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Las víctimas de la 'kale borroka' en la Red denuncian a Anonymous

La exministra de Cultura, su hermano, algunos políticos y varios productores de cine responden a la ofensiva del colectivo

Manifestación de Anonymous antes de la gala de los Goya del año pasado. Ampliar foto
Manifestación de Anonymous antes de la gala de los Goya del año pasado.

El sábado el colectivo Anonymous se escondió en el limbo digital para publicar subrepticiamente datos privados de cineastas; ayer, varios de los perseguidos pasaron la mañana en comisaría denunciando esas amenazas.

El ataque comenzó mientras se celebraba la fiesta de los candidatos a los Goya. En ese momento Anonymous publicó en Internet las direcciones privadas, los móviles y los correos electrónicos de varios cineastas, músicos y productores musicales, de la exministra Ángeles González-Sinde, el actual titular de la cartera de Cultura, José Ignacio Wert, o el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho. Ayer, varios de los amenazados fueron a comisaría a interponer denuncias por "intromisión en la intimidad" y "amenazas", ante lo que algunos califican como "kale borroka en versión digital". Eso sí, confesaron su miedo: los móviles de muchos de los perseguidos (Anonymous no acertó con los teléfonos de todos) han recibido decenas de llamadas de números ocultos estos dos últimos días. Ayer por la tarde uno de los aludididos recibió una amenaza de muerte.

González-Sinde, su hermano, que aparece en el listado, los productores de Morena Films (responsables de películas como Celda 211, También la lluvia o Che) y el actor Carlos Bardem decidieron denunciar tanto la publicación de información personal como la amenaza que aparece en el texto que Anonymous colgó en la Red junto a los datos, en el que podía leerse: "Tenemos mucha más información almacenada en lugares seguros. Hemos creído correcto no publicar datos de personas no relacionadas con la ley Sinde / Wert, pero si, en un futuro, dichas personas cambian de posición o hacen algo que creemos merecedor de castigo, toda nuestra ira caerá sobre ellos".

Las razones legales son "amenazas" e "intromisión en la intimidad"

El colectivo Anonymous, del que no se conoce cabeza visible y que como logo usa la máscara de Guy Fawkes, el protagonista de V de vendetta, el cómic de Alan Moore, asegura que el día de la ceremonia de los Goya, el 19 de febrero, realizarán más ataques. El año pasado ya convocaron una manifestación en la puerta del Teatro Real, gritando contra los asistentes a medida que estos llegaban a la gala de los premios.

Anonymous no realizó ninguna discriminación ni chequeo de los datos, mezclando teléfonos correctos con móviles erróneos. Por ejemplo: junto al nombre de Carmen Alborch daban un móvil, que la senadora socialista desconoce a quién pertenece, y añadían un anuncio personal de pérdida de una mascota que Alborch jamás ha escrito. La senadora comentó: "En este ataque hay una incongruencia. Unas personas que dicen defender los derechos humanos y la libertad de expresión usan amenazas anónimas".

En el documento se adjunta a algunos nombres un enlace para leer artículos en los que los amenazados apoyan la ley Sinde. Algunos de los datos se han sacado de autos judiciales, otros -como las subvenciones que han recibido algunos productores- del BOE. El presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, otro de los mencionados, y que el sábado también se planteó interponer una denuncia, aseguró ayer: "Espero que la fiscalía actúe de oficio. Son amenazas a ministros y exministros por parte de un grupo organizado". Fuentes cercanas al presidente de Filmax, Julio Fernández, otro nombre mencionado, también pedían esa investigación "ante una organización que chantajea al mundo del cine".

En el listado, además de la descripción minuciosa de la casa de González-Sinde (con imágenes bajo esta frase: "Fotografía de la fachada de su puta casa"), se mencionaban a un productor musical, a David Bisbal, a una decena de productoras y distribuidoras de cine (incluso el correo electrónico de una secretaria), a familiares de Wert y González-Sinde, y se daban móviles de intérpretes, representantes de actores y directores.

EL PAÍS habló ayer con varios: algunos comentaban que jamás habían hecho declaraciones públicas sobre la ley Sinde, aunque sí sobre salvaguardar la propiedad intelectual. Un productor aseguraba: "Incitan a la gente a la violencia. Es intolerable. No sé si es el juego de unos irresponsables que se han metido en la piel del personaje de un cómic o buscan algo serio. Destruyen sin un objetivo claro ni saben sus consecuencias". Para Carlos Bardem, que ha estado dos días debatiendo en Twitter sobre esta amenaza, el acto es "nazi y fascista". "No se puede llamar de otra manera a señalar y facilitar el acoso a alguien sencillamente porque no opine como tú. Yo no soy un defensor a ultranza de la ley Sinde, pero sí estoy en contra de la piratería, y soy tan internauta como ellos. Les diría que en la historia de la humanidad los cambios se han hecho por gente con caras y nombres, no escondidos detrás de máscaras".

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