Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rebordinos y su cóctel Alexander

El director de la 60ª edición del Festival de San Sebastián apuesta por el cine español

José Luis Rebordinos intenta devolver el espíritu de fiesta a la ciudad

José Luis Rebordinos y Susan Sarandon.
José Luis Rebordinos y Susan Sarandon.

En el cóctel Alexander que le gusta a Rebordinos y que pide en el bar del hotel María Cristina hay una mezcla del propio personaje, un poco de brandy para la chispa, algo de leche para el alimento y un buen chorro de café para la frenética actividad. José Luis Rebordinos, Rebor para los amigos, se enfrenta a partir de hoy a su segunda edición como director del Festival de San Sebastián pero ya todos hablan de que esta será su verdadera carta de presentación. Él no lo ve así y se proclama “muy orgulloso” de la edición de 2011, aunque es consciente de que el certamen de este año ofrecerá una potente programación, repleta de cine y estrellas.

Rebordinos (Rentería, 1961) ya se ha acostumbrado a la chaqueta y la corbata, esos elementos tan olvidados en su anterior etapa al frente de la Semana de Cine Fantástico y de Terror y miembro durante 15 años del comité de dirección del Zinemaldia. Siempre ha sabido racionalizar y controlar los nervios y más ahora cuando es la cabeza visible del festival de cine más importante en España. Sentado en un remozado hotel María Cristina, cerrado durante casi un año para un completo lavado de cara, y después de recibir al pie de las escalerillas a la actriz Susan Sarandon, protagonista de la película que hoy inaugura el festival, El fraude, Rebordinos es el mismo hombre de siempre, ese que antes iba en manga corta por las calles de la ciudad. Tan solo los continuos pitidillos que suenan en su teléfono móvil y que le van avisando de las incidencias o las citas apalabradas advierten de que es un tipo al que le esperan diez días de duro trabajo. Es como si llevara una eficiente secretaria metida en ese artilugio tan pequeño.

Hay muchas cosas que han cambiado en la manera de trabajar en el festival donostiarra. El entusiasmo y la actividad son las marcas de Rebordinos que ha sabido transmitir a su equipo, su adorado equipo, sin el que, dice, él no podría trabajar. Para esta 60 edición ha habido algunos cambios y, advierte, otros que vendrán. Porque Rebordinos es de los convencidos de que un festival de cine es una fiesta y más en estos momentos de abatimiento colectivo por la dura crisis que nos atenaza. Por primera vez, la presentación del festival se realizó en Madrid, en medio del apoyo colectivo de productores, distribuidores nacionales e internacionales, televisiones y trabajadores de la industria. “Fue una gozada, una auténtica sorpresa” rememora Rebordinos sobre ese día de julio en la sede de la Academia de Cine. Su apoyo decidido y sin complejos al cine español –“hay que decir muy alto que hoy por hoy nuestro cine es excelente”- está también detrás del objetivo de este festival que es del ofrecer todo su potencial para la causa. Y el mejor ejemplo está en esta edición en la que junto a grandes títulos internacionales se ha abierto un hueco bien especial en la sección oficial para las películas de Fernando Trueba (El artista y la modelo), Pablo Bergés (Blancanieves), Javier Rebollo (El muerto y ser feliz) y la coproducción con Italia Volver a nacer, de Sergio Castellito. En total se proyectarán 14 títulos españoles en las diferentes secciones del certamen.

Otro de los aspectos novedosos está en el empeño por hacer un hueco a la industria, lograr que el certamen sea un vivero de producciones. Así este año, se celebra el primer foro de coproducciones, algo en lo que confía muy sinceramente Rebordinos y que espera vaya creciendo en el futuro. Porque él no deja de pensar en el futuro. “Yo formo parte de un festival que continuará sin mí. Por eso no solo hay que pensar en el presente sino en el futuro, un futuro lleno de cambios y caras nuevas”. La suya no es nueva pero lo parece.

Más información