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ENTREVISTA

Un detective ético en la Wehrmacht

Martin Bora, el personaje de la escritora Ben Pastor inspirado en Von Stauffenberg, investiga el asesinato de una monja en Cracovia durante la ocupación nazi

Oficiales alemanes durante la ocupación de Polonia en septiembre de 1939. Junto al conductor, el mariscal Keitel. Ampliar foto
Oficiales alemanes durante la ocupación de Polonia en septiembre de 1939. Junto al conductor, el mariscal Keitel.

¿Tiene sentido tratar de aclarar un crimen individual en medio de la guerra y la barbarie, formando además parte el investigador de la maquinaria bélica que ha desatado el apocalipsis? Ese dilema moral está en la base de algunas grandes novelas policiacas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, desde La noche de los generales,de Hans Hellmut Kirst (1963), convertida en una inolvidable película, a los libros de Philip Kerr protagonizados por el policía adscrito a los servicios de seguridad del Reich, Bernie Gunther. En este apasionante subgénero de la novela negra destaca la escritora Ben Pastor con su personaje, un joven capitán de la Wehrmacht, aristócrata y soldado ilustrado, Martin Bora, “un hombre justo en el bando equivocado”.

En su nueva novela, Lumen (Alianza), el oficial trata de resolver en la Polonia de 1939 —adonde le ha llevado la Blitzkrieg, la Guerra Relámpago—, el misterioso asesinato en Cracovia de una monja polaca tenida por visionaria. Paralelamente, Bora cumple sus deberes militares, incluidas acciones de combate, se ve envuelto en un asunto amoroso con dos actrices polacas (madre e hija) y, sobre todo, descubre, horrorizado, las atrocidades que empiezan a perpetrar los destacamentos especiales de las SS, lo que le llevará a enfrentarse a sus mandos.

Lumen es la tercera novela que se publica en España protagonizada por este inusual detective uniformado (Salamandra publicó otras dos, Kaputt Mundi y Luna mentirosa), aunque en realidad cronológicamente es la primera de una serie que ya lleva nueve títulos en sus ediciones originales en inglés e italiano. Ben Pastor (Maria Verbena Volpi), nacida en Roma en 1950 pero nacionalizada estadounidense y que escribe en inglés, ha creado con Martin Bora (inspirado en Von Stauffenberg, el hombre que trató de matar a Hitler en la operación Valkiria el 20 de julio de 1944) un personaje inolvidable en cuyas andanzas, extraordinariamente ambientadas, se conjugan la historia, el relato policiaco, la intriga psicológica y el debate moral.

“Han pasado casi 25 años desde que comencé a imaginar a Martin”, explica Pastor. “En los últimos años ochenta era aún casi tabú hablar de la Alemania nazi y, aunque hoy cueste creerlo, la Segunda Guerra Mundial no despertaba el interés de los editores. Me parecía un error evitar ese tema y reivindico sin falsa modestia la originalidad de mi personaje y el valor que era entonces necesario para introducirlo al público. Recuerdo que después de haber leído dos biografías de Von Stauffenberg, comprendí que podía combinar mi admiración por semejante heroísmo con mi fascinación por la vida militar (entonces yo enseñaba en el más antiguo colegio militar privado de los EE UU, la Norwich University)”.

Mi protagonista es un hombre justo en el bando equivocado”, afirma la escritora

La escritora Ben Pastor. ampliar foto
La escritora Ben Pastor.

¿Qué gana el policiaco al ambientarlo en la Segunda Guerra Mundial? “Me parece muy interesante esa idea de que incluso en un baño de sangre y en medio de una ideología deshumanizadora hay quien sigue intentando hacer justicia y perseguir el mal en la medida de sus posibilidades, aunque pueda parecer inútil y hasta absurdo”. Las novelas de la serie, de gran calidad literaria, no siguen un transcurso temporal directo. “Tras Lumen, que se desarrolla en la Polonia de 1939, he ido adelante y atrás en la vida de Martin Bora, incluyendo su aparición en la Guerra Civil española en 1937 como miembro de las unidades terrestres de la Legión Cóndor, el norte de Italia en 1943, donde sufre sus mutilaciones, y varios otros frentes de la Segunda Guerra Mundial. El personaje no debía permanecer estático y menos convertirse en la silueta delgada, inconsistente y previsible, que a menudo son los protagonistas de series. Debía tener carne y sangre, terquedad, ilusiones, desilusiones, heridas, afectos y sobre todo una creciente toma de conciencia en sus elecciones como alemán y como militar”.

Bora, continúa Pastor, no pertenece al partido nazi sino que es un conservador, católico pese a descender de la mujer de Lutero. “Es un joven graduado que tiene correspondencia con Heidegger y con Jünger: es una contradicción, un oxímoron, incluso sin dejar de ser un muy creíble oficial de Sajonia”.

Hay en Lumen escenas terribles como una en la que Bora ha de rematar a miembros de una familia de campesinos judíos agonizantes tras el paso de un comando especial de las SS. ¿Cree que Stauffenberg vivió cosas semejantes? “Como oficial de Estado Mayor, y pese a los que dudan de su concienciación antes de que llegasen los reveses militares, probablemente empezó a madurar su resistencia política contra Hitler durante las primeras experiencias en el Este. Para los hombres de conciencia, y especialmente los militares de conciencia, los tiempos fueron muy duros. Bajo una dictadura, el coraje es cosa de pocos”.

La serie “comenzó bajo el signo del Bildungsroman pero pronto devino no la historia de una formación, sino de la deformación de toda una generación de hombres jóvenes”. Ahora mismo aparece, en inglés e italiano, la última novela del personaje, The tin sky, donde vemos cómo Bora, tras escapar de Stalingrado, gana la Cruz de Caballero en Kursk y resuelve el caso de la muerte de dos generales soviéticos prisioneros. En el futuro, Pastor va a llevarlo a Creta.

La novelista conoce las obras de Philip Kerr. “Sí, he leído recientemente con gusto Praga mortal. Pero mientras el interés de Kerr se mueve en el ámbito del grande noir, yo estoy más interesada en la complejidad psicológica de mis personajes, aunque sea a expensas de la trama policiaca. Kerr está en la tradición de Chandler y por ello desea evitar el obvio heroísmo. Yo amo los héroes y mis maestros son autores atormentados y ajenos al giallo como Conrad, Mishima y Morrison”.