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La Alhambra, el monumento convertido en fábrica

Jorge Ribalta registra con su cámara las claves del funcionamiento de uno de los monumentos más visitados del mundo

Venta de entradas. Refleja la comercialización y el marketing del monumento. Ver fotogalería
Venta de entradas. Refleja la comercialización y el marketing del monumento.

Un helicóptero de la Guardia Civil sobrevuela las oficinas del Patronato de la Alhambra de Granada. El acceso al palacio de Carlos V está cubierto de guardaespaldas que garantizan el acceso del ministro de Exteriores de Arabia Saudí. Juan Carlos Espigares inicia su ronda de noche desde el Patio de los Leones. Ramón Rubio contempla los minerales de yeso procedentes del Monte Vives con los que restaurará algunos versos de los poemas epigráficos que decoran el palacio nazarí. Cristóbal Romera cuida el cauce del agua en la Acequia Real…Son estampas de la Alhambra de Granada, el monumento español por excelencia, tomadas en mayo del pasado año por el fotógrafo, teórico y comisario Jorge Ribalta (Barcelona, 1963), quien a través de 77 fotografías organizadas en 10 fragmentos, desvela los mecanismos internos de funcionamiento de este complejo museístico.

Punto de peregrinación permanente de turistas (más de 2 millones el pasado año), la cámara de Ribalta recorre cada sección del organigrama interno como si se tratara de una fábrica de coches a pleno rendimiento. Y pone cara a los responsables dé cada misión para contar quienes se ocupan de estos bellísimos jardines, quienes garantizan el formidable circuito hidráulico que expande el poético sonido del agua por todo el recinto, quienes son los que velan por su seguridad como si sus torres de ladrillo rojo fueran a ser asaltadas en cualquier momento, como y quienes se benefician de esta maravilla mundial, una de las más rentables económicamente donde se venden libros, postales o pendientes junto a lastas de aceite obtenido con los olivos de los jardines privados de la Alhambra. Las fotografías de Ribalta, agrupadas bajo el título de Scrambling, pasarán a formar parte del Fondo fotográfico del Museo Universidad de Navarra en un acto que se celebrará en el campus el próximo día 7. Scrambling forma parte del proyecto Tender Puentes en el que autores contemporáneos dialogan con creadores del XIX. En este caso, Ribalta dirige su discurso a Charles Clifford.

La arquitectura, historia y leyendas de la Alhambra han inspirado la obra de innumerables artistas de todo el mundo. El retrato en blanco y negro de la Torre del vino de Charles Clifford (Welsh, 1819–1863) realizada en su segundo viaje a Granada, forma parte del ensayo que Roland Barthes dedicó a la fotografía y es también la primera imagen del trabajo de Ribalta. En su ensayo, afirma que la fotografía de Clifford es una invitación a dar un salto hacia adelante, a sumergirse en un tiempo utópico.

En las vísperas de la entrega de Scrambling, Jorge Ribalta da los últimos toques a su trabajo en su estudio situado junto a la las ramblas de Barcelona. Estudioso de la fotografía documental y autor de varios ensayos de referencia ha dirigido el Departamento de Programas Públicos del MACBA y se ha ocupado de numerosas exposiciones y seminarios. En el Reina Sofía “Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939”, un trabajo en el que dio a conocer la noción de modernidad en relación con los movimientos sociales y obreros de aquellos años.

¿Por qué escogió la Alhambra y la fotografía de Clifford para este proyecto?. “Mi interés tiene que ver con la búsqueda de ese tiempo futuro del que habla Roland Barthes en Photografhic Scramble Trough Spain. Además de describir el fuerte impacto que le produjo la visita, retrata la Alhambra como el monumento español por excelencia, incluso antes de que se realizaran los inventarios fotográficos. Además de su poderoso impacto escenográfico, tiene un significado muy concreto en la historia cultural española. Es la síntesis visual de la posición singular de España en Europa y en Occidente en la era del capitalismo industrial y colonial; un lugar ambivalente entre la metrópoli y la colonia, signo de la incorporación de España a la modernidad”.

Con el objetivo de explorar los mecanismos a través de los cuales se construye y perpetua el mito del monumento, ha querido dar un salto al otro lado de la escenografía y dar a conocer el trabajo de las personas que cada día hacen posible el espectáculo o lo que él llama el monumento como fábrica.

Convencido de que la fotografía sigue conservando intacta su capacidad de observación y análisis, Jorge Ribalta ha documentado el funcionamiento de los órganos vitales que hacen que el monumento abra cada día sus puertas. Durante 8 días consecutivos, del 9 al 16 de mayo de 2011, en plena primavera como aconsejaba Clifford, se convirtió en parte activa del paisaje, siempre, recalca, con el beneplácito de cada uno de los trabajadores retratados y con todo tipo de facilidades de movimiento, tanto de día como de noche. Las rosas y el agua de los jardines, la poesía de las paredes, las piezas en restauración, los cajeros automáticos estratégicamente colocados por la Caixa, fueron capturados por su objetivo para ser convertidos después en imágenes de 20 por 27 centímetros, todas de idéntico tamaño, en cuyos paspartús ha escrito datos y nombres referentes a cada una de las tomas. La misión era mostrar la verdad de como funciona un monumento de la envergadura de la Alhambra y desmitificar su carácter nacionalista. Destellos del pasado para hablar del futuro.

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