“No puedo vivir sin mí”

El cantante que está de gira por España asegura que está en el mejor momento de su vida

Juanes, queriéndose a sí mismo con locura
Juanes, queriéndose a sí mismo con locuraBERNARDO PÉREZ

Pregunta. Veo que es falso que tenga la camisa negra.

Respuesta. Totalmente. Ya se destiñó.

P. ¿Y cree que nos importa que la tenga negra o no para que nos lo cuente en cada concierto?

R. Yo creo que no importa. Pero me gusta mucho cantarla.

P. Le han llamado “Príncipe del Pop Latino” y “Rey de los Grammy”. ¿Qué escalón monárquico prefiere?

Perfil

Con 40 años y tres hijos, está de gira por España, siempre con un ojo en los problemas de su país, Colombia. Le gusta montar en bicicleta y correr, y asegura que la mayor parte del día la dedica a la música, que disfruta “demasiado”. Baila vallenato, merengue y salsa, no se explica cómo un disco suyo llegó a ser el más vendido del año nada menos que en Finlandia y, aparte de una guitarra, le divierten sus hijos, la fiesta, el fútbol y la pintura.

R. Ninguno de los dos. No me identifico con esa escala de valores. Para mí las personas son todas igual de importantes.

P. Mucho Grammy, pero se dio un batacazo con P.A.R.C.E., su quinto disco. ¿No hizo bien los deberes?

R. Creo que no los hice bien. No porque no quisiera, sino porque estaba bastante cansado de trabajar y saturado de mí mismo.

P. Y ahora ha descansado de sí mismo.

R. Ahora yo creo que me he reconciliado.

P. La televisión colombiana emite una serie sobre su paisano Pablo Escobar. ¿De niño, en el Medellín común, usted le veía como Superman?

R. Para mí era mejor Superman. Y Batman, que es mucho más cool que Robin. Y Mazinger. La gente es consciente de que Escobar fue bastante peligroso y macabro. Pero usaba su dinero para ayudar a otras personas en su barrio. Y eso confunde la realidad.

P. Como usted es favorable a despenalizar la marihuana, creí que llevaría la foto de Escobar en la cartera.

R. Para nada. Cero Pablo Escobar para mí.

P. ¿Tiene plantitas de maría en casa?

R. No, no. Es ilegal [ríe]. Estoy esperando a que la despenalicen.

P. Su lucha contra las minas antipersona, una ONG, la violencia doméstica, la protección de la infancia, la reconciliación en su país... ¿Le queda tiempo para componer y cantar?

R. Siempre hay tiempo para todo en la vida. Para mí el día tiene las horas que necesite. El tiempo no existe. Depende de las ganas y el entusiasmo que tenga para hacer una cosa.

P. ¿Da para más de una canción el diálogo que inicia el Gobierno colombiano con las FARC? ¿La compondrá?

R. Da para un libro, películas y todo. He compuesto muchas canciones con referencia a estos temas sociales en Colombia. Ahora cambia la situación. Ya no es tanto lo que tiene que ver con el diálogo, sino con el perdón, que es un reto bastante serio que tenemos que afrontar.

P. Julio Iglesias acaba de cantar en Guinea para el dictador Obiang y su familia. ¿Cómo lo ve?

R. Ah, Dios mío, no lo sé. Es un tema complicado. Creo que Julio Iglesias trabaja demasiado. Pero cantar para un dictador, bueno, eso es decisión de Julio. Él sabrá por qué lo hace.

P. ¿Es lo mismo eso que cantar en la Cuba de Fidel?

R. Es diferente. Cuando nosotros estuvimos en Cuba fuimos a cantarle al pueblo.

P. Aparenta ser un chico muy formal. ¿Nunca saca los pies del plato?

R. Pues poco. La verdad es que vivo feliz con la vida. Aunque de vez en cuando es bueno salir de la línea.

P. ¿Qué antepasado vasco se le fue a reproducir a las Américas?

R. Pues este fin de semana voy a estar en San Sebastián y tengo una invitación para conocer el caserío de donde supuestamente salió el primer Aristizabal, hace 380 años, aproximadamente.

P. Su compatriota Shakira se ha enrollado con un futbolista del Barça. ¿Cree que Colombia puede soportarlo?

R. Yo creo que Colombia puede soportar todo [ríe]. Después de lo que hemos soportado durante cincuenta años, podemos soportar todo.

P. Incluso lo de Shakira con Piqué.

R. Incluso eso.

P. ¿Cuando canta A Dios le pido está seguro de que él le oye?

R. Estoy absolutamente seguro, porque es en lo que creo.

P. “Lo único que nos queda es amarnos”. ¿Por dónde empezamos?

R. Por amarnos a nosotros mismos. La única forma de poder amar a alguien es cuando te aceptas como eres.

P. Y usted se ama con locura.

R. Yo me amo con locura, la verdad es que sí. No puedo vivir sin mí [carcajada].

P. “Estoy en el mejor momento de mi vida”. ¿No se besa porque no se llega?

R. Es que he pasado por momentos en los que me he odiado, y no he podido ni verme en el espejo. Me sentía muy saturado.

P. ¿Cómo hizo las paces consigo mismo?

R. Todos crecemos a través del dolor y de las experiencias difíciles.

P. ¿Ha superado el trauma de abrir la nevera y ver un cerdo, como cuando su padre, tras la matanza, guardaba el marrano en el frigorífico?

R. Aggg, no. Nooo, no lo he podido superar.

P. ¿Y no cree que a diario vemos muchos cerdos, sin tener que abrir la nevera?

R. Sí, totalmente. Solamente con prender la televisión o leer el periódico, y ahí están. Muchos. Y bien vestidos.

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