplo por numerosas ciudades, ofrece una relectura intemporal y universal, tal y como señala Azorín, director, adaptador y escenógrafo de esta propuesta.

Julio César es una historia que las piedras del Teatro Romano de Mérida han acogido ya en diferentes versiones, incluida en ópera. De hecho se han visto cinco Julio César se ha representado en el festival en cinco ocasiones anteriores, la primera en 1955 protagonizada por Francisco Rabal y la última en 1996.

“La contemporaneidad del texto es asombrosa, parece escrito ayer y se escribió hace 400 años, pero la historia tiene más de 2.000 años”, añade. Este espectáculo, que es una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, el Teatro Circo de Murcia y Metaproducciones, llega a Mérida tras otras representaciones anteriores, pero Azorín aclara que es un montaje creado y pensado específicamente para las dimensiones del Teatro Romano de Mérida.

En el reparto hay un actor extremeño Pedro Chamizo, que interpreta a Octavio, sobrino y heredero de Julio César, quien pasaría a la historia como César Augusto, fundador de Mérida. El elenco lo completan José Luis Alcobendas (Casio), Agus Ruiz (Casca), Pau Cólera (Decio) y Carlos Martos (Metelo).

La mayor parte del cuadro artístico de Julio César debuta en el Festival de Mérida, excepto Mario Gas, que sí tiene experiencia en el certamen como director en varios espectáculos, los dos últimos A Electra le sienta bien el luto, en 2005, y Las Troyanas, en 2008. También ha pasado por el Festival con anterioridad Carlos Martos.

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