El músico en papel

La abundante bibliografía wagneriana es una fuente inagotable de información sobre su obra

Wagner es el compositor sobre el que más se ha escrito y el que más ha escrito. Su obra literaria, incluyendo los libretos de sus óperas y dramas musicales, ocupa 16 volúmenes, sin contar la correspondencia (unas 10.000 cartas), que aún se está editando. Su ingente producción, que no se restringe a cuestiones de estética musical, sino que trata también temas políticos, del mundo contemporáneo o filosóficos, es una fuente inagotable de información sobre su obra dramático-musical.

La bibliografía wagneriana en castellano tiene una deuda impagable con el estudioso Ángel Fernando Mayo Antoñanzas (1939-2003). Además de los libretos, entre los que destaca la edición de referencia de El anillo del nibelungo (Turner), tradujo la que está considerada como la mejor biografía de nuestro compositor, Richard Wagner: su vida, su obra, su siglo, de Martin Gregor Dellin (Alianza), la amena y no siempre objetiva autobiografía (¿cómo podría serlo una autobiografía?) Mi vida (Turner), que cubre el periodo desde su nacimiento hasta el providencial encuentro con Luis II de Baviera en 1864, y Ópera y drama (2013, Akal), ensayo estético de capital importancia, alabado por Friedrich Nietzsche y Richard Strauss, en el que Wagner expone los principios rectores del drama musical y la utopía de la Gesamtkunstwerk u obra de arte total.

Wagner es el compositor sobre el que más se ha escrito y el que más ha escrito

La inabarcable tetralogía El anillo del nibelungo, una de las cumbres de la dramaturgia occidental, es una fuente inagotable de reflexiones, interpretaciones y propuestas, algunas vivificantes e iconoclastas como El perfecto wagneriano (Alianza), en el que el poliédrico y genial George Bernard Shaw desentraña en clave marxista, con desarmante lucidez y sentido del humor (algo no muy wagneriano) las claves alegóricas de esta historia de dioses, héroes, valquirias, gigantes, enanos y sirenas (“un drama que pertenece al presente, y no a una fabulosa antigüedad remota”). Un enfoque social-contemporáneo que ha marcado las modernas puestas en escena de la obra, como la del polémico, ya clásico, Anillo del centenario (1976) del Festival de Bayreuth, creación del otrora enfant terrible, el director teatral Patrice Chéreau, que relata su influyente inmersión wagneriana en Cuando hayan pasado cinco años (Alba).

Wagner es uno de los músicos más influenciados por la filosofía. En Wagner y la filosofía (Fondo de Cultura Económica), Bryan Magee, autor del espléndido y conciso Aspectos de Wagner (Acantilado), pasa revista a esas presencias (Hegel, Feuerbach, Schopenhauer, Nietzsche) en su obra y pensamiento y analiza la postura política de Wagner. Territorios en los que bucea también (sobre todo en la difícil relación con Nietzsche) Eduardo Pérez Maseda en El Wagner de las ideologías (Biblioteca Nueva). Cerramos esta breve y representativa relación con El clan Wagner, de Jonathan Carr (Turner), según rezan los paratextos “a historia de celos, avaricia, pasión e intriga de cuatro generaciones” de una familia famosa y controvertida. Pese a las apariencias, un libro bien informado y ameno que no elude aspectos delicados como el antisemitismo de Richard Wagner o la relación del Festival de Bayreuth con el Tercer Reich.

Miguel Ángel González Barrio es profesor de Física de la UCM y crítico musical.

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