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El director del Instituto Cervantes tendrá rango de secretario de Estado

El nuevo reglamento incluye además cambios en el consejo de administración

La norma puede estar lista antes de dos años

De izq. a dcha., Víctor García de la Concha, José Manuel García- Margallo y José Ignacio Wert. Ampliar foto
De izq. a dcha., Víctor García de la Concha, José Manuel García- Margallo y José Ignacio Wert.

Los nuevos tiempos, por el momento, exigen ligeros retoques. Pero el futuro traerá una nueva ley para el Instituto Cervantes. Sus responsables prevén que puede estar lista antes de dos años. Para el plazo inmediato, la entrada del nuevo director, Víctor García de la Concha, con diferentes competencias a las de sus predecesores, exige una modificación del reglamento: entre otras cosas para otorgar al máximo responsable de la institución rango de secretario de Estado.

La reorganización estará lista en unas dos semanas. Aparte de la subida de rango de los nuevos directivos, se prevén cambios en la composición del consejo de administración. Anteriormente, dicho órgano contaba con un presidente –cargo que ocupaba el secretario de Estado de Cooperación, dependiente del ministerio de Exteriores- y tres vicepresidencias que recaían en el subsecretario del ministerio de Exteriores y otras dos para Cultura y Educación.

Al unirse en el nuevo Gobierno esos dos ministerios en uno, el nuevo consejo se reducirá a un presidente y un vicepresidente que ocuparán, por parte de Exteriores el responsable de Cooperación Internacional y por parte del ministerio que dirige José Ignacio Wert, el secretario de Estado de Cultura.

Pero lo que Víctor García de la Concha, como nuevo director del Cervantes, ha querido dejar claro son las competencias que le correspondan a él y al nuevo secretario general que trabajará a fondo con el director. La representación que De la Concha reclama es básicamente institucional. Si se le ha nombrado es, entre otras cosas, para aprovechar sus múltiples contactos con el mundo lingüístico hispánico a nivel global.

El nuevo director se centrará en la diplomacia y la alta política mientras que en la figura del secretario general, que será Rafael Rodríguez-Ponga, deben recaer tareas ejecutivas y de funcionamiento interno hasta el momento reservadas para el responsable máximo. El nuevo director tendrá rango de secretario de Estado y el siguiente en el escalafón, de subsecretario.

Pero De la Concha aspira a cambios profundos de estrategia en el instituto Cervantes. La vocación de alianza con Hispanoamérica que quiere darle requiere infraestructuras en todos los países de habla hispana. Por eso ha pensado que los centros dependientes de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), equivalentes en su labor de promoción cultural a los Cervantes, pasen a formar parte del nuevo instituto.

Todo eso requiere una nueva ley que sustituiría a la actual, que tiene ya 20 años. Dicha reforma estará cerrada antes de dos años, dentro de la presente legislatura, apuntan en Educación y Cultura. La expansión de la estrategia a lugares donde previamente por ley no debía estar presente requiere un amparo legal.

Pero en el ánimo de los nuevos cambios queda el deseo de clarificar las competencias que los ministerios deben tener en el futuro del Cervantes. Las luchas encarnizadas desde la época de César Antonio Molina como ministro de Cultura del gobierno Zapatero contra los responsables de Asuntos Exteriores -la cartera que tiene más peso sobre la institución- requieren una clarificación urgente sobre el papel.

En dicho reequilibrio, el peso del área cultural debería contar con más contundencia en el futuro. El Instituto Cervantes está llamado a ser buque insignia de la acción cultural exterior. Eso, aparte de las intenciones hasta ahora expuestas, debe contar con su cuota de poder real.

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